Te cuento la película

La chica de la aguja

Pigen med nålen (2024) * Dinamarca / Polonia / Suecia / Francia / Bélgica

Género: Drama

Duración: 115 min.

Música: Frederikke Hoffmeier

Fotografía: Michal Dymek

Guion: Line Langebek Knudsen, Magnus von Horn

Dirección: Magnus von Horn

Intérpretes: Vic Carmen Sonne (Karoline), Trine Dyrholm (Dagmar), Besir Zeciri (Peter Nielsen), Joachim Fjelstrup (Jørgen), Tessa Hoder (Frida), Avo Knox Martin (Erena), Ari Alexander (Svendsen).

El dueño de la habitación en que vive Karoline le comunica que se tiene que marchar porque tiene que darle la habitación a otra persona ya que no le paga.

Ella le asegura que le pagará y le pregunta cuánto debe, y le dice que 14 semanas y le asegura que le pagará al día siguiente y le recuerda que lleva años viviendo allí.

Saca unas monedas que tenía guardadas y se las da, y le dice que son tres semanas y media, aunque él baja a buscar a la nueva inquilina, que llega con su hija y la amenaza con llamar a la policía.

Trata de disuadir a la otra mujer, para lo que le cuenta que hay ratas y la niña dice que no quiere vivir allí, aunque la madre la abofetea y hace que le sangre la nariz y dice que se la quedará y traerá sus cosas al día siguiente, aunque le dice a Karoline que podrá usarla si quiere, pues le hará un precio razonable.

Cuando se va la mujer, Jensen le pregunta a Karoline si tiene dónde quedarse y como le dice que no, él le dice que la ayudará a buscar otra habitación más barata.

Karoline trabaja como costurera en una empresa donde le llaman la atención porque retrasa la producción y ella dice que es porque la aguja se le rompe.

Va a ver otra habitación y le piden 15 coronas a la semana que está en muy malas condiciones. No se abre la ventana y no tiene agua, que debe coger con un cubo del patio y no admiten invitados y debe hacer sus necesidades en un cubo.

Un día acude al despacho del director para solicitar el suplemento de viudedad y le cuenta que le echaron de su apartamento y no tiene ninguna noticia de su marido, pero le dicen que no pueden atender su petición sin un certificado de defunción, aunque su carta le conmovió por su situación.

Le pregunta el nombre del marido, Peter Nielsen, y él le dice que preguntará a sus contactos, pues un hombre no desaparece así como así.

Su nuevo cuarto tiene goteras.

Escucha las campanas y consigue abrir la ventana y salir afuera a tejer.

Vuelve a ver a su jefe, que la cita en un parque.

Le dice que no pudo recabar ninguna información sobre su marido, pues no está en el listado de soldados caídos, mientras pasean por el parque nevado.

Le cuenta que él también soñaba con alistarse, pero su posición no se lo permite y por eso hace lo que puede, como los uniformes que fabrican.

La invita a castañas asadas y le dice que está a su servicio y se siente desconcertada ante su amabilidad.

Al día siguiente, a la salida del trabajo se queda remoloneando y cuando sale el director camina por el otro lado de la calle, a la par que él, cojo y que camina con dificultad con su bastón y acaban haciendo el amor en un túnel no muy oculto.

Anuncian los periódicos la rendición de Alemania y el fin de la guerra.

El director de la fábrica Kitzler anuncia a sus costureras la noticia y pide un minuto de silencio para rezar por los caídos, durante el que ella le mira y le sonríe.

Les informa además que dejarán de producir uniformes y retomarán la ropa de lino, especialidad de la familia durante generaciones, lo que supondrá la rotura de menos agujas y brindan juntos tras ello.

En Navidad baila entorno al árbol de Navidad con sus amigos y, al regresar a su cuarto encuentra una caja en la puerta, y aparece tras ella el señor Kitzler, que le desea feliz Navidad.

Un día, cuando va a trabajar, un hombre llama a Karoline y ve que se trata de Peter, su marido, que lleva una máscara que oculta parte de su rostro, y ella trata de quitársela y ve que parte de su cara está destrozada.

Cuando regresa a su cuarto, la dueña le pregunta quién es ese hombre y ella le dice que es su amigo, aunque él le aclara que es su marido.

Le dice a Karoline que fue a su apartamento y vio que viven otras personas.

Ella le pregunta dónde estuvo y él le cuenta que le hirieron y ella le dice que le escribió cartas, y él reconoce que las recibió, ante lo que le pregunta por qué no las respondió, pues pasó un año, ante lo que él solo le dice que lo siente.

Ella le cuenta que conoció a otra persona y está embarazada.

Creyó que había muerto porque él le hizo creer que así era, y tiene una nueva vida.

Él le dice que es su esposa, pero ella le dice de forma violenta, que tiene que irse.

Va a ver a Jørgen, el director, y le pide que diga que se casará con él. Él le dice que lo hará y la besa.

Le cuenta a su amiga Frida que cuando tenga una casa podrá ir a vivir con ella y ocuparse de las criadas.

Jørgen la lleva a su casa donde la presenta a su madre, la baronesa, una mujer elegantemente vestida y enjoyada y le pide que vaya a hablar con ella a solas.

Le pide entonces que se desvista para que el doctor la examine y compruebe que está embarazada, lo que el doctor confirma.

La mujer le pregunta si puede ocuparse, aunque él le dice que ya es tarde.

Luego, la mujer le asegura a Karoline que su hijo nunca se casará con ella.

Lo hace llamar y le dice que parece que esa joven cree que se va a casar con ella y Jørgen le confirma que lo hablaron.

La madre dice que Jørgen es libre de hacer lo que desee, pero no con su dinero ni en esa casa, ante lo que Jørgen le dice que quizá se precipitaron, y le pide perdón a la chica y dice que no era su intención que eso llegara tan lejos.

Tras ello, la mujer le pide que se vaya y le dice que, además, sus servicios en la fábrica no serán ya necesarios, por lo que debe abandonar, humillada, la casa.

Va unos baños públicos y se esconde en la toalla una enorme aguja y, una vez en la bañera se introduce la aguja por la vagina, tapándose la boca para no gritar.

La descubre una mujer que va con su hija y que la ayuda, y dice a la encargada que se resbaló.

Le indica luego que si no cesa la hemorragia debe ver a un médico, y la acompañan a casa y la mujer le dice que puede ayudarle a buscar una familia adoptiva, pues es razonable ayudarse entre mujeres.

Le pide por ello que vaya a verla cuando nazca el bebé, aunque le indica que no le ponga nombre para que sea más fácil y le da una bolsa donde está la dirección de su tienda de caramelos.

Ella pregunta por qué la ayuda, a lo que le responde quién la ayudaría si no.

Cuando llega a su apartamento la casera le pregunta si perdió su empleo y le entrega un sobre con dinero que le llevó un hombre, y del que confiesa cogió lo que le debía.

Trata de buscar otros trabajos mientras su tripa va creciendo.

Un día, ve en la calle un cartel que anuncia un circo, y en el que ve que sale su marido, que es una atracción de feria más con su máscara.

Va al circo, lleno de seres deformes y monstruosos, y cuando anuncian a un antiguo soldado, sale Peter que simula desfilar como si lo fuera.

Y al quitarse la máscara que oculta la mitad de su cara muestra un rostro monstruoso, lo que es difícil de soportar para algunos.

Invitan a que suba alguien a tocarlo si se atreve, ante lo que ella levanta la mano y sube al escenario y mete su dedo en el agujero del ojo que le falta, para desagrado del resto de los espectadores.

El maestro de ceremonias le sugiere que le dé un beso y ella lo hace.

Lo lleva a su cuarto y le deja dormir en el suelo, aunque lo escucha lamentarse por la noche.

Ella se acerca y le dice que es una pesadilla y él la golpea involuntariamente.

Grita luego de dolor, tanto que la casera va para ver qué le pasa y le advierte que si no para, les echará.

Cuando se recupera él no sabe qué pasó y ella ve que se va a inyectar morfina.

Come ahora dante ella, ya sin ocultar sus deformidades.

Un día, mientras trabaja se pone de parto y una compañera debe ayudarla y regresa a casa con la niña que tuvo, que Peter coge en sus brazos 6 le propone llamarla Susie, aunque ella le recuerda que no es suya, y él dice que no le importa pese a que ella le dice que podrían tener otro, aunque él le dice que él ya no puede.

Ella le dice que no quiere quedársela, aunque él dice que es un regalo y no puede desprenderse de algo así, y observa cómo la besa en la frente.

Decide hacerse con una cuna.

Pero mientras va buscarla ella escapa con la bebé y acude a la tienda de Dagmar, la mujer que la auxilió, y, aunque ve que ya no se acuerda, la hace pasar.

Le da a la niña y algo de dinero, aunque la mujer le dice que no es suficiente, y ella le dice que le llevará el resto al día siguiente.

De repente la mujer la recuerda como la chica de la aguja.

Le pide que amamante a la bebé y le asegura que irá a una buena familia y le ayuda a vendarse el pecho para que deje de dar leche y le recuerda que le debe dinero.

Observa cómo Frida, su amiga coge con cariño a su bebé, tras contarle que ella dio a su bebé en adopción, pues no la quería.

Regresa al día siguiente a casa de Dagmar y le dice que no tiene el dinero que le debe, pero pensó que podría alimentar a la niña, aunque la mujer le dice que la bebé ya no está allí.

Le dice a la mujer que le gustaría trabajar para ella. Que tiene leche y puede alimentar bebés mientras esperan a sus nuevas familias, aunque la mujer le dice que pronto se quedará sin leche, aunque ella le dice que no si se la saca ella, como hacía su madre, que la vendía, y así podrá pagarle lo que le debe, aunque le dice que necesita dinero, no leche, ante lo que Karoline le confiesa que no tiene dónde ir.

La mujer llama a su hija, Erena, para que sea ella quien le ayude a sacar la leche.

La niña mama para que no se le corte, aunque se queja de que Karoline huele mal, por lo que deciden bañarla, para lo que van de nuevo al baño donde intentó abortar.

La instala luego en el bajo y Erena baja para mamar.

Dagmar le pone un vestido nuevo y ella observa que toma algo. Le explica que a veces se emocionan demasiado y toma un calmante, que le dice, no es morfina, sino éter y le deja probarlo.

Llevan un bebé y puede comenzar a hacer su trabajo, aunque Dagmar le dice que no debe esforzarse, pues tiene el labio partido y deben llevarlo a un orfanato, pues nadie lo querrá.

Cuando Dagmar sale para llevarlo ella abre el cuaderno donde anota las adopciones y la sorprende Svendsen, el amante de Dagmar, que le pregunta si no sabe que es ilegal comprar y vender bebés, y se acerca a ella con ojos de deseo.

Dagmar le dice que a veces se siente sola y se arrepienta de lo que hace.

Invita a Karoline a ir al cine, donde disfruta al ver la cara de asombro de la chica, y ríen luego en la sala tras probar el éter.

Le pregunta si Svendsen, es el padre de Erena y le dice que no, que es alguien con quien lo pasa bien, aunque Karoline le dice que no le gusta cómo la mira, porque cree que se lo quiere pasar bien con ella también.

Celebran el cumpleaños de Erena al que acude también Svendsen, al que Dagmar le pide que no desea que vaya más, pues no lo necesita.

Él asegura que lo echará de menos mientras comienza a masturbarla, y, aunque lo disfruta, ella le pide que se marche.

Un día, mientras atiende la tienda acude una chica con un bebé que le dice que es de su madre y le entrega el bebé y el dinero, mientras las observa Dagmar.

Ella le da de mamar y Dagmar le dice que se lo puede quedar hasta que encuentren una buena familia.

Sale a pasear con él y se encuentra con su amiga Frida y le cuenta que lo cuidará hasta que encuentren una buena familia.

Se siente muy a gusto con su bebé, pero Erena se pone celosa, pues ya no le permite acostarse con ella ni puede ya mamar para dormirse, por lo que le cubre la cara.

Karoline se despierta y logra evitar su muerte y abofetea luego, enfadada, a Erena.

Al día siguiente Dagmar se lo lleva, pues dice, le encontró una familia, aunque cuando le pregunta quiénes son le dice que no puede decírselo y que si se pone tan sensible no podrá seguir allí, pues es un negocio.

Ella le pregunta si es un castigo por haber pegado a Erena y ve que se la lleva.

Pero en esta ocasión decide seguirla.

Ve que entra en un callejón y allí escucha cómo llora el bebé y puede observar, aunque solo la ve de espaldas cómo hace algo con él como si quisiera ahogarlo.

La ve que se marcha sin el bebé y se acerca al lugar donde estaba antes y ve que es una alcantarilla abierta a la que lo arrojó.

Cuando regresa, Dagmar le regaña por haber dejado sola la tienda y abierta, y entonces observa que está temblando muy mal.

Le pregunta dónde está su bebé y ella le dice que está con una buena familia, y Karoline la llama mentirosa y asesina.

Le pregunta luego si lo mató y ella afirma. Le dice que sabe que duele porque el mundo es un lugar que duele y necesitamos creer que no.

Le da éter para aliviar su dolor y le pide que cuide de Erena, aunque ella dice que no la quiere.

Luego, mientras se saca leche de los pechos cree escuchar la voz de Peter pidiéndole que vuelva y sale corriendo, asustada.

Al día siguiente Dagmar trata de despertarla, y ella le pide más gotas, pero le dice que la botella está vacía.

Le da nafta a respirar y le dice que descanse, pero que pronto deberá volver a la normalidad.

Tiene pesadillas con caras que se deforman como el propio Peter, ella o Dagmar.

Dagmar le pide que le cuente algo sobre ella, y para animarla le cuenta que ella era de campo y ordeñaba vacas y que estaba sola cuando dio a luz por primera vez y cortó el cordón umbilical con los dientes y luego, los cinco restantes nacieron muertos.

Cuando se levanta ve que fue otra joven a dejar a su bebé, acompañada por Frida, pero ella se oculta pese a que su amiga pregunta por ella.

Luego, Dagmar le lleva al bebé y le pregunta si quiere hacerlo ella esa vez y le dice que es fácil, que apriete fuerte y se lo entrega para que lo haga y le explica que debe apretar fuerte como si no quisiera soltarla, aunque le dice que no quiere.

Erena, bajo una mesa se tapa los oídos mientras escucha el llanto del bebé y Dagmar se tumba sobre Karoline que tenía en sus brazos al bebé, hasta que muere.

Luego se acuesta con ella.

Por la mañana escuchan que llaman a la puerta. Son Frida y la otra mujer que gritan que cambiaron de opinión y quieren recuperar al bebé.

Frida pregunta a Karoline, golpeando la puerta si está allí y amenazan con ir a buscar a la policía si no abren, aunque no lo hacen.

Dagmar pide a Karoline que diga que fue una mujer a buscar al bebé y no saben dónde está. Que vive en el campo y no saben su nombre, y le pide que se vista para estar presentables, aunque ella no reacciona ni cuando Erena trata de ayudarla.

Dagmar saca las cenizas de la estufa donde se deshizo de la pequeña y ve restos de sus dedos.

Ve entonces cómo Karoline se dirige a la ventana mientras fuera llama la policía.

Erena le pide que se quede con ella y Dagmar le dice que no tiene dónde ir y le pide que se quede, aunque ella se tira.

La policía abre la puerta a la fuerza y piden a Dagmar que los acompañe.

Ella dice que debe llevarse a Erena, aunque le dicen que ya se ocuparán ellos.

Pese a haberse lanzado al vacío, tras unas horas Karoline recupera el conocimiento.

Camina hacia las afueras, al lugar donde los artistas del circo entrenan y donde trabaja Peter ocupándose de la comida de los animales.

La ven acercarse y que, muy débil, cae al suelo, por lo que Peter corre a auxiliarla.

Se despierta muy mal y se toma el líquido de la lámpara, aunque no lo soporta y debe vomitar.

Lee en un periódico la noticia de la detención de la asesina de bebés.

Peter le dice que van a viajar hacia el sur y sus compañeros están de acuerdo en que vaya con ellos si lo desea.

Le pregunta qué hizo con su bebé y le dice que la dio, y él dice que seguramente fue lo mejor.

Ella, ya drogadicta, le pregunta dónde tiene lo que él toma, aunque le dice que no le hará falta y la abraza y le ayuda a superar su dependencia.

En el juicio le preguntan qué hizo con el bebé de la señora Anderson, y dice que no lo recuerda, que pudo quemarlo o ahogarlo en el baño, pues fueron muchos.

Hay una gran expectación, y asisten algunas de las madres de los bebés que recogió.

Señalan que el cuaderno hallado en su apartamento menciona 35 citas con mujeres y sus bebés y preguntan si los mató a todos.

Le preguntan si había alguien más que supiera lo que hizo con los bebés y Dagmar dice que no y que tampoco Erena lo sabía.

Le preguntan si tiene alguna prueba de que sea hija suya y dice que su palabra, aunque le dicen que es muy mayor para ser madre.

Ella pregunta dónde está y le dicen que estará bien en el orfanato, y ella les dice que si le dejan verla les dará cuatro cuerpos más o puede que cinco, pues ahogó a uno en el baño.

Le preguntan por qué los mató y ella dice que es lo que había que hacer, pues causaron a sus madres mucho sufrimiento y ella las ayudó.

Recuerdan que les prometía una vida mejor y ella dice que hizo lo que debía hacerse. O, lo que les daba miedo hacer o incluso admitir, e indica que deberían darle una medalla.

Entre la gente está también Karoline, en la que repara de pronto y a la que mira.

Erena está ahora en el orfanato junto a decenas de niños, a cargo de unas monjas.

El director del orfanato pregunta a una mujer si está segura de adoptar, pues es infrecuente adoptar a un niño de 7 años, y ella, Karoline le dice que sí.

Le llevan a Erena, que sonríe al verla y corre a abrazarla.

Calificación: 4