La desconocida
La desconocida (2023) * España
Duración: 88 min.
Música: Elena Hidalgo
Fotografía: Santiago Racaj
Guion: Pablo Maqueda, Haizea G. Viana, Paco Bezerra (Obra: Paco Bezerra)
Dirección: Pablo Maqueda
Intérpretes: Laia Manzanares (Carolina), Manolo Solo (Leo / Cecilio), Eva Llorach (Elisa), Blanca Parés (Nina), Vega Céspedes (Anita).
Leo se arregla en su casa contento antes de salir, alejándose con su coche hasta las afueras de la ciudad.
Allí charla con una joven, Carolina, que parece menor de edad y le cuenta el argumento de una película que narra la vida de Julio Iglesias, "La vida sigue igual", pese a que, por su edad es evidente que a la chica no le interesa.
Le pregunta si a ella le gusta el cine, aunque ella no cuenta nada, asegurando que él es muy cinéfilo y que su película favorita es "Con la muerte en los talones", y le cuenta la escena de la avioneta, aunque la chica parece agobiada, mientras él insiste en contarle que su director favorito es Hitchcock, aunque pronuncia mal su nombre.
Finalmente Carolina le pregunta si le ha hecho ir hasta allí para hablar de películas.
Él le pide entonces que le ate el zapato.
Le dice luego que se llama Leonardo, pero no por DiCaprio, que ni había nacido cuando le bautizaron a él, sino por Da Vinci y le cuenta también que cuando era más joven tuvo un grupo y él tocaba y componía.
Saca luego unas fichas del Trivial y le dice que si acierta las preguntas podrá marcharse.
Como él antes le dijo que no parecía que tuviera 16 años, ahora se lo dice ella a él, mientras se muestra nerviosa diciendo que se está haciendo tarde y quiere marcharse.
Ella elige Historia en las fichas del Trivial, pero no sabe responder a la pregunta, referida a la primera mujer que surcó el espacio, y, como falló, él dice que no puede marcharse.
Ella empieza a angustiarse y él le pide que respire profundo y cierre los ojos, comenzando la chica a llorar.
Y le hace verse a sí misma débil e indefensa tratando de buscar fuerzas para escapar, y le aseguraría que sería muy fácil, que bastaría con salir corriendo y gritando.
Le pide luego que camine a lo largo de una hilera de arbustos junto a la fuente y debe caminar 39 pasos en línea recta hasta una zona cerrada en la que deberá entrar como un conejo, a gatas, y atravesarla así, viendo que al final está Leo, y, cuando llega hasta él le pide que se ponga de rodillas.
Cuando lo hace, viendo que no le dejará marcharse él se acerca hasta ella y le hace una felación y luego llora.
Tras ello comienza a caminar y dice que tiene que marcharse, pues cenan a esa hora y se le hace tarde, quejándose él de que parezca que no confía en él, que se ofrece a llevarla en su coche, insistiendo ella en coger el autobús.
Le dice que ya hizo lo que quería y ahora tiene que irse, preguntándole él qué va a contar en casa, asegurando ella que no se lo contará a nadie.
Él insiste en llevarla en el coche, recordando ella que no eso lo que hablaron la noche anterior.
En un chat en que él se hace pasar por Mr. Hitchcock hablaron la noche anterior.
Ella le preguntó por su edad y le pidió que le enviara una fotografía, aunque él prefiere hacer una videollamada.
Le dice luego que cambió su contraseña y su pregunta secreta, por lo que si cierra ya no podrá volver a entrar y además le ha robado la cuenta de correo, y le dice que hace semanas que entra en él y ve todas sus fotos, asegurándole que se ha enamorado de ella, volviendo a realizar una videollamada
La ve en la cámara y le pregunta por su edad, diciendo ella que tiene 16 años, tras lo que le pide que se levante la camiseta y le muestre sus pechos.
Ella, asustada, le obedece, pidiéndole él luego que coja algo, un bote de desodorante y pide que se lo meta en la boca y lo chupe mirándolo.
Ella lo hace sollozando nerviosa hasta que se corta la videollamada, amenazando él luego con enviar el video grabado a todos sus contactos.
Logró así convencerla para que acudiera al parque al día siguiente.
Ella le dice que sus padres la esperan para cenar y no va a llegar al último autobús, aunque él le pide que deje de hablar del autobús, mientras le pregunta en qué trabaja su padre, diciéndole que no podrá confiar en ella y dejarla marchar si ella no muestra que confía en él contándole lo que le pregunta.
En ese momento ella amenaza con gritar si la toca, y le dice que ya cumplió con su parte.
Acaba contándole que no conoce a su padre, que es hija única y vive con su madre y su novio, que trabaja en hormigón pretensado y es rumano.
Él le hace ver que sabe que le miente, pues entre su lista de contactos está el correo de su padre y le pregunta por qué le miente, diciendo ella que no todos están preparados para escuchar la verdad.
Ve su actitud cambiada y le dice que ella no tiene 16 años, diciendo ella que eso es porque no la conoce.
Finalmente dice que su padre es maquinista del metro y no lo ve desde hace un año porque su madre lo echó de casa porque se enamoró del rumano.
Le pregunta si su padre o el rumano la han tocado, preguntándole ella si él toca a su hija mientras la ducha, diciendo que su padre es inmaduro, pero no un cerdo, como él.
Leo se enfada, diciendo ella entonces que cuando va le llaman la atención los clientes, que entran y ya quieren marcharse porque a la gente no le gusta comprar en el DIA y por eso los tratan tan mal, para que se vayan pronto al verles la cara de amargados.
Le dice luego que puede que le guste el día, pero que lo de Leo es mentira, pues sabe que se llama Cecilio Expósito y que trabaja en un DIA del barrio de La Elipa y tiene una hija que se llama Ana.
La madre de Ana llega tarde a recogerla, como siempre al colegio. Ella las observa y las sigue hasta el parque infantil.
Después de seguirlas va a la comisaría donde trabaja y le colocan un micrófono bajo el pecho.
Le dice luego a Leo / Cecilio, que es muy previsible. Que los policías, en casos como el suyo actúan así. Una agente se hace pasar por la menor y acude a la cita, que se graba desde varios puntos estratégicos, preparados desde la mañana.
Cuando la situación no da para más la chica se recoge el pelo y es la señal para que los detengan.
Se coloca el coletero en la mano le pide que le ate los zapatos.
Le cuenta que, como es ilegal introducir a menores como topos contratan a actrices con aspecto infantil o a agentes.
Le dice luego que su mujer no vale nada, pero que su hija es muy fotogénica, y le dice que ha visto sus vídeos. El de ella y luego el de las demás, incluido el de su hija en la bañera, y le pregunta si los graba él mismo.
Insiste en que le ate el zapato, pese a que, como le hace ver él, no tiene cordones.
Ella le dice luego que no se llama Carolina y le pide que haga lo mismo que él, le pidió antes, que elija una pregunta, como hizo él antes.
Unos días antes recibieron en la comisaría una llamada de una mujer preocupada tras descubrir que su hija había chateado con un hombre y habían quedado en un hotel y la hija y la madre están aterradas, enviando a un equipo a su casa.
Tienen tres horas, que es el momento en que quedaron para examinar el ordenador y cogerlo, aunque ella no se une al dispositivo.
Ella acude al parque de la Elipa donde la mujer de Cecilio y otras madres colaboran limpiando las pintadas que hicieron en el dragón de piedra del parque, diciendo que es nueva en el barrio, consiguiendo así entablar amistad con Elisa, la mujer de Cecilio, que al ver que Carolina hace crochet le dice que ella es profesora de crochet en el centro cultural del barrio, aunque también da clases gratis los jueves para sus vecinas, invitándola a unirse a ellas.
En el parque, le pregunta a Cecilio a cuántas grabó, diciendo él que se recoja el pelo, pues no quiere seguir, haciéndolo ella, aunque no llega nadie, pidiendo que no se rían de él, diciendo ella que no se está riendo de él mientras se quita la goma del pelo.
Tras comer sola en su casa acude al supermercado para comprar comida para su gato, pareciendo tener una idea allí al ver la arena, meditando luego frente al arenero, comenzando a sentirse excitada, mirando luego un arcón.
Sale luego y atraviesa un descampado hasta una discoteca, en cuya parte trasera varias personas hacen el amor frente a otras personas que, como ella, los miran.
Luego, a la salida se mete en un contenedor de basuras.
Otro día acude al DIA para comprar una botella de vino. Lleva la capucha, pero el dependiente, Cecilio, ni se fija en ella.
Va luego con esa botella de vino va a su casa y se la regala a Elisa, llegando una hora antes que las otras, hablando entretanto, y contándole que a su marido le obsesiona el cine y se encierra cada noche con el ordenador.
Elisa le pregunta cómo se llama, aunque ella no le da el nombre porque le dice que lo odia y le dice que le ponga ella el que quiera.
En el parque, le pregunta a Cecilio si va mucho por el parque y le dice que debe cambiar de localización, pues de lo contrario, al final te pillan y que no se imagina la cantidad de gente, que como él utilizan sitios parecidos, bosques, descampados o aparcamientos y le pregunta de cuántas a abusado en los últimos tres años junto a esa farola, advirtiéndole que lo pasará muy mal en la calle.
Él le pide que le enseñe su placa, diciendo ella que no la lleva porque no está de servicio, pues tiene dos trabajos, uno en que hace lo que debe, y otro en que hace lo que realmente le gustaría.
Da charlas a sus hijos sobre las diferentes parafilias, indicándoles que existen más de 150, y no tienen solución alguna, animándolos a introducirse en su mente y a pensar como ellos.
Terminado su trabajo deja el uniforme en el coche y se pone ropa más ligera y vuelve a la discoteca y a la parte de atrás donde ve a otras personas haciendo el amor, y se va con un hombre hasta el sucio baño, en cuyo suelo hacen el amor.
Tuvo tras ello la conversación con "Mr. Hitchcock" en que le pidió que le mostrara el pecho.
En el bosque, le habla a Cecilio de Havelock Ellis, un sexólogo impotente hasta que un día vio a una mujer meando entre dos coches, y le pregunta si sabe lo que son las parafilias, tras lo que le cuenta la suya.
Le cuenta que, cuando tenía 6 años se pidió un baúl para Reyes, y un día, para castigarla, su madre la metió dentro.
Le entrega a él un papel donde escribió lo que quiere que haga él, que pregunta si es una broma, pues, le dice, no está dispuesto a hacer lo que pone en el papel, diciéndole ella que ha hecho cosas peores.
Él dice que no ha matado a nadie, diciéndole ella que no es eso lo que le ha pedido, diciendo él que puede pasar si sale mal, tras lo que empieza a marcharse, diciéndole que no era necesario hacer una felación a un desconocido sin estar de servicio.
Finalmente él le pregunta cuánto tiempo, diciéndole ella que debe decidir él.
Él dice que se va a ir, diciendo ella que no puede hacerlo, preguntando él por qué no, a lo que le responde con otra pregunta, para que adivine dónde acabaron los demás.
Le muestra que le ha estudiado. Que le vio la cara que pone cuando coloca los congelados, y que no le gusta cómo le trata su jefe, y que debería dejar ese trabajo.
Asustado, él le propone dejarlo allí, prometiéndole no contarlo.
Ella le hace ver que ha tenido suerte de que no fuera como policía, cogiendo finalmente la pala que dejó allí.
Ella le propone comenzar poco a poco, quedando allí lunes y jueves, que es cuando acaba temprano. Luego, en un par de meses dejará a su esposa y le da la custodia de su hija, diciendo él que no, rogándole a sus pies.
Ella le dice que solo quiere ser una persona normal y encontrar a alguien con quien tener una vida normal.
Él le dice que sabe que hace cosas que no están bien y convive con ello porque se puede convivir casi con todo, pero que no eligió ser así, pero le pide que le deje elegir allí, pues no está preparado para jugar a su juego y no podrá, aunque ella le asegura que sí podrá.
Le recuerda que la noche anterior le dijo que se había enamorado de ella.y que haría cualquier cosa por ello y ahora debe demostrárselo.
Como la Alicia de Lewis Carroll cae dentro de la tierra.
Mientras amanece, Carolina recoge el papel que le dio a Cecilio la noche anterior y que se llevaba el viento. Tira la cadena de este sobre el lugar donde queda enterrado y se aleja.