Misericordia
Miséricorde (2024) * Francia / España / Portugal
Género: Drama
Duración: 104 min.
Música:Marc Verdaguer
Fotografía: Claire Mathon
Guion y Dirección: Alain Guiraudie
Intérpretes: Félix Kysyl (Jérémie Pastor), Catherine Frot (Martine Rigal), Jacques Develay (Philippe Griseul), Jean-Baptiste Durand (Vincent Rigal), David Ayala (Walter Bonchamp), Sébastien Faglain (Gendarme), Salomé Lopes (La gendarme), Tatiana Spivakova (Annie).
Jérémie llega a su pequeño pueblo natal de Saint-Martial, y llega hasta a la panadería.
Da el pésame a una mujer, Martine, la mujer de Jean-Pierre, que fue el antiguo jefe de Jérémie en la panadería.
En casa está Vincent, hijo del fallecido, de la edad de Jérémie
Acuden al entierro de Jean-Pierre y ante la tumba habla el sacerdote.
Jérémy come luego con la familia antes de regresar a Toulouse, aunque Martine le pide que se quede, pues bebió mucho y además no quiere quedarse sola y podrá utilizar el que fue el cuarto de Vincent, con el que recuerda antes de que se marche cuando jugaban juntos de niños.
Le cuenta también a Vincent no está casado y que se está separando de su novia después de casi cuatro años juntos.
Cuando se queda solo con Martine miran juntos un álbum de fotos de la familia.
Cuando baja al día siguiente, la mujer está con el sacerdote.
Él sale luego a pasear por el campo hasta una casa más aislada, donde vive Walter, al que le dice que quería volver a verle, porque antes solían salir juntos, aunque Walter le dice que no se veían tanto.
Jérémie le recuerda que era bastante solitario pero que le caía bien, y le invita a ir a tomar algo, aunque Walter le dice que mejor otro día.
Continúa su paseo hacia el bosque, y poco después llega Vincent, que le dice que regresa del trabajo, donde empieza a las 5 de la mañana, y que Walter le dijo que había ido a verlo, lo que le extraña, pues no recuerda que le tuviera aprecio. De hecho le decía a él que no entendía que quedara con él. A lo mejor porque estaba celoso.
Empiezan una pelea en broma, interrumpiéndoles el sacerdote, que llega en ese momento y que les muestra que encontró un montón de setas y muy grandes.
Cuando se marcha Vincent, el sacerdote le pregunta si se peleaban por Walter.
Le pregunta luego si va a quedarse mucho tiempo, a lo que le responde que no sabe, y le dice que a Martine le alegra que esté allí, pues le quiere mucho.
De regreso va al obrador y Martine le pregunta si le gustaría hacerse cargo. Él le dice que trabajó mucho tiempo en la industria panadera, pero que ha perdido práctica.
Le pregunta si puede quedarse unos días porque le gusta el pueblo y entre tanto se pensará lo de la panadería, que lleva tres meses cerrada.
Por la noche, Jérémie se levanta y baja a mirar el álbum de nuevo y se fija especialmente en una foto de jean-Pierre en bañador.
A las 4 de la mañana le despierta Vincent que le dice que quería verle antes de irse a trabajar y le pregunta si de verdad va a abrir la panadería, a lo que le responde que lo duda, por lo que Vincent le pide que no deje que su madre se haga falsas ilusiones.
Le pregunta tras ello si le gusta su madre, a lo que le responde que sí.
Al día siguiente vuelve a salir y ve desde lejos a Vincent y a Walter abrazándose.
Espera a que se vaya el primero para presentarse de nuevo en casa de Walter, que lo invita a beber.
Walter le cuenta que no se ha casado y que no se le dan bien las mujeres y Walter le dice que sabe por Vincent que él tampoco está casado.
Walter le dice que ya no trabaja en la granja y que no necesita mucho, pues no paga alquiler ni sale de vacaciones y además tenían pocas tierras y para modernizarse debía endeudarse y no merecía la pena.
De regreso a casa, escucha desde fuera que Vincent y Martine hablan de él.
Vincent le dice que no lo necesita, pero ella dice que quiere estar con él a lo que el hijo le responde que se aprovecha de su soledad.
Cuando sale, Vincent se muestra hostil con él.
Por la noche no puede dormir y vuelve a ver la foto de Jean-Pierre del álbum y Martine lo sorprende allí y le ofrece un whisky.
Jérémie le pregunta si conserva los negativos, pues desea una copia de una foto y le muestra la de Jean-Pierre y ella le pregunta si aún le quería después de tanto tiempo, y él le dice que no deja de pensar en él a pesar de que nunca se lo pudo decir.
A las 4 le despierta Vincent de nuevo pese a que tenía la habitación cerrada.
Se vuelven a ver a la mañana siguiente en el bosque y Vincent le pregunta por qué cierra con llave su cuarto, tras lo que le dice que podrá quedarse dos noches como mucho, pero que tiene que irse, aunque él le dice que no depende de él y Vincent le dice que se le nota demasiado que se quiere acostar con su madre.
Acaban peleándose, aunque en esta ocasión en serio, y Vincent vuelve a decirlo, cuando le domina que se marche a Toulouse, diciendo él que lo hará.
Como llega manchado del bosque, Martine le deja ropa de su marido.
Esa noche pone su despertador a las 4, y Vincent vuelve a visitarlo, pero cuando entra a su cuarto ve que no está Jérémie.
Y cuando regresa a su coche para ir a trabajar se lleva un tremendo susto cuando ve que sale Jérémie de la parte trasera y lo coge del cuello y le dice que así ve que las sorpresas se le dan mejor a él y le pide que deje las visitas nocturnas y las del bosque o se arrepentirá.
Cuando se baja del coche se encuentra con el sacerdote al que le cuenta que no tenía sueño y salió a pasear. El cura le dice que él tiene que ir a dar misa a dos horas de allí.
Al día siguiente vuelve a visitar a Walter y beben juntos de nuevo allí y este lo anima a pensar en retomar la panadería.
Pero de pronto llega Vincent y le pide que se esconda para que no lo vea bebiendo allí.
Desde el escondite escucha cómo le cuenta a Walter que llevaba la ropa de su padre y le pregunta si le ha visto, pues le contaron que va a verle i dice que no sabe qué hace todo el día, pues piensa que está loco.
Walter le pregunta qué opina su madre y le dice que los ha engatusado a ella y al cura y todos le adoran.
Mientras espera escondido se pone una camiseta de tirantes del propio Walter y unos calzoncillos y se le insinúa, ante lo que Walter, cuando lo ve cree que se está burlando de él y le obliga a marcharse y le lanza la ropa a la calle y sale con la escopeta y le pide que se vista en otro sitio, y dispara para ahuyentarlo.
Se topa en la carretera con Vincent, que le pide que suba al coche y se adentran en el bosque tras decirle que quería comprobar una cosa y lo lleva hasta un sitio solitario y le dice que allí estarán tranquilos, y al bajar vuelve a iniciar una pelea, de nuevo muy seria y lo golpea fuertemente en las costillas.
Cuando se levanta, es Jérémie quien lo golpea duramente con los puños primero, para golpearlo luego con un palo y deja caer finalmente una gruesa piedra sobre su cabeza.
Empieza entonces a llover y cava un agujero donde lo entierra y coloca hojas encima.
Ya de noche, coge el coche de Vincent y se va hasta Millau, desde donde regresa andando hasta Saint-Martial, adonde llega de madrugada.
Encuentra a Martine muy ocupada y le cuenta que estaba con Walter, a lo que le replica que debió avisarle, aunque él dice que no pensaba quedarse tanto rato.
Martine le cuenta que la llamó Annie porque Vincent no volvió a casa ni fue a trabajar y estaba muy preocupada.
Él cambia de versión y le cuenta que bebió mucho con Walter y de regreso entró a dormir en una granja.
Ella ve que tiene una herida en la cara y le pregunta si se ha caído.
Mientras se ducha, Martine entra en el baño sin importarle que esté desnudo, para coger su ropa y lavársela.
Al día siguiente cuando baja, están en casa Annie, Walter y el sacerdote.
Walter les dice que estuvo buscando a Vincent por la carretera de Millau, aunque el sacerdote dice que a lo mejor no fue hacia Millau, pues ya saben cómo es, aunque le dicen que ahora lleva años calmado.
Walter recuerda que estaba raro cuando fue a verlo, y muy enfadado, aunque Annie, su mujer dice que ese es su estado normal, aunque Walter dice que lo vio diferente y que hasta lo culpó por invitar a Jérémie y ni siquiera se quedó a tomar algo.
Jérémie regresa al bosque y ve las roderas del coche y, a lo lejos a varias personas buscando setas.
Se acerca al lugar donde enterró a Vincent y quita varias hojas manchadas de sangre y arranca las pequeñas setas que estaban creciendo para que nadie se acerque, cuando aparece el sacerdote, que le dice que va a llover y le pregunta si lo lleva en el coche, aunque él le dice que va a seguir buscando setas.
En efecto le sorprende la lluvia y se acerca a casa de Walter, aunque no lo encuentra allí, se cruza con él en la carretera y Walter le dice que le estaba buscando y le pregunta si es cierto que durmió en la granja de Turlan.
Walter le dice que se arrepintió de haberlo echado y fue a buscarlo con el coche y él cuenta que se escondió porque pensaba que iba a matarlo.
Walter se excusa y le dice que no sabe por qué reaccionó así, porque le cae bien, pero es muy raro y le pregunta qué hacía con su ropa y por qué lo tocó así, y él le dice que estaba borracho y que no lo tocó tanto.
Al llegar a casa, ve que están allí el sacerdote y Annie, y le cuenta que apareció el coche de Vincent en la estación de Millau y él dice que eso es bueno, porque quiere decir que no tuvo un accidente.
Martine le dice que Walter contó que no se fue tan tarde aquel día, por lo que le pregunta si no se irían los dos de juerga, y reconoce que se cruzó con Vincent en la carretera y volvía hacia la casa de Walter para comprobar si estaba allí con él, pues parecía celoso.
Le dice que estaba raro y no quería estar solo y condujeron durante un rato. Quiso ir luego a tomar algo a Millau y hablaron de cuando eran jóvenes y de su padre.
Les extraña que no lo contara antes y él dice que quería que quedara entre ellos y además esperaba que apareciera en cualquier momento.
Cuenta que llegó a casa por la mañana porque Vincent lo dejó en Millau y le prohibió volver a Saint-Martial y le dijo que dejara en paz a su madre y luego se fue a trabajar.
Por la noche grita fuertemente debido a una pesadilla, asustando a Martine, que le pregunta si tiene algo que contarle, y él le dice que no quiere estar solo, por lo que ella se queda con él hasta que se duerme.
Por la mañana le pregunta si hay algo que no se atreva a contarle sobre Vincent y si cree que dejó a Annie o si sabe a dónde fue, aunque no dice nada.
Regresa al bosque, donde el cura está cogiendo nuevamente setas, justo sobre el lugar donde enterró a Vincent, y le dice el sacerdote que es su lugar secreto.
De regreso se dirige de nuevo a casa de Walter, aunque al ver que está con Annie se oculta, aunque Walter lo descubre cuando ella ya no está, y se excusa diciendo que se escondió porque no quería molestar.
Walter está enfadado porque dijo que tenía celos, y él le dice que al menos no les contó lo de la escopeta.
Walter dice que no le extrañaría que hubiera querido irse, pero que jamás se habría dejado el coche ni lo haría tras la muerte de su padre.
Walter le dice que sabe que estaba borracho, pero que no le gusta que le tomen el pelo, aunque él le asegura que no le tomaba el pelo, y que de verdad quería acostarse con él, y reconoce que no fue solo por el pastís.
Walter le pregunta si es que cree que es marica y le dice que no, pero que no es necesario que lo sea para gustarle a otro hombre.
Cuando llega a casa escucha que Annie y Martine hablan de él y que a la primera le extraña que estuviera 10 años sin ir y ahora no se marche y se pregunta si eso molestó a Vincent.
Cuando entra ve que además de ellas está en casa el sacerdote, Philippe, y Martine le muestra que el cura les llevó setas, con las que hace una tortilla que ellos comen con gusto, aunque a él parece costarle más sabiendo de dónde proceden.
Al día siguiente entra en la iglesia y espera al sacerdote. Este le dice que necesita confesarse, y aunque Jérémie le dice que él no es sacerdote le obliga a entrar en el confesionario y él se pone en la parte de los que se confiesan.
Le pregunta por qué quiere confesarse y le dice que porque no denunció al asesino de Vincent, ante lo que Jérémie le pregunta cómo sabe que fue asesinado, a lo que el sacerdote le dice que lo sabe.
Le pregunta si tiene miedo a equivocarse, a lo que el sacerdote le responde que en realidad no le apetece denunciarlo, pues encarcelar al asesino no hará volver a Vincent y la prisión es peor que la muerte.
Jérémie le dice que no debe poderse matar sin impunidad, aunque el sacerdote le dice que no cree quien mató a Vincent sea un asesino en potencia, ante lo él insiste en que si matas te conviertes en asesino, aunque Philippe le replica que no parece que esté en su naturaleza ni cree que sea un peligro para la sociedad.
Jérémie le responde que no podrá vivir con ese secreto para siempre y el sacerdote le pregunta si de verdad cree que sirve de algo castigar a los asesinos, a lo que responde que cree que es duro para uno mismo guardar un secreto así, aunque Philippe le dice que no está solo, pese a lo cual Jérémie le dice que seguro que el asesino terminará por entregarse, aunque el sacerdote le dice que no lo cree.
Jérémie le dice que debe ser agotador mentir continuamente, y vivir con miedo a cometer un error o incluso el propio recuerdo del crimen, aunque el cura le dice que un crimen no debe evitar que la vida continúe.
Jérémie le pregunta qué le retendrá para no contarlo en el futuro, y le replica que la felicidad de ver al asesino cada día, aunque él le dice que debe ser aterrador ser amado por alguien a quien tú no amas y Philippe le pregunta si cree que el asesino le odia, y él le dice que no, pero que puede ser que él no le quiera tanto.
El cura dice que será discreto, pues no suele ser correspondido y podrá amarle en silencio para siempre, tras lo que le da las gracias y le dice que lo ha hecho muy bien.
Al regresar a casa ve en la puerta un furgón de la gendarmería y dentro ve a dos gendarmes además de a Walter y Annie, con Martine.
Les cuenta que dejó su trabajo tres meses atrás y ahora está en paro.
Le preguntan sobre la noche de su desaparición y dónde estuvieron bebiendo y él dice que iban a tomar algo, pero estaba todo cerrado.
Les cuenta que aquel día lo llevó hasta el monte Aigoual para hablar y luego bajaron a Vigan. Cogieron varias carreteras secundarias y aparecieron en Florac y luego a Millau.
El gendarme concluye que, si estaba todo cerrado, llegaron hacia la una, aunque él dice que no miró la hora, pero como era martes, a veces sobre las 11 ya no hay nadie.
Calculan que, como llegó a casa hacia las 9, y andando desde Millau se tardan unas cinco horas, debió salir sobre las 4, por lo que pasaron allí cinco horas sin hacer nada.
Él les confirma que solo estuvieron hablando, pues eran amigos de instituto.
Saben que a Vincent no le gustaba que estuviera en casa de su madre porque pensaba que quería acostarse con ella y con su mejor amigo, aunque él dice que estaban borrachos y lo de Walter era en broma.
El gendarme le dice que incluso borracho, esas cosas no se inventan, ante lo que debe reconocer que le habría gustado.
La gendarme le pregunta por su relación con el cura, y él cuenta que suelen verse por allí, y ella le replica que se ven a menudo en el bosque, a lo que le responde que van a recoger setas como todos, pero por separado, y que en ocasiones se encontraron.
Le dicen que creen que esconde algo, pero terminado el pastís, los agentes se marchan.
La madre le pregunta si Vincent y él se acostaron, y él le asegura que no. Que se pelearon y llegaron a las manos y Vincent fue muy violento y lo dejó en el suelo.
Martine le dice que podría haber ido a por él, pero le dice que no quería contárselo. No pensó que fuera a más y creía que volvería a su casa y lo olvidaría.
Esa noche sale con el coche, aunque al pasar frente a la casa del sacerdote este le pregunta si va a huir, a lo que le responde que, como no podía dormir pensó en ir a buscar sus cosas a su casa, ante lo que Philippe le dice que no es buena idea, pues si se va no volverá y sospecharán de él.
Dice él que aunque se quede también sospecharán. Que lo hace incluso Martine y cree que quiere que se quede para que confiese, aunque el sacerdote le dice que no es así. Que ella quiere que se quede porque le quiere.
Aparece entonces la propia Martine, que le pregunta si iba a marcharse, pues le extraña que cogiera el coche y regresa con ella a casa.
Regresa al día siguiente al bosque y coge algunas setas en la zona, y, de pronto ve frente a él, a los dos gendarmes, que le piden que les enseñe las setas.
Le preguntan por qué se queda con la señora Rigal y él les dice que se siente bien allí y ella quiere que se quede porque no desea estar sola.
Ellos piensan que eso pudo enfadar a Vincent, que es un poco violento y él piensa que quizá Martine les contó lo que le explicó de la pelea.
El gendarme dice que los hijos únicos no suelen irse y menos si su padre acaba de morir y que la agente se acercó a la estación y encontró el coche porque los asesinos suelen dejar el coche en estaciones o aeropuertos y una pelea con Vincent no duraría mucho.
Llega entonces el sacerdote cuando le tenían acorralado y les dice que Jérémie pasó la noche del martes con él.
Los agentes se miran y asienten e indican que se imaginaban algo así y concluyen que por eso inventó tantas cosas y le preguntan por qué no regresó directamente a casa de la señora Rigal y él dice que estaba sucio y ensangrentado y no quería que lo viera así.
El cura dice que se desnudó ante él y aprovechó la situación.
Le preguntan qué hacía en la carretera y el sacerdote les dice que a menudo intenta cruzarse con Jérémie.
Cuando regresa a casa, Martine ni lo mira, aunque luego le pregunta luego dónde estuvo todo el día, y le dice que estuvo en el bosque con el cura.
Esa noche, y mientras duerme, el gendarme le pregunta dónde enterró el cuerpo de Vincent y si fue en el bosque. Jérémie se despierta y le pregunta qué hace allí y grita llamando a Martine y consigue así que se marche, aunque ella cree que fue una pesadilla.
Al día siguiente va a ver a Philippe, pero no lo encuentra y va hasta un acantilado con intención de suicidarse.
Aparece entonces Philippe que le dice que no puede hacerlo.
Él le dice que lo sabe todo el mundo y le cuenta que el gendarme fue a interrogarlo por la noche y que al final siempre se encuentran los cadáveres y al criminal, y aunque no sucediera y creyeran que es inocente no cree que pudiera vivir con ello, pues hace solo una semana que pasó y le parece una eternidad.
Philippe le dice que es difícil, pero cree que en aquel momento tendría sus razones, y él le dice que se dejó llevar por las ganas de acabar con él por el calor del momento y se arrepiente.
Philippe le pregunta si pudiera devolver la vida a Vincent a cambio de una pena de prisión aceptaría yd él dice que no.
El sacerdote concluye que entonces sí puede controlar su conciencia, y asegura que irá mejorando, pues todo el mundo sabe hacerlo, ya que hay muchos pueblos martirizados, niños muriendo de hambre y personas sin techo, y a lo mejor no hay ya vida en la Tierra en 10 años, y todo eso no impide que la gente vaya al cine o al fútbol, aunque él le dice que ellos no han asesinado a nadie, a lo que el cura le replica que todos son responsables de la masacre y son conscientes, a lo que le responde que no los matan con sus manos, a lo que Philippe pregunta si hay alguna diferencia.
Le dice que la muerte no es algo malo, pues la vida debe terminar.
Él le pregunta por qué no quiere entonces que se tire, a lo que le responde que es una salida fácil en momentos de desesperación, aunque no cree que lo quiera realmente, pues tardó porque estaba pensando y buscando una última razón para seguir.
Y que para él, la razón es que no le quiere perder. No pide mucho. Alguna conversación, alguna cena o un paseo y cree que aprenderá a quererle.
Jérémie le dice que eso no se elige, aunque Philippe le dice que sí se puede. Que al principio le cuesta, pero consigue quererlos a todos aunque con algunos no fue fácil y le pide que siga con su vida por él.
Lo lleva de vuelta a casa de Martine justo cuando se va el furgón de la gendarmería.
Martine le cuenta que alguien vio el coche de Vincent yendo hacia el bosque el martes y están organizando una batida.
Jérémie le plantea a Martine, delante de Philippe su deseo de ir a dormir a casa de este, por lo ocurrido por la noche, y ella le dice que a veces piensa que quiere huir de ella, aunque él le dice que ya se pasan el día juntos y ella le pregunta si no puede pasar la noche allí y Philippe le da la razón a ella, que esa noche cierra con llave y dice que se la llevará, y él le pregunta qué pasa si quiere salir, y le dice que se la pida.
Pero no consigue dormir y ve que el gendarme se acerca de nuevo, y a pesar de estar cerrado, el agente logra entrar y vuelve a subir.
Jérémie, que al verlo llegar se escondió en el salón, escapa y va a la casa del sacerdote.
Le cuenta que el policía está en casa de Martine porque tiene la llave y él le dice que suba, sin cerrar y que vaya a su cama y se desnudan para hacerlo creíble.
Y cuando oyen ruidos, el sacerdote abraza a Jérémie como si durmieran así.
El gendarme le dice que quiere comprobarlo y se dispone a quitar la sábana para ver si es cierto, momento en que el sacerdote se levanta muy enfadado y muestra que está totalmente desnudo y lo echa de su casa.
Le dice luego a Jérémie que todo salió perfecto y salen juntos hacia el bosque.
Comienzan a excavar para sacar el cadáver.
Lo llevan en el coche hasta el cementerio y una vez allí Philippe le dice que lo deje solo, pues es mejor que no sepa dónde es y le pide que le espere en casa.
Cuando llega, ve que se acerca Martine que le pregunta dónde estaba, pues lleva horas buscándolo.
Le cuenta que el policía pasó por casa y se escapó para refugiarse en casa del cura y que luego el policía pasó también por allí.
Ella dice que fue a casa de este y no estaban, y él le dice que Philippe tenía una reunión con el obispo al amanecer y tuvo que irse muy temprano.
Ella le dice que podría haberse refugiado en su caso, pero él le dice que el policía puede abrir todas las puertas.
Se va con ella de nuevo y le pregunta si puede dormir con ella.
Se pone el pijama de su marido y se mete en su cama.
Él le pregunta si se puede acercar a ella, y le dice que es pronto para eso, ante lo que le pide permiso para cogerle la mano.