Te cuento la película

La semilla de la higuera sagrada
La semilla de la higuera sagrada

Dane-ye anjir-e ma'abed (2024) * Irán / Alemania / Francia

          También conocida como:
                    - "La semilla del fruto sagrado" (Hispanoamérica)

Duración: 168 min.

Música: Karzan Mahmood

Fotografía: Pouyan Aghababaei

Guion y Dirección: Mohammad Rasoulof

Intérpretes: Soheila Golestani (Najmeh), Missagh Zareh (Iman), Mahsa Rostami (Rezvan), Setareh Maleki (Sana), Niousha Akhshi (Sadaf), Reza Akhlaghirad (Ghaderi).

"El ciclo de la vida del ficus religiosa es inusual. Sus semillas caen sobre otros árboles dentro de las heces de los pájaros. Las raíces aéreas brotan y crecen hasta el suelo.

Después, las ramas abrazan al árbol huésped y lo estrangulan. Por último, la higuera sagrada se sostiene por sí sola".

Imán adquiere 8 balas, que le dan junto con su nueva pistola.

Va a rezar a una mezquita y cuando llega a su casa, Najmeh, su mujer le pone el desayuno, y le dice que al fin sus oraciones fueron escuchadas y está muy orgullosa de él y confía en que les den una casa con tres habitaciones, pues sus hijas son ya muy mayores para seguir compartiendo habitación.

Él le muestra la pistola que le entregaron para su defensa personal.

Ella le pregunta si les cuentan ya a las niñas que va a ser juez, pues se sentirán muy orgullosas, aunque él le dice que aún no, pues es solo juez de instrucción y los tribunales revolucionarios no son muy populares.

Deciden celebrar el ascenso en un restaurante, aunque las hijas no se animan hasta que les dice que no tendrán que compartir habitación.

En el restaurante, Iman les cuenta que su labor es recopilar pruebas para los juicios, pero los jueces de instrucción deben permanecer en el anonimato por su seguridad y la de sus familias, pues algunos desean vengarse, y por ello se trasladarán a un barrio donde viven otros jueces de instrucción. Un barrio vigilado, aunque deben respetar algunas normas, como el hijab, o no colgar fotos en redes sociales y comportarse de manera intachable para que no las denuncien.

Nada más tomar posesión de su cargo le encargan que redacte y firme una acusación por orden del fiscal pese a que él dice que aún no estudió el caso que ocupa 5 volúmenes, y lleva 20 años de carrera honrada e hizo un juramento.

Pero el otro funcionario, Ghaderi le escribe en una hoja que los escuchan, y luego, mientras comen juntos, Ghaderi le dice que es juez de instrucción pese a no caerle bien al jefe, que se opuso al ascenso porque él insistió, y están atentos a él y puede poner en riesgo su éxito y la tranquilidad de su familia si no hace caso de la orden del fiscal. Él se queja, pues ni siquiera empezó a estudiar el caso y debe firmar una petición de pena de muerte a un acusado de ofensa contra Dios.

Sus hijas salen con Najmeh a comprar el uniforme de Sana, la pequeña, que se queja que le queda mal de hombros, aunque la dependienta le dice que los hombros quedan cubiertos por el velo. Luego pide que se lo ajusten, pues a ella no le gusta la ropa suelta.

Invitan a comer a Sadaf, amiga de Rezvan, la mayor, en contra del criterio de su madre, que le pide que eche a su amiga, aunque Rezvan le dice que todavía no puede ir a la residencia y no conoce a nadie en Teherán, aunque su madre le dice que deben andarse con mucho cuidado y cambiar su estilo de vida por el cargo de su padre.

Rezvan le pide que le deje decírselo a su padre y que la deje por lo menos esa noche, pero la madre le dice que su padre no la conoce y está muy ocupado.

Finalmente le permite que se quede con dos con dos condiciones: no volverá a pedirle nunca un favor así y que, desde que llegue su padre esa noche, hasta que se marche al día siguiente por la mañana que no salga para nada.

Ayuda a su hija a depilarse las cejas, pero le dice que no se las dejará muy finas para que parezca una fulana, y Sadaf le dice que ella las lleva finas y es buena.

Najmeh le pide a Sana que se quite el esmalte de las uñas antes de que llegue su padre.

Iman llega muy tarde esa noche y va directo a la ducha y se muestra sin ganas de hablar.

Le dice luego a Najmeh que sus superiores creen que pueden obligarle a hacer lo que sea y que a su predecesor lo despidieron por negarse a firmar una pena de muerte que pidió el fiscal, y ahora le han pedido que la firme él y, como son órdenes del fiscal debe obedecer.

La mujer le dice que si lo ha ordenado el fiscal no es responsabilidad de él que debe acatar la orden, y, además, añade él, es apelable.

A la mañana siguiente la despierta Iman al que le dice que pensaba salir de compras con sus hijas porque necesitan material para el inicio del curso, aunque él le recomienda que no salgan ese día y ve luego en los informativos que hay protestas.

Sana dice que les están dando palizas a los manifestantes y que la tele miente y comparte grabaciones con su hermana que muestran la grave represión policial.

Desde la calle escuchan consignas que piden acabar con el dictador y con la teocracia.

Sadaf les dice que ella también gritó e incluso se quitó el velo, y les envía vídeos, aunque el gobierno los censura y no pueden verlos, ante lo que su amiga le envía una VPN.

Ven en las noticias información sobre la muerte de Mahsa Amini, según los activistas, debido a la brutalidad policial y las chicas no pueden creer que la mataran solo por no llevar el hijab, lo que dio lugar a la convocatoria de manifestaciones, aunque la madre dice que la muerte fue debido a un infarto.

Por la noche Najmeh le dice a Iman que sus hijas lo necesitan pues se aburren y debe pasar más tiempo con ellas.

Él le dice que es solo una fase y todo va a ir bien, pues pronto comenzarán las clases.

Le pregunta si al final firmó la sentencia de muerte, y dice que no tenía otra opción.

Le pide luego que le compre un lavavajillas, pues se les están estropeando las manos.

Comienzan las clases y Najmeh va a llevar a sus hijas y le pide a Rezvan que se aleje de Sadaf, aunque ella le dice que es su única amiga y se queja de que controle sus relaciones. Y cuando la recogen, ella cuenta que su madre le dijo que también en su ciudad la gente se está manifestando, pues en todas partes reina el descontento.

Cuando las deja recibe una llamada de Sana que le pide que la recoja, pues el instituto está cerrado por las manifestaciones.

Cuando la recoge cuenta que gritaban consignas como mujeres, vida y libertad.

Llaman a Rezvan, pero ven que cortaron la cobertura por las manifestaciones.

Hay protestas multitudinarias y cargas policiales y Najmeh está muy preocupada.

La llama luego Sana a escondidas y pide que no vaya a casa, pues su madre está allí y le pregunta cómo está Sadaf y le dice que la cuide.

Pide a su madre que baje a comprarle compresas y aprovecha para bajar ella a buscar a su hermana y a Sadaf, que está herida en un ojo y la meten en la habitación.

Le dan un analgésico, pero no saben qué hacer, pues Sadaf cree que si va a un hospital la arrestarán y piensan en cómo encontrar un médico de fiar.

Están tan preocupadas que cuando llega su madre deben contárselo.

Atiende a la muchacha y le saca los perdigones de la cara y le cose la herida y llora al ver el estado de la muchacha.

Pero luego le dice a su hija que no puede hacer nada más por ella, aunque Rezvan le dice que Sadaf no quiere que su familia lo sepa, a lo que su madre le responde que es demasiada responsabilidad y no es culpa suya que tenga así la cara, aunque Rezvan le dice que Sadaf no hizo nada y no fue a ninguna parte. Que fueron a la universidad y quedaron atrapadas entre el gentío.

Con la cara vendada, Sadaf dice que quiere irse a su casa, pero no quiere que la lleve Najmeh, por lo que le piden un taxi y le ponen el velo para que no la vean los vecinos.

Iman llega tarde, como cada día, y encuentra a su mujer ya dormida frente al televisor.

Le dice luego que parece que al cambiar de trabajo ha cambiado él también y no responde sus llamadas, aunque dice que estaba reunido.

Le recorta el pelo y lo afeita y le tiñe luego la barba y mientras tanto le cuenta que tuvo un caso complicado que le tuvo preocupado referido a un chico de 20 años y las penas de muerte le sobrepasan.

Y que la mala suerte quiso que las protestas llegaran a la vez que él a su cargo y está habiendo numerosas detenciones de personas entre 14 y 70 años y las comisarías están saturadas y tiene solo unos minutos para tomar decisiones.

Ella se queja porque lleva muchos días sin cenar con las niñas.

Rezvan muestra a su madre un vídeo que los compañeros de Sadaf grabaron en secreto en su residencia y en que se ve lo que la policía hacía a su amiga, y lamenta que no la dejara quedarse allí, aunque la madre le dice que fue mejor así, pues si hubiera ido la policía a buscarla allí habría supuesto un problema para su padre.

Rezvan le dice que quiere saber dónde está, Sadaf, pues nadie sabe quién se la llevó.

Su madre les dice que algo haría para que la arrestaran y les prohíbe llamarla aunque Rezvan le asegura que no hizo nada y lo sabe porque estaba con ella y le suplica ayuda.

Najmeh pide a su hija que no repita ante nadie que estaba con ella, pero que buscará al día siguiente ayuda de una persona que conoce.

Las hermanas vuelven a ver juntas vídeos de los abusos policiales y muertes.

Najmeh va en efecto a ver a una mujer, Fatemeh, que la felicita por el ascenso de su marido a juez de instrucción, pues en un par de años lo ascenderán al Tribunal Revolucionario, y lamenta que a su marido no lo ascendieran aún.

Hablan de la gran cantidad de gente a la que arrestan cada día y Najmeh le dice que ha ido precisamente por la hija de una amiga, pues la detuvieron y no saben nada de ella.

Fatemeh le pregunta si la arrestaron policías de paisano o las fuerzas especiales y le dice que los primeros, ante lo que dice que entonces tardarán un tiempo en saber algo.

Mientras hablan ven que no paran de llegar furgones policiales.

Fatemeh le dice que los padres tienen culpa por dejar a sus hijos participar en disturbios, y que, de hecho esos grupos publicaron los datos y teléfonos de jueces, investigadores y de funcionarios, y los publican en redes sociales.

Najmeh le pide que no le cuente ese encuentro a su marido, pues Iman se enfadaría.

Cuando regresa a casa pide a Rezvan que llame a la familia de Sadaf, pues estarán preocupados, y Sana le recuerda que podrían haber disparado a Rezvan.

Tras cocinar junto a su hija menor, Najmeh espera inútilmente a su marido, que vuelve a llegar tarde y cuyo teléfono está desconectado, por lo que no pudo hablar con él.

Cuando llega escucha cómo en su propio edificio hay gente que grita en contra de la teocracia, e Iman asegura que se desharán de ellos.

La mujer dice que cada noche que pasa son más y teme que pase algo grave y se pregunta qué les harían a ellos en ese caso, aunque él le asegura que los pararán.

Le cuenta que detuvieron a una amiga de Rezvan pese a que no hizo nada porque se vio en medio de la manifestación cuando volvía a su residencia.

Él le dice que participar en una manifestación supone 5 años de cárcel.

Ella le pide que averigüe dónde la tienen para que su familia esté tranquila, aunque él dice que tendrán que esperar, pues hay demasiada gente y que la tendrán en aislamiento unos días y luego la harán confesar ante una cámara y le asegura que, aunque quisiera, no podría saberlo, pues a esas alturas eso no está ya en su mano.

Mientras cenan Rezvan dice que todo lo que dicen en el telediario es mentira y su padre se enfada, y ella dice que vio cómo la policía pegaba y detenía a sus amigos.

El padre dice que es un complot del enemigo, y ella le pregunta si ve normal que mataran a una chica de su edad por ir sin hijab, aunque él dice que murió de un infarto, y ella dice que no entiende por qué entonces se niegan a investigarlo y piensa que están matando a toda esa gente para negar que la mataron a ella.

El padre dice que defiende a unas guarras que solo quieren ir desnudas por la calle.

Rezvan le dice que ella misma estuvo el día anterior en una de esas manifestaciones con la que se toparon al salir de la universidad y dispararon a su amiga con perdigones en un ojo y luego la arrestaron en su residencia y perderá un ojo, y le dice que son solo personas normales que quieren vivir una vida normal y en libertad.

Su padre le dice que lleva 20 años sirviendo al régimen y él sabe de qué habla, pero su hija le dice que no lo sabe, pues quiere preservarlo cueste lo que cueste.

Iman se levanta enfadado y su madre reprocha a Rezvan que estropeara la única cena familiar que han tenido en tiempo.

Por la noche Najmeh despierta a su marido, que tiene una pesadilla.

A la mañana siguiente Iman busca su pistola, y Najmeh le dice que no la vio.

Se empieza angustiar al no encontrarla y entra en la habitación de las chicas, pero no la ve por ninguna parte y se plantea si sus hijas pudieron cogerla y pide a su mujer que las despierte y se lo pregunte.

Pero se da cuenta al preguntarles de que ni siquiera sabían que tenía pistola.

Ghaderi le dice que eso le puede suponer de 6 meses a 3 años de cárcel y además el desprestigio con menos de dos semanas en el cargo. Que cuestionarán sus méritos y no podrá ascender porque perderán la fe en ellos, aunque él asegura que la encontrará.

Su amigo le pide que de momento no lo denuncie por si la vuelven a dejar en su sitio.

Llama de nuevo a su mujer seguro de que debe estar en casa y buscan las tres sin éxito.

Cuando llega a su casa vuelve a mirar en el cajón, pero no está allí y le dice a su mujer que no se siente seguro ni en su propia casa y lamenta que se echara a perder su credibilidad, aunque ella le pide que no pierda la paciencia.

Najmeh les dice a sus hijas que su padre está al borde de un infarto por su culpa y les dice que si no encuentran la pistola su padre puede enfrentarse a 3 años de cárcel, y le dicen que no entienden por qué las acusa a ellas y Sana dice que a lo mejor es su padre quien miente o que quizá la perdió porque está muy disperso y lo paga con ellas

Ghaderi reprocha a su amigo que hablara de su trabajo en casa y le pregunta si sospecha de alguna de ellas, a lo que responde que no cree que fueran ni sus hijas ni su mujer, y su amigo le recomienda acudir, para saber quién lo hizo a Alireza, que es el mejor interrogador, pues utiliza la psicología y técnicas de lenguaje corporal y le pide que lo solucione ya.

Su mujer no está de acuerdo y se plantea en quién confiarán sus hijas después de eso, aunque él le dice que les dirán que es una sesión de terapia.

Al entrar les pasan un detector de metales y pasan primer a Najmeh, que creía que solo interrogarían a las niñas y ella le dice que no concibe que sus hijas cogieran la pistola de su padre. Cree que se la dejó en algún lado por la presión de tanta detención, y por haber tenido que firmar alguna sentencia que le preocupó y no cree que la pistola esté en su casa y le asegura que no ocultaría algo así a su marido y que es transparente con él, cuando le dice que a veces hay secretos entre madres e hijas que ocultan al padre.

Le pide luego que escriba y que sea precisa y rigurosa respecto de la joven que busca.

Le hace luego responder a Rezvan un cuestionario. Le tapa para ello los ojos de modo que solo pueda ver por debajo para poder escribir las respuestas a sus preguntas.

Rezvan se fija en el coche que su padre lleva un anillo igual al de Alireza, y su madre la acusa de estar jugando con la reputación de su padre, y que ese asunto podría destruir su carrera y lo meterían en prisión, aunque ella le dice que no ha hecho nada.

Él le dice que solo quiere su pistola y ella insiste en que no sabe de qué pistola le habla y ante la indignación de su madre le dice que a lo mejor la tiene ella, que la abofetea, aunque jura que no fue ella, pues ni siquiera sabía que tenía una pistola.

Najmeh va luego a la habitación de ellas a buscarla y Sana trata de frenarla y le recuerda que ya la buscó en cada rincón y trata de convencerla para lo que le dice que si le cuenta lo que sabe le dejarán llevar el pelo azul y que se pinte las uñas, pero ella les dice que no sabe nada.

Luego el padre dice que Sana sabe algo, que lo vio en sus ojos, pero su mujer le recuerda que está en su hogar, no en el juzgado.

Él dice que lo llamarán incompetente, aunque Najmeh le dice que llegó hasta allí de la nada y se están cumpliendo sus sueños y está a pocos pasos de su sillón de juez.

Él dice que no entiende por qué Sana quiere teñirse el pelo, y Najmeh le dice que el mundo ha cambiado, aunque él dice que Dios no, ni sus leyes.

Ella le dice que debe confiar y pasar más tiempo con ellas para ayudarlas a encontrarse.

Un día Sana va con el móvil a ver a su madre porque vio que se publicaron en redes los datos de su padre, incluida su dirección.

Ghaderi le recuerda que le advirtió que tuviera mucho cuidado y él dicen que quieren acabar con su carrera.

El amigo le dice que va a tener que informar de todo. Que escriba una carta al jefe y que solicite una vivienda oficial segura y que vaya entretanto a un lugar seguro y le entrega un arma de las suyas.

En el coche se siente inseguro ante cualquier motocicleta cercana o un joven que ve a su puerta con un teléfono, aunque él lleva una mascarilla para que no le reconozcan.

Pide el teléfono de todas y les pide su PIN. Coloca sus nombres en ellos y las pide que vayan a la mesa en 10 minutos. Allí, les dice que está muy preocupado y se irán unos días a la casa familiar, por lo que deben hacer las maletas.

Paran en un área de servicio y va a comprar latas de comida, y ve cómo mientras lo hace lo observa una mujer cuando se le suelta la mascarilla y habla con su pareja, y observa que lo graban a él y al coche y se esconden y graba él a su vez al coche de la pareja, que los seguía.

Trata de adelantarlos, y ve que se están grabando mutuamente, por lo que Iman trata de sacar al otro coche a la carretera frente al pánico de las niñas.

Consigue sacarlo hasta un camino polvoriento hasta que finalmente se para.

Entonces el otro hombre le dice, mientras la mujer lo graba, que si teme que su familia descubra lo que hace y les grita a las niñas para decirles que su padre es un verdugo.

Iman les apunta entonces con la pistola y les pide que bajen el teléfono.

Las chicas se sorprenden al verle con el arma y Rezvan dice que no les dijo que la había encontrado, pero Sana dice que cree que esa es otra pistola y saca la de su padre que tenía ella oculta y sorprende a su hermana que lo ignoraba todo y le guarda ella el arma.

Ven a su padre alocado y Sana decide llamar al tío Asad.

Pero el otro hombre no se asusta y pregunta si saben cuántas sentencias de muerte firmó y lo amenaza con la barra del coche mientras lo llama asesino, y la mujer le pregunta cómo puede dormir y le dice que está retransmitiendo para que todos vean qué persona es, aunque Sana les dice que es mentira, pues allí no hay cobertura.

Al saberlo, Iman le exige que tire el teléfono al suelo amenazando con disparar, y tras quitarles el teléfono pide a Najmeh que ate a la mujer y pide su carnet.

Tras atarlos se marchan hasta la población donde se van a ocultar.

Allí las chicas vuelven a ver antiguas grabaciones de las vacaciones familiares.

Najmeh le pregunta si encontró la pistola y dice que no, que se la prestó Ghaderi.

Al día siguiente Iman les prepara él el desayuno y les dice que las mentiras están haciendo daño a su familia y que no le importa la pistola, sino la mentira, y desea recuperar a su familia.

Sana se pregunta por qué él puede hacer lo que quiera y ellas no, y Rezvan apunta que el primer mentiroso es él, que les ocultó su trabajo durante años.

Su madre les asegura luego que su padre no se rendirá y pide que se rinda a quien lo hiciera y que dirá que fue ella y la cubrirá.

Sana le pregunta por qué siempre tiene que ceder ante él y les dice que durante esos años se ha asegurado de que no sepan cómo es su padre realmente.

Iman, las graba luego con la cámara aunque Najmeh le pide que deje que se vayan sus hijas, aunque él dice que es mejor que lo vean.

Le dice que ha vivido con una mentirosa durante 20 años y le pregunta en qué más le ha mentido, y ella le dice que en nada más. Que desde el principio a él le entusiasmó la idea de tener una pistola, pero a ella le daba miedo. Le pregunta dónde está la pistola y ella la dice que la tiró en el canal que hay cerca de casa.

Él le dice que ha asumido la culpa de las niñas a base de mentir.

Ella pide disculpas y le dice que si vuelven a casa le mostrará dónde la tiró.

Él le pide que le explique cómo y cuándo cogió la pistola y ella le dice que la cogió la noche que él tuvo pesadillas, mientras se fue al salón.

Le pregunta dónde la escondió y dice que en el congelador entre la carne y cuando él se fue la tiró al canal.

Le pregunta si no pensó en su reputación.

Ella vuelve a rogarle que regresen a Teherán y que ella asumirá la culpa ante cualquier tribunal y no le pasará nada a él.

Iman asegura que no le tiene miedo a nadie, y Rezvan le pregunta para qué quiere entonces la pistola, y le pide a su madre que pare, pues es ella quien tiene su pistola.

Le pide que llame al tío Asad para que vaya a buscar a su madre y a Sana y se la entregará.

Iman le pregunta si le está poniendo condiciones y le pide que se siente frente a la cámara, aunque ella dice que no lo hará, aunque él asegura que lo hará.

Najmeh la hace sentarse para que su padre se calme.

Le pregunta cuándo cómo y por qué robó la pistola y ella dice que no contestará, ante lo que Iman muestra su ira.

Ella dice que se la dará si su madre y Sana se van, aunque le pide que no ponga condiciones.

Su madre interviene y le pide que se la devuelva, y ella va hasta el coche, seguida por su padre con la cámara, aunque cuando llega al vehículo ve que no está allí.

Él le dice que son unas mentirosas pese a que ella le jura que la dejó allí.

Escuchan entonces la rotura de un vidrio.

Iman encierra a Rezvan en una especie de calabozo y hace luego lo mismo con Najmeh,

Por su parte, Sana, tras huir por la ventana rota se oculta en el bosque con la pistola de su padre, que sale a buscarla.

Antes de seguir la búsqueda calienta unas de las latas de comida para las encerradas.

Najmeh está preocupada por Sana, pues teme que le ocurra algo, ya que hay animales salvajes y hace mucho frío en el bosque.

Esta va hasta una caseta cercana y fuerza la puerta para entrar.

Rezvan golpea su puerta, pues tiene que ir al baño y el padre le dice que si vuelve a golpear la puerta tan fuerte no le abrirá.

Justo en ese momento se va la luz y Rezvan trata de aprovechar para marcharse, aunque ve todas las puertas cerradas.

Mientras va revisar los plomos la luz vuelve, y, cuando regresa ve que Rezvan escapó.

Sana ve en Internet las instrucciones de funcionamiento del arma.

Escucha antiguas cintas de música y coloca entre los árboles varios megáfonos que encontró.

Su padre se despierta escuchando las cintas de cuando ellas eran niñas y él era más alegre e incluso cantaba, y arranca los altavoces cuando los encuentra.

Pone luego una cinta de música en la cabaña en que estaba para que su padre la escuche, y cuando entra le cierra la puerta y lo deja encerrado.

Regresa a la casa y abre con una piqueta los candados de los cuartos de su madre y su hermana, y huyen para ocultarse entre las ruinas de la población y se separan.

Él consigue abrir y sale a buscarlas entre el laberinto de la población.

Finalmente se topa con Najmeh, a la que le exige que se siente, aunque ella le dice que no lo hará y le pregunta qué va a hacer, que ya ha hecho de todo menos dispararle, y les grita a sus hijas que está allí para que se escondan.

Él le tapa la boca y forcejean, y, sobre ella, en el suelo, Najmeh grita que no va a sentarse y él la arrastra.

Aparece entonces Sana y le apunta con el arma y le pide que la deje.

Najmeh le pide que le dé la pistola, e Iman le dice que no sabe disparar, aunque ella le asegura que sí sabe y le muestra que sabe quitar el seguro cuando él se acerca con la otra pistola.

Ella le dice que con lo que ha visto de él, no dudará en dispararle.

Najmeh le pregunta a Iman si se habrá acabado todo si le da el arma, aunque Sana asegura que no se va a acabar, pues él siempre ha sido así porque ella siempre cede, y si le da la pistola no va a cambiar nada.

Mientras hablan, Sana va retrocediendo hasta quedarse al borde de un precipicio.

Llega entonces Rezvan e Iman trata de aprovechar que se despista para quitarle el arma, pero Sana dispara al suelo y provoca que se abra un boquete por el que cae Iman, que queda abajo enterrado entre los escombros de los que solo sobresale la mano con su anillo y la pistola a su lado.

Entretanto siguen las manifestaciones reales de personas que gritan pidiendo libertad a lo largo de todo el país.

Calificación: 7,5