Te cuento la película

Un funeral de locos

Un funeral de locos (2025) * España / México

Duración: 97 Min.

Música: María Vertiz

Fotografía: Aitor Mantxola

Guion: Yolanda García Serrano (Obra original: Dean Craig)

Dirección: Manuel Gómez Pereira

Intérpretes: Quim Gutiérrez (Daniel), Ernesto Alterio (Rober), Inma Cuesta (Amaia), Gorka Otxoa (Iker), Esmeralda Pimentel (Ana), Hugo Silva (Tino), Belén Rueda (Edurne), Arturo Valls (Julio), Secun de la Rosa (Héctor), Antonio Resines (Imanol), Carlos Zaragoza (Leonardo), Santi Ugalde (Bittor), Iker Galartza (Sacerdote).

Un coche funerario llega a una gran mansión.

Mientras sacan el ataúd unos bailarines comienzan un aurresku, aunque Daniel, que recibió a la funeraria les pide que paren, que no es el momento.

Ya dentro, pide que abran el ataúd para ver a su padre, y pregunta al encargado de la funeraria quién es ese señor, y, aunque le dice que al morir cambian, le muestra que no puede ser su padre, pues el fallecido es negro.

Su mujer le dice que no habría pasado si hubieran hecho todo en un tanatorio, aunque Daniel le recuerda que era la última voluntad de su padre.

Además en ese momento se siente inseguro con su discurso, pues para agradar a todos hizo algo tibio y pensarán que debería haberlo hecho Rober, su hermano, que es buen escritor, aunque Ana, su mujer le dice que Rober no tiene derecho a dar el discurso, pues lleva años viviendo fuera de la casa.

Y de paso recuerda a Daniel que tienen que comprar la casa que vieron e independizarse, en cuanto acabe el funeral, aunque a Daniel se le olvidó dar el depósito.

Héctor y Julio van camino del funeral y el primero no entiende por qué va Julio, pues no es amigo de Dani, aunque adivina que va por Amaia, la prima de este.

En otro coche van la propia Amaia e Iker, su novio, que se muestra nervioso porque cree el padre de ella, el Lendakari, no lo acepta.

Dani llama a Héctor para pedirle que recoja a su tío Imanol, pues se le olvidó.

Llevan de nuevo el ataúd, y esta vez sí es su padre.

Aparece la viuda, Edurne, tras tomarse un trago y dice que no sabe vivir sola, aunque su hijo le recuerda que es muy independiente y tiene muchas amigas.

Tino, hermano de Amaia, llena un frasco con pastillas alucinógenas, antes de ir al funeral de su tío Eduardo, e indica a su interlocutor que solo puede tomar media pastilla, pues son muy fuertes.

Pasan a recogerlo Iker y Amaia, que explica a su novio que Tino tiene allí tantas pastillas porque es representante de farmacia.

Iker sigue muy nervioso, pues estuvo a punto de chocar con un tipo al que su mujer insultó y temió que le pegara, por lo que su hermana le da un Diazepam del bote en que Tino, en realidad metió las pastillas alucinógenas.

Llega a casa de sus padres, directamente desde el avión, Rober.

Héctor y Julio recogen al tío Imanol los espera en su silla de ruedas a la puerta del asilo y no para de refunfuñar y se queja de lo que tardaron en recogerlo.

Rober pregunta a su hermano si vio el anuncio de su novela en Times Square y le dice que es una tranquilidad que él esté allí para cuidar de su madre, aunque él le dice que no por mucho tiempo, pues él y Ana van a mudarse a su propia casa y cree que le haría mucha ilusión a su madre ir a pasar una temporada con él a Nueva York, aunque le dice que no se la puede llevar, pues no habla inglés y él tiene muchos eventos y fiestas.

Dani le insiste en que va a comprarse su casa y por eso necesita el dinero del funeral, pues quedaron en que iban a medias, algo que Rober no recordaba y le dice que ahora no lo tiene hasta que le den el adelanto de su próxima novela pese a que Daniel insiste en que no puede esperar, pues cerraron la editorial de su madre, pues ya nadie compra libros de viaje.

Pero Rober le dice que está sin un duro, pues tiene un nivel de vida muy alto y tuvo que pagar un dineral para viajar en primera.

Iker comienza a sentirse mal y a desvariar, y cuando llegan al funeral empieza a hablar con un árbol, algo que Amaia no entiende, pues, tal como comenta a su hermano, solo le dio un Diazepam que vio en su casa, y su hermano comprende lo ocurrido.

Llega Bittor, el Lendakari, hermano de Edurne.

Dani sigue nervioso por el discurso y, tal como sugiere el sacerdote cuando llega, cree que sería mejor que lo hiciera Rober, pues todo el mundo lo espera.

Ana, le dice a Dani que deben hacer la reserva de la casa, pues no soporta a su madre.

Se fijan en un asistente, un hombre enano que no conocen y que no deja de mirarlos.

Héctor suda tras empujar la silla de Imanol, que no para de criticarlo.

También el Lendakari le dice a Rober que es una pena que no haga él el discurso, aunque Ana anima a Daniel y le asegura que lo hará muy bien.

Tino debe confesar a su hermana que la pastilla que se tomó Iker es un alucinógeno y cuando los ve su padre se queja de que lleguen tarde, de cómo va vestido Tino y de que Amaia lleve a Iker, aunque le recuerda, es su novio, aunque le ven comportarse como si estuviera loco, oliendo un cuadro de flores y abraza a Edurne de modo que le resulta incómodo y no para de decir incoherencias y luego abraza a una piedra.

Julio trata de ligar con Amaia y le pregunta al ver la actuación de Iker si ese es el hombre con el que va a pasar el resto de su vida.

El enano trata de hablar con Daniel, que le dice que lo harán luego, pues llegó ya Imanol y pueden empezar el servicio.

Comienzan de nuevo el aurresku, de nuevo a destiempo y deben parar para que comience Daniel con su discurso.

Iker ríe a destiempo y empieza a decir que el ataúd se ha movido e interrumpe la ceremonia, y se acerca al ataúd y lo tira y hace que el muerto caiga al suelo.

El Lendakari dice que quiere que se vaya el novio de su hija, que se cargó el funeral, aunque Amaia trata de defenderlo y dice que no fue culpa suya y que se va a casar con él, pues no es así y la culpa es de una pastilla que le hizo reacción.

Héctor, preocupado por un sarpullido en su trasero se lo muestra a Dani como antes a Julio, y Dani le dice que se lo enseñe a su tío, pues además de Lendakari es médico.

Se acerca en efecto a Bittor, que trataba de consolar a su hermana, y se baja el pantalón y le enseña el sarpullido, y como no puede quitárselo de encima le dice que puede ser una alergia.

Le cuentan a Iker lo ocurrido y se enfada, y más cuando le dicen que los efectos pueden durarle 8 horas y se encierra en el baño, sin que puedan evitarlo Amaia y Tino, que en la carrera pierde el frasco de las pastillas.

El hombre enano, Leonardo aprovecha el momento para pedir a Dani que hable con él a un lugar más tranquilo, ante lo que accede a llevarlo al despacho.

Allí, el hombre le dice que lleva unas fotos que desea enseñarle tras indicarle que su padre y él eran muy buenos amigos y pasaban mucho tiempo juntos, y le muestra una foto de ambos en París y le cuenta que se conocieron el día de su boda con Ana, donde él trabajaba haciendo cocteles.

Tiene fotos en Egipto o en Tulum, donde sale sobre las rodillas de su padre.

Le pregunta qué clase de amistad tenía con su padre, pues dice, nunca le habló de él, y de pronto comienza a darse cuenta de que todas las obras que cuelgan de las paredes de su padre son masculinas.

Leonardo le dice que su padre quería decírselo, pero que no sabía cómo reaccionaría y le dice que su madre no tiene por qué saberlo siempre cuando se le dé su parte.

Le pregunta qué quiere, a lo que le responde que su padre y él eran amantes y no le dejó nada en el testamento, y se siente sucio, por lo que le pide 50.000 euros.

Daniel le dice que se va a comprar una casa y no puede darle nada y que además esas fotos pueden ser un montaje.

Le dice que llevó algunas más, impresas, para que las vea con más detalle y puede salir fuera y enseñarle a todo el mundo lo que hacían.

Va a buscar a su hermano, que en ese momento trata de ligar con Nagore una prima mucho más joven que él y debe contarle todo.

Julio ve que Amaia intenta lograr que Iker abra la puerta del servicio y le pregunta si le cambió por ese, a lo que ella le responde que no lo cambió por nadie porque ellos no han tenido ninguna relación, y él le dice que es la mujer de su vida.

Rober le dice a su hermano que lo mejor es que le pague él a Leonardo, pues su madre no lo podrá soportar, y al fin y al cabo él lleva mucho tiempo viviendo de sus padres, ante lo que Dani protesta y le dice que no ha vivido de ellos, sino que los ha cuidado.

Le dice que cómo sabe que no les está mintiendo y él le muestra una foto.

Héctor sigue obsesionado y no deja sola a Edurne, que esperaba estarlo para beber.

Los dos hermanos van a hablar con Leonardo y Dani le dice que firmará un cheque a cambio de que borre las fotos y él les dice que puede firmarles un acuerdo de confidencialidad.

Pero cuando va a firmar, Leonardo, que estaba leyendo el borrador de su novela le pregunta si es la primera que escribe, y le dice que él también lo intentó una vez y no se le daba tampoco muy bien y que es muy difícil que esté a la altura de su hermano.

Y tras escuchar cómo alaba la última novela de su hermano, Dani rompe el cheque y dice que no le va a dar nada y que si quiere puede enseñar las fotos, aunque Rober no deja que salga y lo sujeta y pide a su hermano que le lleve una cuerda. Le da la banda que sujeta la cortina y le ata las piernas.

Lo tienen amordazado, cuando entra Héctor. Le dicen que es que le dio un ataque y Héctor les dice que encontró un frasco de diazepam y deciden darle un puñado.

Aparece entonces Tino, que busca su frasco y se extraña de que tengan atado a ese hombre y le cuentan que los chantajeaba.

Entretanto Iker, que se desnudó, se asoma a la ventana del baño y sale así, desnudo, al jardín, y se abraza a un árbol.

Tino les aclara que no le dieron calmantes, sino alucinógenos, y que si Iker está así por tomarse uno, no sabe qué le pasará a ese hombre al que le dieron un puñado.

Dani y Rober deben salir porque los busca su madre y se encuentran en un cuarto a Nagore besando a una sirvienta.

Enfadado por eso además de por lo ocurrido con Leonardo, le dice a Dani que todo es por culpa de su soberbia y no debería importarle lo que dijera el tipo ese de su novela.

Le pregunta luego, cuándo la va a publicar y le dice que ni siquiera deja que la lea nadie.

Enfadado le dice a Rober que su literatura es una basura y este le dice que a él al menos le leen, aunque Dani le recuerda que no tiene dinero y comienzan a pelearse y los sorprende así Ana, que pregunta a Dani si está así por el dinero y deben explicarle lo que pasa con Leonardo.

Julio, destrozado, vuelve a hablar con Amaia y le dice que se había hecho a la idea de casarse con ella y ella recuerda que solo estuvieron juntos una noche que dice, además, fue absurda, aunque él le dice que fue la mejor noche de su vida, ante lo que ella le dice que ella aquella noche se hubiera liado con cualquiera.

Él le pregunta qué tiene su novio que no tenga él.

Fuera Iker, desnudo se sube al techo y baila frente a todos.

Imanol, que necesita ir al baño, llama a la habitación donde están con Leonardo, al que ocultan tras el sofá mientras Héctor lo ayuda a llegar al baño y debe incluso bajarle los pantalones, y ve cómo la caca acaba en su mano y que le llegó incluso a la cara.

Leonardo, pese a estar atado consigue levantarse y salta sobre el sofá hasta que se cae y se golpea contra la mesa.

Ven que le sangra la cabeza y Tino observa que no respira, y le dice que está muerto y cuando llegan los dos hermanos también lo ven.

Rober indica que eso puede ser asesinato u homicidio involuntario, pues tiene signos de violencia y pastillas, por lo que no cree que lo declaren como accidente y deben deshacerse de él, aunque ignoran cómo hacerlo.

Tino les recuerda el tamaño del ataúd. Y Rober ve bien que lo metan con su padre.

Julio insiste con Amaia, pero ella le dice que no lo soporta y le propone una relación abierta, y finalmente le pide un selfie, y aprovecha el momento para intentar besarla, e Iker lo ve y dice que vio cómo lo besaba y dice que va a saltar frente a todos.

Julio va al cuarto donde tienen a Leonardo para contar lo que le pasa a Iker y Tino se va para ayudarle, pues sabe que es culpa suya.

Amaia sale también al tejado mientras Iker amenaza con saltar, y ella va tras él mientras todos los miran.

Héctor se lleva, con la excusa de que desea confesarse, al sacerdote para que no vea cómo meten a Leonardo en el ataúd.

Dani reprocha a su hermano que, sabiendo que era el hijo preferido no llamara nunca a su padre, o que se gastar un dineral en el avión en vez de pagar la mitad del funeral.

Amaia trata de razonar con Iker, pero este insiste en que vio cómo besaba a Julio y que no es lo suficientemente bueno ni para su padre ni para ella e insiste en que se va a tirar y ella le dice que no lo haga porque está embarazada.

Iker se emociona y se abrazan, y él anuncia a todos que van a tener un hijo y todos aplauden mientras ella trata de taparlo y consigue hacerlo entrar.

Bittor le dice a su hija que no hace falta que se case, y ella dice que se casa con él porque le quiere.

Deciden continuar con el acto y el cura propone abrir el ataúd para que todos se despidan y deben disuadirle de hacerlo.

Los del aurresku vuelven a iniciar el baile y de nuevo les cortan.

Mientras Dani retoma su discurso, empiezan a escuchar golpes y ven que dentro hay alguien. Se abre el ataúd y surge Leonardo, al que se llevan los hermanos, aunque al sacarlo se le caen las fotos que llevaban encima, y al verlas, Edurne, se lanza contra él y grita que le destrozó la vida.

Daniel grita entonces y pide dar una despedida digna a su padre.

Les dice que ha visto una cara diferente de su padre, pero también feliz en paz con quien era realmente y que no juzgaba a los demás.

Los emociona con sus palabras y le aplauden.

Al atardecer, Rober le dice a su hermano que se llevará a su madre un tiempo para que ellos puedan descansar y comprarse su casa y le dice que fue muy bonito su discurso.

Él le pide que le eche un vistazo a su novela para que le diga lo que le parece

Aparece Ana, que dice que su tío Imanol hablaba de un muerto que vio cuando fue al servicio y ella decidió que se quedara a dormir y le dio dos diazepam que se encontró y lo acostó.

Imanol está en el tejado desnudo mientras abajo bailan el aurresku.

La guionista de la historia, Yolanda García Serrano le dice al director que se les olvidó meter las marcas que colaboran, y este, Manuel Gómez Pereira le pide que las ponga, pero que sea sutil.

Observa luego que no hay ninguna sutileza, pues puso un ataúd sobre un Porsche.

Calificación: 5