Un simple accidente
Yek tasadof-e sadeh (2025) * Irán / Francia /
Luxemburgo
También conocida como:
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"Fue solo un accidente" (Hispanoamérica)
Duración: 105 min.
Fotografía: Amin Jaferi
Guion y Dirección: Jafar Panahi
Intérpretes: Vahid Mobasseri (Vahid), Mariam Afshari (Shiva), Ebrahim Azizi (Eghbal), Hadis Pakbaten (Goli / Golrokh), Majid Panahi (Ali), Mohammad Ali Elyasmehr (Hamid), Delnaz Najafi (Nilufar), Afssaneh Najmabadi (Esposa de Eghbal), Georges Hashemzadeh (Salar).
Una hombre conduce por la noche con su mujer embarazada a su lado y su hija Nilufar en la parte trasera cuando de pronto atropellan a un perro.
Nilufar, la niña, le dice triste que lo ha matado, y él le dice que apareció delante del coche y no lo vio ni pudo hacer nada, y la madre le dice que fue solo un accidente por falta de luz en la carretera.
Y como consecuencia del atropello, de pronto el coche se para y baja para mirar bajo el capó, y pide a su mujer que intente arrancar mientras él echa un vistazo.
Ve a un hombre que llega con su moto a un almacén cercano y le pregunta si hay algún mecánico cerca, y le dice que a dos kilómetros y le pide que lo llame, aunque le dice que no tiene el número, aunque se ofrece a intentar arreglarlo.
El hombre, Omid saluda a otro hombre que está dentro hablando por teléfono con su madre, a la que le pide que cene, pues él tardará en llegar.
Ve que entra la mujer embarazada con su hija para ir al baño.
Cuando el hombre que ya estaba en el almacén cuelga, escucha abajo unos pasos y se da cuenta de que la persona que entró tiene una pierna ortopédica, y se oculta.
Pero el hombre lo llama por su nombre, Vahid, porque Omid le pidió que le preguntara por la caja de herramientas.
Vahid, aún escondido le dice en voz alta que busque las herramientas en el armario, pero sin mostrarse, y modificando su voz para lo que se mete un dedo en la boca.
Lo observa desde su escondite y escucha sus pasos y ve que cojea.
Baja luego a toda prisa y observa cómo Omid consigue que el coche arranque, aunque le advierte que es solo un apaño y debe llevarlo a un taller.
Vahid coge la moto de Omid y persigue al coche hasta su casa y hace una llamada.
Despierta al día siguiente en su furgoneta, donde se había quedado dormido mientras observaba la casa y ve que una grúa se lleva el coche y él los sigue hasta el taller.
Y cuando el coche se queda en el taller sigue a su dueño y cuando llega a su altura abre la puerta del copiloto y lo golpea y luego sale de con una pala en la mano y lo golpea.
Poco después abre un agujero con la misma pala en medio del desierto.
Baja luego al hombre de la furgoneta atado, y lo lanza al hoyo y le dice que va a enterrarlo y comienza, en efecto, a lanzarle tierra encima.
El hombre le pide que no lo haga y le dice que tiene familia.
Vahid mira su cartera y le pregunta si su verdadero nombre es Rashid Shahsavari lo que el hombre le confirma y le da el código de su tarjeta de crédito y le dice que puede llevársela.
Pero Vahid sigue con el enterramiento y le pregunta si Eghbal no era un buen nombre, aunque el hombre le pregunta quién es Eghbal y Vahid le recuerda que le decía que si su madre no hubiera sido una puta no habría tenido a un mierda como él, y lo llama Eghbal Pata Palo, aunque el hombre grita y asegura que nunca ha oído ese nombre.
Pero Vahid le dice que aunque les vendaran los ojos y los sentaran frente a una pared puede reconocerlo, pues no estaban sordos, y sería capaz de reconocer el sonido de su pierna ortopédica en cualquier parte, pues ese sonido atroz sigue sonando en su cabeza y es una obsesión que lo ha perseguido durante años y le hundió la vida.
El hombre le dice que perdió la pierna el año anterior en un accidente y le pide que mire sus cicatrices para que vea que son recientes, y que ese día iba a ir al médico.
Vahid comienza a dudar y de hecho baja y le rompe el pantalón para ver su pierna.
Le quita la prótesis y le dice que verá que no es una cicatriz vieja.
Tras ello, Vahid se sienta en la furgoneta pensativo mientras el hombre le suplica que lo saque, pues se está ahogando.
Se marcha de allí y va hasta una librería para hablar con Salar.
Le cuenta que no quería llamar por teléfono porque debe hablarle de algo importante.
Antes de que hable Salar le regaña por no ir al médico, pues tiene mal el riñón y recuerda que le llamaban el Jarra por tener siempre su brazo en el riñón como si fuera un asa e ir con la espalda encorvada.
Vahid le muestra a su amigo la documentación del hombre al que secuestró y le dice que es Pata de Palo. Que lo encontró y lo atropelló con su coche y lo tiene en su maletero, aunque vivo, porque tiene una duda y desea que él le confirme que es él.
Salar le dice que debe pensar en las consecuencias y él le recuerda lo que le hizo, pues le quitó todo, su dignidad, su mujer y su trabajo y lo iba a enterrar vivo, pero lo hizo dudar y quiere que le ayude a identificarlo, aunque Salar le dice que ellos no son asesinos y no son como ellos y no deben enterrar sus ideales.
Pero Vahid dice que le da igual y que va a terminar lo que empezó aunque Salar le pide que le deje marcharse.
Vahid recuerda a Salar que lo apoyó durante los peores momentos de su vida y jamás lo olvidará y aunque no lo ayude no se lo tendrá en cuenta, pero hará lo que tenga que hacer, y no escucha a Salar, que le pide que no lo haga, mientras se abrazan.
Antes de que arranque se acerca Salar de nuevo y le da un número y le pide que llame y haga lo que le diga esa persona.
Llama, en efecto y acude a un palacete donde una mujer realiza una sesión fotográfica con dos novios.
Le dice a Vahid que está desbordada y solo lo va a escuchar porque lo envió Salar.
Él le pregunta si la detuvieron junto con la señorita Biglari y ella se lo confirma, y él le pide que salga con él un momento, pues no puede hablarlo allí.
Ella le dice que lo atenderá cuando acabe, y Vahid le dice que ha encontrado a Papa Palo, al que ellas llamaban el Cojo.
Ella le pregunta quién es él y Vahid le cuenta que lo detuvieron dos semanas después que a ella por conspiración y propaganda contra el régimen y leyó su investigación y la necesita para asegurarse que es él y le cuenta que lo lleva en su furgoneta.
Ella, Shiva, le dice que no puede ayudarlo, pues acaba de empezar a llevar una vida normal y Goli, la novia, se casa al día siguiente, por lo que le pide que se marche.
Él le cuenta que ese hombre le pegó tanto que tiene que sujetarse la espalda todo el rato y le llaman el Jarra y solo espera su confirmación para ocuparse de él.
Pero Shiva le dice que no es de su incumbencia y que no puede ayudarle y le pide que se marche y regresa a su trabajo, aunque él se queda allí e impide que Shiva se concentre y le indica a Goli que pararán para que haga una llamada.
Y tras hablar con Salar acepta acompañarlo a la furgoneta aunque le advierte que no debe hablar para que no la oiga.
Tras mostrárselo, ella le pregunta si está seguro de que es él, que le responde que no, y que por eso fue.
Ella le pregunta qué va a hacer después si es él y le dice que eso es cosa suya, pues no quiere causarle problemas.
Pero Shiva no puede confirmarle que sea él, pues tenía los ojos vendados mientras estuvo prisionera.
Sale Goli, preocupada y le pregunta quién es ese hombre y Ali, el novio le cuenta a Vahid que se van a casar al día siguiente y tienen ya todo acordado.
Pero Goli insiste en preguntar a su amiga, pues ve su cara de preocupación, y finalmente le cuenta que llevó al Cojo, y al escucharlo la novia se desmaya.
Cuando se recupera, tras tomar agua se dirige a la furgoneta y pregunta dónde está y aunque tratan de disuadirla ella insiste y le piden que no chille.
Cuando bajan, Goli le pregunta dónde lo encontró y el novio, Ali, lo amenaza, pues dice, eso es demasiado para Goli, y si le pasa algo, lo pagará.
Shiva le dice que no pueden confirmarle que sea él y le pide que se vaya, aunque Goli recuerda que ese hombre les hundió la vida y no parará hasta saber si es él y Shiva le recrimina que no se marchara cuando se lo dijo, pues los ha metido en un lío.
Shiva vuelve a entrar para mirarlo y le dice a su amiga, cuando sale, que apesta a sudor como él, pero que Hamid es el único que podría identificarlo.
Ali le recuerda a Shiva que Goli todavía se está recuperando y no desea arriesgarse.
Shiva le dice que ella no tiene nada que perder, pero Goli está muy débil y Hamid los puede ayudar.
Ali le recuerda a Goli que los esperan, pero ella llama a su madre y le dice que tienen que hacerles más fotos y llegarán tarde.
Vahid les pide que le entreguen antes de subir sus móviles apagados y luego Shiva le indica en voz baja el camino mientras Ali no para de quejarse, por lo que deben pedirle que se calle.
Paran en una farmacia y Shiva, tras ponerse el pañuelo pasa adentro y habla con un doctor, tras lo que sale con tapones para el Cojo y unas pastillas para dormirle.
Siguen tras ello su camino y ella le indica a una persona a la que ve desde allí, con el que sale para ir a hablar.
Desde la furgoneta ven que el hombre con el que habla Shiva empuja a esta de forma violenta y no pueden apenas contenerlo sus amigos, pese a lo cual Shiva lo coge de la mano y lo lleva hasta la furgoneta.
Cuando sube, le dicen que van a un sitio tranquilo donde poder hablar.
Una vez que aparcan, le hacen tocar la pierna del hombre que llevan dormido y entonces se pone muy violento y asegura que es Pata Palo y que esa es la pierna que perdió en Siria, y recuerda que se cebaba con ellos hasta que se hartaba y asegura que lleva 5 años acariciando esa pierna en sus pesadillas.
Shiva le dice que primero deben asegurarse y él recuerda que le hizo tocar su pierna con los ojos vendados para demostrar sus hazañas en su guerra santa y dice que si le dan dos minutos acabará con todos ellos sin pensárselo.
Pero Goli le dice que hasta que no hable, ella no piensa hacer nada y Vahid le dice que no le harán nada hasta que reconozca que es él.
Pero Hamid dice que no puede haber dos tipos con la pierna cortada por el mismo sitio y con las mismas cicatrices en la otra pierna y no es necesario que hable.
Deben sacarlo de la furgoneta para que se calme y le dicen que si sigue gritando alertará a alguien, y de pronto, y mientras lo dicen, ven frente a ellos a dos policías.
Sale Shiva también al rescate y explica a los agentes que es fotógrafa de bodas y fueron hasta allí para hacer unas fotos, y los agentes les preguntan si tienen autorización.
Empieza a hacer fotos para disimular y los guardias les preguntan si tienen algún regalo para ellos y el novio dice que no tiene suelto, ante lo que le dicen que tienen datáfono y pasan su tarjeta y ponen lo que desean.
Se marchan de allí y poco después Vahid para la furgoneta y les pide a todos que bajen y que seguirá él solo, aunque Hamid le dice que no son solo sus problemas y no se irá.
Pero Vahid dice que si no salen no se moverá de allí.
Ali coge a Goli y le dice que ellos sí se van, aunque ella se niega a hacerlo y le dice que puede irse él si lo desea y Ali le dice que el asunto va a acabar con ellos.
Pero ella le dice que todo pasó antes de estar con él y tiene que acabar algún día y es el momento, y si no habla el Cojo, no estará viva para casarse al día siguiente.
Sale Shiva para hablar con Vahid y le pregunta qué va a hacer, y él dice que no está muy seguro y ella le pregunta si siempre actúa antes de pensar y luego se pone sensible.
Finalmente continúan todos juntos.
Hamid pide que le dejen a él y le hará hablar y recuerda que a ellos les colgaban del revés durante tres días para conseguir un nombre y que pasaron tres meses sin ver la luz del sol, aunque Shiva le dice que eso no significa que ellos también deban hacerlo.
Pero Hamid le recuerda que lo han secuestrado, atado y drogado, y si se libra de esa se meterán en un buen lío.
Shiva le dice que no los ha visto, aunque Vahid les dice que sabe dónde trabaja él.
Y de pronto se les para la furgoneta y deben bajar y empujarla, incluida Goli vestida de novia hasta una gasolinera.
Mientras repostan, Goli debe bajarse a vomitar debido a que el secuestrado se hizo sus necesidades y Vahid debe cargar con él para llevarlo a hacerlas.
El encargado de la gasolinera también pone más dinero en su datáfono por la boda.
Hamid ve que Shiva no conocía antes a Vahid y piensa que este podría ser uno de ellos, pues está muy callado y lo sabe todo sobre ellos.
Mientras atienden a Vahid, tras cargar con el secuestrado, ven que Hamid trata de llevarse la furgoneta y todos corren tras él y Shiva consigue interponerse en su camino.
Llegan al desierto y allí deciden esperar a que se despierte pese a las protestas de Hamid, que quiere enterrarlo sin esperar, pues les recuerda que oyó la voz de Vahid y cree que este los delatará con la primera bofetada.
Acusa tras ello a Ali, al que le dice que su padre ascendió con el régimen, y Shiva pide a Goli que no le escuche y que se tranquilice.
Goli le dice que está harta de seguir como un zombi a base de medicación.
Le cuenta luego a su novio que el Cojo dijo, cuando salió de la cárcel, que había colaborado, y logró así que su vida al salir fuese una cárcel más grande, y por eso quiere que Ali escuche la historia de boca del torturador.
Y le cuenta que en la cárcel le pusieron una venda y la sacaron de la celda y le hicieron subir a una plataforma y escuchó cómo él decía que le pusieran la cuerda, pero que la inclinaran para que se le rompiera el cuello rápidamente y que sufriera menos, y cada segundo esperaba caer al vacío y estuvo tres horas así hasta que dijo: "Bajadla. Primero hay que desflorarla para que vaya directamente al infierno".
Le dice a Ali que quería contárselo antes de casarse y estaba esperando el momento.
Shiva le dice a Hamid que aunque lo estén deseando eso no es justicia, y él le dice que lo que no es justo es que ella lo abandonara a su suerte sin un centavo pese a que le prometió que siempre estarían juntos, aunque ella le asegura que no lo dejó por eso, pues siempre estará en la ruina, pero confunde al amigo con el enemigo.
Hamid los llama a todos cobardes, y les dice que tienen miedo de que vuelva a atormentarlos y pide que lo dejen a él y se vengarán igual, pero sin violencia y sin perder sus ideales.
Pero Shiva le dice que no se trata de violencia, sino de un crimen, aunque Hamid le dice que están en una guerra y si no matas te matan y llama a Ali neutral y este le recuerda que los que dijeron que iban a salvarlos mataron a su juventud.
Se lamenta luego ante Shiva de no haber querido nunca escucharlo y que depende de ellos pasar a la acción.
Shiva le dice que solo piensa en vengarse y ese hombre no lo mató a él, y él dice que le hizo algo peor, pues le robaron los 5 mejores años de su vida y se lo hizo a cientos de personas.
Shiva se levanta y le dice que si quiere matarlo que lo mate y pide que le abran la caja.
Suena entonces el móvil del secuestrado y ven que es de su casa, y Vahid contesta.
Les cuenta luego que quien llamaba era su hija pequeña llorando porque su madre se había desmayado en la cocina.
Hamid cree que es una trampa, pero Vahid dice que no fingía, que era una niña llorando y decide ir a ayudarla y Goli dice que ella también irá.
Van, en efecto hasta la casa del torturador y observan antes que nadie les espera.
Vuelven a llamar y ponen en esta ocasión el altavoz y la niña pide a su padre que vaya enseguida, pues tiene miedo de que su madre se muera.
Vahid decide ir y les dice a los otros que si ven algo raro que se marchen, pero Shiva lo acompaña y dicen a la niña que son amigos de su padre.
La llevan luego con su madre en la furgoneta hasta el hospital y Shiva abraza a la niña y la consuela, aunque una vez en el hospital ignora los datos de la mujer pese a decir que es familiar de ello, por lo que debe responder la niña, y la recepcionista les dice que la ley indica que el padre debe estar presente para ingresar a la mujer.
Sale un médico y ve que rompió aguas y que deben llevarla al paritorio y dice que él se hace responsable, aunque le piden a Vahid que vaya al cajero y pague lo que le pidan.
Debe pagar el ingreso, para lo que saca la tarjeta del marido.
Le pregunta luego a la niña, Nilufar, si no tiene una tía o tío al que llamar, y ella dice que sí, pero que su padre le dijo que solo lo llamara a él y la familia de su madre no vive en la ciudad.
Poco después informan a Nilufar de que tuvo un hermanito y la recepcionista pide a Vahid que compre un regalo.
Va a comprar unos dulces y les pide a los demás dinero para dar a la enfermera, pues no desea dejar sola a la niña y les pide que les dé 200 riales cada uno, aunque Hamid se niega, pues dice que les causa problemas incluso estando sin sentido y llama fracasados a sus compañeros y le dice a Shiva que siempre consigue que se sienta rechazado, ya sea porque lo deja o porque va a buscarle y le echa en cara que no lo llamó cuando murió su madre y lo abandonó y la acusa de cobarde porque siempre está huyendo de los problemas.
Ella le dice que huye de él y de sus decisiones porque le da asco.
Tras escucharla, Hamid decide marcharse.
Vahid le dice a Shiva que lamenta haberle arruinado el día y le dice que deben separarse ya y que intente calmar a Goli y ella le responde que ahora será más fácil, pues se ha desahogado y está mejor.
Le pregunta qué va a hacer con él y le dice que no está seguro, pero que no se preocupe, pues pase lo que pase nunca la delatará.
Él entra con los pasteles y con el dinero y ve que Nilufar se quedó dormida.
Cuando sale, Shiva sigue junto a la furgoneta y le dice que no podía separarse sin más, pues hizo una promesa a Salar.
Van juntos hasta un descampado y allí lo saca de la caja con gran dificultad, y pese a estar atado, se revuelve y consigue dominar a Vahid y golpearlo con su cabeza, por lo que debe intervenir Shiva que lo golpea con la pala.
Lo dejan atado a un árbol con los ojos vendados, pero le quitan la mordaza y él les pide que lo desaten.
Vahid dice que ha reconocido sus expresiones y recuerda que mientras les pegaba decía que le dolía y le pregunta de qué se estaba vengando, pues solo eran unos pobres trabajadores exigiendo sus derechos, pues estaban pasando hambre, ya que llevaban 8 meses sin cobrar y acabó convertido en un cabrón como él.
Que nunca haría daño ni a una mosca y ese día cavó su tumba, y le asegura que si no tuviese dudas ya estaría enterrado.
El hombre niega tener nada que ver con eso y que si fuera el hombre que cree que es ya estaría muerto.
Vahid le responde que es un muerto viviente desde que le puso la soga al cuello y volcó el taburete, pues se meó encima y le dijo que su novia estaba muerta.
Le responde que si hubiese sido él, los habría matado a los dos y él le dice que su novia se suicidó por su culpa, aunque el secuestrado insiste en que no es el hombre del que habla y le dice que él también tiene familia.
Vahid le recuerda que llevó a las familias a la puerta de la prisión para extorsionarlas y que confesasen y le dice que puede pedir su último deseo por su mujer, por su hija y por su hijo.
Él dice que habla con el hombre equivocado, pues no tiene ningún hijo. Que habla de otra persona.
Pero Vahid le cuenta que su hijo nació un rato antes y que él llevó a su mujer al hospital.
El hombre lo llama entonces hijo de puta y le pregunta si tocó a su mujer mientras lo llama asqueroso de mierda y le dice que va a matarlo.
Vahid se indigna y le dice que no es como él y que nunca le haría daño a una mujer.
Que la llevó al hospital y salió adelante y está bien.
El hombre le dice entonces que ve que no es un asesino, pues de lo contrario no se habría ocupado de ella.
Le pregunta luego cómo se llama y luego le indica que lo encontrará y reconocerá su voz, y le dice que lo ha adivinado, que es Eghbal, alias Pata Palo, y le pregunta qué va a hacer y Vahid se acerca y le dice que va a estrangularlo.
Él le dice que daría su vida por el régimen y que perdió la pierna en Siria en sacrificio por el régimen y por el Guía Supremo y no van a permitir que unos vagos como ellos pongan en peligro el régimen.
Le dice que si se merecía la sentencia y la cumplió o no se la merecía, la justicia se hará en el cielo, a lo que Vahid le responde que habla como el ISIS.
Eghbal le dice luego que si se va de allí y su familia está a salvo le dejará en paz, pero que si se muere alcanzará su objetivo de convertirse en un mártir.
Vahid dice que va a enterrarlo.
Se lanza entonces Shiva sobre él y comienza a golpearlo, y Vahid le pregunta qué hace.
Ella le pregunta a Eghbal si sueña con ser un mártir de forma agresiva y le dice que si quiere morir ella es el ángel de la muerte y está allí para concederle el deseo y lo abofetea y le pide que se calle, aunque él solo ríe y la llama payasa.
Ella dice que reconoce su despreciable voz y recuerda que hizo que chirriase su prótesis adrede para presumir de sus hazañas en Siria y le susurraba al oído.
Le dice que va a hacer que se cumpla su sueño de morir como un mártir y lo va a enviar al cielo, aunque antes le pide que diga que lo siente y él lo dice, pero sin convicción.
Le dice que su hijo podrá verlo desnudo en una fotografía al caer como mártir.
Eghbal comienza a decir que lo siente en voz alta y le dice que es como ella y tiene que ganarse la vida y que cuando se negó a confesar se sintió humillado porque pensó que se estaba burlando de él y jura que lo siente.
Que se sentía culpable pero se acostumbró con el tiempo.
Les suplica luego que le dejen ver a su hijo y grita mientras llora, que lo siente.
Vahid le desata las manos y le deja su teléfono y sus documentos y una navaja para que pueda desatarse del árbol y le indica que la carretera está a 15 minutos.
Se marchan tras ello y lo dejan allí.
Vahid va a transportar un ajuar cuando de pronto, siente a sus espaldas el sonido de la pierna de Pata Palo que se detiene tras él, que se queda paralizado al escucharlo, mientras los pasos se siguen acercando.