Sirât
Sirât (2025) * España / Francia
También conocida como:
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"Sirât. Trance en el desierto" (Hispanoamérica)
Duración: 114 min.
Música: Kangding Ray
Fotografía: Mauro Herce
Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe
Dirección: Oliver Laxe
Intérpretes: Sergi López (Luis), Bruno Núñez (Esteban), Jade Oukid (Jade), Tonin Janvier (Tonin), Stefania Gadda (Steff), Richard Bellamy (Bigui), Joshua Liam Henderson (Josh).
"Existe un puente llamado Sirât, que une infierno y paraíso.
Se advierte al que lo cruza que el paso es más estrecho que una fibra de cabello y más afilado que una espada."
Un grupo de técnicos entre los que destaca un hombre al que le falta una pierna, que sustituye con una pata de palo montan unos enormes bafles en una zona desértica pero protegida por paredes rocosas.
Unas horas después un nutrido grupo de gente baila apelotonada música electrónica.
Entre las caravanas y tiendas de campaña de la gente que está en la rave, pasea un hombre con un niño, que no pega entre los raveros.
Luis, el hombre, y Esteban, su hijo, reparten entre la gente unos carteles con la fotografía de su hija Mar, a la que buscan, para ver si alguien la vio, con su teléfono.
Cuando llega la noche, el hombre deja a su hijo en la furgoneta para que descanse y él sigue.
Por la noche se une a la música un espectáculo de luces y los asistentes a la fiesta continúan bailando sin descanso mientras Luis camina entre ellos.
La música llega atenuada al coche donde Esteban descansa junto a su perra, Pipa.
La música sigue sin parar, y cuando amanece, algunos siguen con el baile mientras otros duermen en cualquier rincón, agotados, y Luis y Esteban, siguen preguntando por su hija.
Se acercan a un grupo de raveros que están descansando y le dejan uno de los carteles.
Ven que estos hablan español y Luis les explica que la chica es su hija Mar y que hace cinco meses que no saben nada de ella y les dijeron que a lo mejor podían encontrarla en esa fiesta.
A ninguno les suena, pero Jade, una de las chicas les dice que hay otra fiesta en el desierto después de esa.
Luis les pregunta si ellos van a ir, y le dicen que no lo decidieron aún.
Llega de pronto un camión cargado con soldados, y el oficial al mando, tras hacer parar la música, les indica que tienen órdenes de evacuarlos, pues están en estado de emergencia.
Pide a todos los europeos que suban a sus vehículos, pues la zona va a estar restringida e indican que lo hacen por su seguridad.
La gente protesta, pero deben obedecer y se forma una enorme caravana de vehículos.
Jade baja de su camión y hace pis delante de uno de los jovencísimos soldados que vigilan.
Desde su furgoneta, que va un poco más atrás la ven Luis y Esteban.
De pronto, Jade corre al camión y varios vehículos aprovechan la distracción del soldado, que está solo, para ir por otro camino, seguidos por otros vehículos.
Esteban pide a su padre que los siga, y tras pensarlo sigue la enorme polvareda que forman.
Un camión y un autobús se paran y despiden a los otros vehículos, que siguen su camino, y ven que les siguió Luis, que les dice que quiere ir a la otra fiesta, aunque Steff, una de las chicas le advierte que no es buena idea, aunque él insiste en que quiere encontrar a su hija.
Pero Tonin, el joven con la pata de palo le dice que con ese coche no podrá ir, pues las pistas son peligrosas, por lo que es mejor que no vayan.
Es ahora Esteban quien le dice que necesitan ir y Luis les dice que les van a seguir digan lo que digan, pues no les queda otro remedio, aunque Tonin le dice que todavía puede volverse, pero Luis le dice que tienen que encontrarla.
Siguen su camino y escuchan en la radio que se produjeron explosiones en varias zonas del país. Que estalló la guerra y el aeropuerto militar fue atacado y enormes filas de civiles se dirigen a la frontera
Llegan a una carretera donde hay caravanas interminables de coches que esperan turno para repostar, y ellos deciden seguir y repostar más adelante en su camino hacia Inshallah.
Paran más adelante en un lugar en medio del desierto donde algunos nativos revenden la gasolina tras hacer colas de horas, aunque les piden tal cantidad que no tienen suficiente. Con ello les llega solo para un bidón y necesitan tres.
Luis les da algo más de dinero y así consiguen lo que querían.
Continúan por carreteras, ya solitarias, aunque luego se desvían por pistas del desierto.
Cuando paran para descansar Luis monta una tienda de campaña con gran dificultad, y Jade y Steff ven más fotos de Mar y comentan que no ven a Luis y a su hijo en el desierto.
Al día siguiente continúan su camino y el coche de Luis se queda atascado, y, para solucionarlo Tonin le arranca el parachoques delantero, y puede continuar así, aunque un poco más tarde se encuentran con otro obstáculo.
Llegan a un pequeño río que el camión y el autobús sortean sin dificulta, pero la camioneta de Luis no puede pasar por allí.
Ven cómo los otros vehículos se alejan y se pregunta qué pueden hacer ahora y lamenta haber ido, pues ni siquiera saben dónde están.
Y cuando se muestra hundido y sin esperanza, ven que regresa el camión y les dicen que les costó mucho dar la vuelta.
Con una cuerda, y marcha atrás, pueden ahora arrastrarlo, aunque el agua entra en el coche, pese a lo cual consiguen salir y padre e hijo se sienten ahora contentos y sonríen.
Continúan su camino entre montañas y entran en una gran cueva para descansar.
Se sientan a cenar y Luis le muestra a su hijo que tiene una sorpresa. Una tableta de chocolate, y Esteban le propone repartirlo con sus compañeros de viaje.
Su padre le dice que el viaje va a ser largo y van a necesitar provisiones, pero Esteban le recuerda que ellos les dieron comida.
Luis finalmente va a llevárselo y Jade le invita a pasar y ve que está reparando bafles.
Luis le cuenta que hace mucho que busca a su hija.
Al día siguiente desaparece Pipa a la que encuentra finalmente Jade sin sentido.
Piensan que quizá comió alguna caca con restos de LSD, por lo que deben esperar a que se le pase y despierte.
Siguen su camino y escuchan en las noticias que hay un gran caos y las naciones optan por uno u otro bando y que va a cambiar el mundo.
Bigui, al que le falta una mano, le pregunta a Esteban por qué se escapó Mar, y Esteban le cuenta que no se escapó, que se fue, pues es mayor.
Por la noche Tonin hace una representación con el muñón de la pierna y hace que todos rían.
Steff le corta el pelo a Esteban y le hace un peinado y le hace un corte moderno mientras les cuenta que la fiesta a la que van es en el sur, cerca de Mauritania.
Luis les pide gasolina y a cambio Tonin les pide que pongan sus provisiones en común.
Pueden ver a lo lejos una columna de camiones militares y tanques, frente a lo que Steff propone seguir por la montaña para estar menos expuestos.
Van por caminos muy estrechos, algunos de los cuales están tan cerca del abismo, que a veces los vehículos más grandes están a punto de caer.
Cuando se pone el sol todo se complica por la oscuridad y la lluvia, hasta que uno de los vehículos se detiene sin poder salir tras quedar su rueda encajada en un agujero.
Por la mañana Esteban se despierta en la furgoneta, detenida frente al abismo y ve cómo los mayores tratan de solucionar el problema del otro vehículo, al que cambian la rueda.
Mientras lo solucionan él sale del coche y juega con una pelota con Pipa, y Luis le pide que no se acerque tanto al borde del camino y que mejor vuelva al coche.
Sigue, una vez en este jugando con la perra, a la que trata de esconderle la pelota.
Entretanto los adultos empujan el autobús y consiguen sacarlo del bache y ríen contentos.
Pero mientras lo celebran escuchan a Esteban, que grita asustado a su padre, pues la furgoneta comienza a rodar marcha atrás sin frenos, por el camino
Luis le grita a su hijo que ponga el freno de mano mientras ve impotente cómo al llegar a una curva, la furgoneta se precipita hacia el vacío.
Todos deben sujetar a Luis, deshecho por el dolor y que les dice que deben bajar a buscarlo, aunque le dicen que no pueden bajar. Que deben buscar ayuda.
Tonin mira hacia abajo, pero sujetan a Luis para que no lo vea.
Jade también llora impotente mientras continúan su camino.
Paran más adelante y se preguntan quién de ellos se lo dirá.
Llegan a un pequeño núcleo donde hay varios vehículos, aunque no encuentran a nadie, y aunque tratan de pedir ayuda por la radio de uno de ellos, no consiguen contactar.
Llenan su bidón con la gasolina de otro de los vehículos mientras observan a Luis en shock.
Ven a un joven cabrero y le dicen que necesitan ayuda, pero el muchacho se marcha sin decir nada ni escucharle mientras le dicen que necesitan encontrar un pueblo.
Ven luego que Luis desapareció.
Camina por la inmensidad del desierto sin parar y muy deprisa. Para un momento para gritar y luego continúa caminando hasta agotarse y cae, al llegar la noche.
Cuando lo encuentran, Jade le da agua y le dicen que aparecerá alguien que pueda ayudarles.
Deciden descargar sus bafles allí y descansar antes de continuar su camino.
Toman algunas sustancias y le dan también a Luis para que se tranquilice y luego ponen música y comienzan a moverse y bailar a su ritmo.
Luis siente sus manos vibrar con la música y se deja llevar por el ritmo y baila con ellos.
Jade pide, mientras baila que suban el volumen y que hagan que todo pete, y justo tras decirlo salta por los aires al explotar una mina bajo sus pies, y los deja a todos estupefactos.
Tonin corre para auxiliarla pese a que los demás le gritan para tratar de disuadirlo, pero él sigue y explota también.
Steff comprende que están en un campo de minas.
Bigui llora desconsolado y todos suben al autobús confusos por lo ocurrido y por la droga.
Bigui recuerda que su padre dijo justo antes de morir: "Esto se está poniendo serio", y Jade dijo "Haz que todo pete", y Luis recuerda que lo último que escuchó Esteban fue "tira del freno", y Josh le cuenta que Tonin vio su cuerpo cuando se asomó, destrozado pero no sabían cómo decírselo, pero Luis les dice que no quiere que se quede allí.
Cuando despiertan ven que Luis enterró los cadáveres de Jade y de Tonin.
Josh le dice que no sabe cómo no explotaron antes.
Luis observa una zona rocosa cerca de ellos y dice que deben llegar hasta allí, pues en las rocas no hay minas, aunque hay un buen trecho para llegar.
El autobús avanza hacia las rocas y poco antes de llegar vuela por los aires.
Avanzan luego con el camión por las roderas del autobús hasta el lugar donde explotó aquel y luego lo lanzan desde allí y confían en que llegue hasta el final, pero hay una pequeña explosión que lo desvía y poco después explota también.
Ellos avanzan por las roderas del camión y Luis coge en brazos a la perrita de Jade y se sientan al final y beben la última agua que les queda.
Para entonces les quedan entre 60 y 80 metros.
Luis decide levantarse y comienza a andar en dirección a las rocas con decisión y consigue llegar a ese destino.
Bigui decide seguir sus pasos y corre hacia él mientras Steff y Josh tratan de disuadirlo.
Bigui dice "Luis, ya llego", antes de volar por los aires, y Steff grita y llora con rabia junto con Josh, con el que se abraza.
Le preguntan a Luis cómo hizo para cruzar, pues Bigui siguió sus pasos y explotó y él les dice que no lo sabe. Que cruzó sin pensarlo.
Steff comienza a caminar también y le dice a Josh que lo hagan con los ojos cerrados y caminan el uno junto al otro, Josh cargando con la perra.
Los tres caminan por la montaña al día siguiente y ven al llegar arriba y a lo lejos, los bafles y los dos vehículos de los que todavía sale humo antes de seguir su camino.
Un tren avanza por una larga vía que cruza el desierto.
Un tren en que la gente viaja hacinada en el techo. Y entre los viajeros, Luis, Steff y Josh.