Te cuento la película

Pacifiction

Pacifiction (2022) * Francia / España / Alemania / Portugal / Polinesia Francesa

Género: Drama

Duración: 165 min.

Música:Joe Robinson, Marc Verdaguer

Fotografía: Artur Tort

Guion: Albert Serra y Baptiste Pinteaux

Dirección: Albert Serra

Intérpretes: Benoît Magimel (De Roller), Pahoa Mahagafanau (Shannah), Marc Susini (Almirante), Matahi Pambrun (Matahi), Alexandre Mello (Portugués), Sergi López (Morton), Montse Triola (Francesca), Michael Vautor (Capitán), Cécile Guilbert (Romane Attia), Lluís Serrat (Lois), Mareva Wong (Maeva).

Una pequeña embarcación lleva a puerto, en Tahití, a un grupo de marines que acuden al Paradise Night, un club lujoso, al que acude también el almirante.

Allí ve al señor de Roller, el Alto Comisionado de la República Francesa, que conoce muy bien el local, por lo que visita el camerino, donde los bailarines ensayan un baile tribal y le muestran sus trajes con muchas plumas e incluso se coloca uno de sus gorros.

Se reúne al día siguiente con un grupo de nativos tahitianos preocupados porque se rumorea que el Centro Experimental Nuclear va a repetir los ensayos que años atrás realizaron en Mururoa y él les dice que deben anticiparse para frenar cualquier intento de retomar los ensayos, aunque no cree que lo hagan.

Los nativos se quejan también de tener prohibida la entrada al futuro casino y de Roller les dice que les apoyará para que puedan entrar, aunque las instituciones religiosas del país tienen mucho peso y lo prohíben todo, pero lo conseguirán e incluso les regalará una apuesta gratuita a todos los lugareños e irán luego al bar de Morton.

Shannah, un transexual que trabaja en el hotel avisa a de Roller de hay un diplomático portugués que se queja porque le robaron la documentación en el hotel, entre ella un pasaporte diplomático, pero pidió que no avisaran a la policía.

Trata de averiguar si existen movimientos dirigidos a realizar una nueva prueba nuclear y pregunta a un amigo que es militar si sabe dónde tienen intención de realizar las pruebas, y él le cuenta que le han destinado a Fakarava y luego a Takume, que son los dos lugares que el ejército prevé visitar primero, pero cree que habrá otras islas y atolones, y a él le encargaron instalar balizas en las dos primeras y debe tenerlas listas en una semana.

Él dice que es muy conveniente tener un amigo en el ejército.

Va a hablar luego con un sacerdote en la iglesia de la isla para que les dé libertad a los lugareños de decidir si desean jugar en el casino, y le asegura que con el dinero de las tasas del casino destruirá sus capillas, y podría dedicarlas a salas de fiestas.

Vuelve a ver a Shannah y le pregunta si el portugués dijo algo útil, aunque responde que no.

Va con Morton a ver a Ferreira, al portugués, al que encuentran en su hamaca y totalmente dormido tras haber bebido mucho.

De Roller pregunta a Morton si le dio tiempo a preguntarle algo sobre el almirante y la flota, pues estuvo tomando copas con él, aunque le responde que no y se enfadó mucho por lo del pasaporte.

Le dan de beber más para tratar de sonsacarle algo sobre el almirante, y Morton trata de hacerse pasar por este mientras de Roller le pregunta si recuerda qué le contó la noche anterior y tratan de sonsacarle información.

En el local de Morton, Shannah habla con Romane, una escritora invitada por de Roller a pasar unos días allí

Shannah le cuenta que piensa que de Roller va a despedir a Maeva, su secretaria porque trabaja para otras personas y él se ha enterado y que a ella le encantaría ocupar su puesto.

Al lado de ellas de Roller habla con Olivier, un hombre interesado en rehabilitar un hotel que está abandonado y que busca inversores, y de Roller se ofrece a echarle una mano.

Les cuenta a sus interlocutores que se preocupa por la gente y por eso va al bar, porque así se acerca a la gente y les muestra que les importa.

En el local está también el almirante que habla con uno de los chicos que trabajan en el bar al que le confiesa que cuando está en tierra a veces toma algo de droga porque no se siente tan a gusto como en el mar.

Al día siguiente de Roller acude al homenaje que dan a Romane Attia, una escritora que dice ha escrito contra el oscurantismo y lo políticamente correcto y que le recuerda a los libertinos, tanto por su altura intelectual por cómo procura hacer realidad sus placeres, y tras el discurso presenta a la escritora al almirante.

Ya borracho, el almirante dice que deben enviar señales claras y ostentosas para que puedan ver que si son capaces de sacrificar a su propia población no les dejará dudas de lo que pueden hacer a sus enemigos y asegura que lo anunciarán.

Matahi le dice que en Polinesia no tienen enemigos y nadie los ha amenazado nunca.

Al día siguiente de Roller va con Romane en un bote taxi al mar para mostrarle las actividades de ocio de la zona, viendo decenas de barcas que llevan a los turistas a disfrutar de las olas, y bien en las barcas o en motos de agua remontan las olas y luego se dejan caer desde lo alto, llevando uno de los surfistas a de Roller.

Visita con Matahi a los nuevos líderes de los nativos, que están organizando una manifestación, y, aunque él les dice que de momento son solo rumores y carece de una información concreta, ellos están dispuestos a seguir adelante para oponerse a los ensayos nucleares y le dicen que no les importa su opinión, sino que han hablado con él para pedirles que actúe de forma preventiva, moderando la respuesta a las movilizaciones, pues así la población no se pondrá en su contra y ellos conseguirán publicidad a su movimiento, aunque él les recuerda que es un representante del estado y trata de ocuparse del pueblo y que no le van los chanchullos, aunque les pide tiempo, aunque Matahi le dice que no le está pidiendo permiso, que le está avisando y que en unos días actuarán, aunque de Roller le dice a Matahi que le preocupa él, pues no le cree capaz de organizar todo él solo y que debe haber otros intereses como Rusia, China o los americanos, a los que no les interesa que se realicen los ensayos.

Matahi le dice que ellos no se mueven por vanidad como sus gobiernos, sino por convicción.

De Roller sigue investigando de todos modos y va hasta un lugar elevado desde donde puede ver con sus prismáticos el mar, tratando de buscar el submarino, aunque solo ve una pequeña barca en la lejanía acercándose a tierra.

Acude luego, en el bar al ensayo de los bailarines, que tratan de simular una pelea de gallos y les aconseja que se vea más violento para que parezca más auténtico.

Al día siguiente viaja en su avioneta a otra isla, llevando con él a Shannah y a su secretaria y visitan a unos amigos pudiendo disfrutar de la preciosa vista aérea.

Uno de sus amigos es candidato a la alcaldía y las encuestas le dan una previsión de voto del 72%.

Les comenta que ha escuchado rumores de que se van a reanudar los ensayos nucleares y hay muchos marines en la isla y ellos le dicen que investigarán con sus amigos los pescadores y colocarán equipos.

Les dice que piensa que tratan de apartarlo.

Antes de marcharse, pide a Maeva, su secretaria, que se quede con ellos en la isla y les ayude para ganar las elecciones y regresa solo con Shannah.

En la playa observa con el capitán una barca que sale con prostitutas y dice que cree que van al submarino y el capitán le dice que llevan saliendo ya varios días y cree que sería más bien una fragata, aunque de Roller piensa que sería demasiado grande y se vería, aunque el capitán piensa que los barcos militares saben camuflarse apagando todo y se preguntan cómo obtienen el aviso para que lleven a las chicas.

De Roller está convencido de que es un submarino.

Vigilan en el lugar hasta la noche, aunque sin ver nada.

Esperan en el lugar hasta la noche.

Va luego a ver a Shannah, que le dice que el portugués sigue allí, pero no contó nada, y cuando aparece este se muestra satisfecho tras haber recuperado su documentación, aunque le extraña que solo le quitaran eso y comentan que podo se puede hacer en esa isla con un pasaporte.

Al día siguiente pide a Shannah para que sea sus ojos en el hotel aunque le pide que no se enteren, pero en la sombra.

Le cuenta luego que el portugués se fue a las 3. Que tomaron una copa y luego se acostaron.

Se acerca a ver el hotel abandonado, donde están el portugués con uno de los amigos de Matahi.

Por la noche va a ver a Morton y habla con el almirante, al que le cuenta que la gente está nerviosa, pues ha habido muchos cánceres y la gente está alterada y le dice que saben que llevan a chicas por la noche y regresan al alba echas polvo, pues sus hombres tienen la mano muy suelta después de tanto tiempo sin mujeres y está convencido de que si hubiera un accidente las tirarían al mar

Pero le importa sobre todo calmar a la gente y nadie le informa para poder acallar los rumores de una posible prueba nuclear, y hay elementos extranjeros que empiezan a hacerse notar demasiado en la isla.

El almirante le pide que no se lo tome tan en serio, pues todo saldrá bien.

Esa noche, tras despedir a su chófer se acerca con el coche a la playa con Loïs y con el capitán y se quedan observando mientras llueve copiosamente.

Le dice a Loïs que los políticos están jugando con el diablo y se creen que lo controlan todo y no controlan nada y no son capaces de ver el peligro.

Le dice que no van a ser ensayos, que esta vez lanzarán la bomba, aunque ellos se habrán ido lejos, pero que antes quemará todo.

Ve entonces que Loïs se quedó dormido a su lado y no escuchó su discurso.

Va a buscarlo el capitán para decirle que el barco les espera.

Se adentran en el mar, buscando, ayudado por una linterna y con sus prismáticos, el submarino, y por otro lado va el capitán tratando también de encontrarlo, aunque ninguno de ellos logra ver nada y se les acaba el tiempo, pues empezará pronto a amanecer y deben regresar a la playa antes.

Los espera Loïs en la playa y ve que llega el portugués, que es recogido por un hombre que tiene una moto de agua, observándolos desde otro punto Mr. Mike, el amigo de Matahi, que tras recibir una señal luminosa enciende los focos del estadio, al que llega de Roller, que, bajo los focos y con los brazos abiertos bajo la lluvia toma aire.

Todos se reúnen la noche siguiente en el local de Morton y algunos bailan, entre ellos el almirante, que baila ante todos, primero solo y luego con una de las bailarinas, para ir sacando luego a los demás marines del local.

Más tarde, el almirante y los marines suben a la barca que les llevó hasta puerto y regresan al mar.

En el barco, el almirante dice que ese día salen hacia las islas y no van a regresar, por lo que les pide que se liberen de todo lo que les retiene allí. Que recogerán a los últimos ingenieros, indispensables para cumplir su misión, pues todo está preparado.

Les explica que el primer lanzamiento se hará al alba tras 20 años esperando para ponerse a la altura de las grandes potencias.

Les dice que hace falta valor para hacer lo que van a hacer, y no deben temer que nadie les señale, pues donde van nadie les reconocerá porque nadie está al tanto de su misión.

Que 20 años atrás no entendieron lo que significaba el sacrificio que realizaron, pero espera que en el futuro otros reconozcan su valor.

Pero los marines no parecen tener ese ardor ante el discurso que no parece motivarlos.

Calificación: 3