Enemigos
Enemigos (2024) * España / USA
Duración: 103 min.
Música: Steve Lean
Fotografía: Alberto Pareja
Guion: David Valero y Alfonso Amador
Dirección: David Valero
Intérpretes: Christian Checa (Chimo Martínez), Hugo Welzel (Raúl / "El Rubio"), Estefanía de los Santos (Carmen), Luna Pamies (Lola), Sara Vidorreta (Raquel), José María Peinado (Abuelo), José Manuel Poga (El Tigre).
Chimo rapea. Canta que es alicantino y está siempre huyendo del coyote como el Correcaminos.
El muchacho pedalea a toda velocidad cargado con la mochila con la que hace repartos mientras lo persiguen dos motos, que le amenazan.
En una intersección se golpea contra un coche, pero gracias a eso consigue despistar a sus perseguidores, pero solo un momento, pues al poco ve que le volvieron a encontrar y lo persiguen, aunque consigue bajar por unas escaleras y perderlos de vista.
Al día siguiente su hermana Lola sale a toda prisa para no llegar tarde y él se queda con su abuelo, que padece demencia, y al que lleva al centro de día, donde llega con su trompa y su gorra de plato y toca un pasodoble al llegar.
Por el día Chimo trabaja como reponedor y cajero en un supermercado y allí se fija en una chica muy guapa a la que atiende luego en la caja, y ve cómo la chica le desea feliz cumpleaños, y ve que fue su hermana quien le dio la información.
Cuando esa noche regresa a su casa le intercepta un grupo de chicos de su edad que le piden todo su dinero, y cuando trata de defenderse el líder de la banda, el "Rubio", le da un puñetazo.
Aparece entonces un coche de la policía y le dicen que el chico se cayó de la bicicleta y simulan ayudarle, aunque en voz baja le dice que ya le pillará.
Cuando llega a casa ve que no hay nadie, y, dolorido, se tumba en la cama.
Pero se levanta al escuchar la trompa del abuelo y sale al portal, de donde le llega la música, y según se acerca a la puerta de la calle empieza a sonar el cumpleaños feliz que toca su abuelo en la calle.
Y cuando sale él del portal lo hacen detrás todos los vecinos y familiares que le cantan el cumpleaños feliz y le sacan su regalo, una moto.
Su madre le dice que entre todos pusieron los 500 Euros que le faltaban y su hermana le presenta a Raquel, la chica que entró en el supermercado por la mañana.
Al día siguiente su hermana le corta el pelo y él sale con Raquel con la que va a la bolera, donde juegan y se besan.
Cuando salen y van a la moto para irse juntos, de pronto aparecen el Rubio y sus amigos.
Raquel se enfrenta a ellos y el Rubio se dirige de forma babosa a ella y Chimo le pide que se marche, ante lo que le da una bofetada, lo que no arredra a Raquel, que se encara con ellos, aunque el Rubio la aparta de malos modos y la empuja.
Ella se muestra indignada, pero Chimo se queda paralizado y el Rubio le cuenta que es un amigo de la infancia tras lo que la coge por el cuello y pide a Chimo que salte a la pata coja.
Empuja luego a la chica, medio ahogada y le pide a él que le dé las llaves de la moto y todo el dinero que lleve.
Raquel le grita que no se lo dé y el Rubio le da una bofetada y le quitan también a ella lo que llevaba en el bolso.
Chimo, con un ataque de ansiedad le entrega las llaves mientras la chica se marcha y le piden a él que vuelva a saltar antes de darle un puñetazo, y ve, desde el suelo, cómo el Rubio se marcha con su moto.
Y ve además al día siguiente cómo lo grabaron todo y lo subieron a las redes.
Tras ello se pasa el día en casa y sin comer, lo que preocupa a su madre.
Lola, su hermana, coge entonces su teléfono y llama a la policía y dice que quiere poner una denuncia, pero Chimo, furioso corta la llamada y le pide que se meta en sus cosas, a lo que le responde que es lo que hará, ya que él no tiene huevos para plantarle cara al Rubio, el mismo, le cuenta a su madre, que de niño le hacía mearse y cagarse, y se queja de que le mimen tanto sin que él se preocupe por lo que sufre su madre.
Un día Chimo va a esperar a su madre a la salida del trabajo con comida, y comen juntos en la calle para que no tenga que ir a casa y volver.
Él le pregunta si se acuerda de hacer churros, lo que recuerda perfectamente.
Va a la peluquería donde trabajan su hermana y Raquel, que ni le mira, y se va con otro chico.
Le cuenta a su hermana que va a volver al súper.
Comienza además a ir al gimnasio y practica boxeo y se pone muy musculoso.
Sale además a divertirse a la discoteca, trabaja y entrena y vuelve a repartir de nuevo.
Escribe también letras para sus raps mientras contempla la puesta del sol frente a una laguna. Y escribe: "Lo paso mal, pero todo pasa. Y el futuro llama a la puerta de casa".
Además piensa en un nuevo negocio familiar y comienza a hacer bocetos pensando en "Churro ya", un negocio que los reparte a domicilio de churros.
Un día, al llevar a su abuelo a la residencia escucha voces a lo lejos de un chico que pide con malos modos que no le toquen.
Reconoce esos improperios, que ve que llegan de la boca del Rubio, al que un fisio le obliga a mover la pierna pese a sus quejas y sus insultos.
Él lo ve desde detrás de la puerta, que está entreabierta y pasa adentro hasta que lo ve el Rubio que le grita que se vaya y que no tenga miedo, pero se marcha asustado.
Le pregunta a la recepcionista por él y le cuenta que viene del hospital de Toledo después de un accidente de tráfico.
Le cuenta que lo conoce del colegio y le pregunta si se va a quedar así para siempre, y ella le dice que tiene una lesión medular alta y piensa que sí y que está allí de lunes a sábado.
Recorre al día siguiente la parte más deprimida del barrio, donde ve al padre del Rubio que se pelea con otro hombre.
Se acerca luego hasta su portal y cuando ve que se va la ambulancia sube hasta su piso, y ve a la vecina, a la que le dice que es amigo de Raúl.
La mujer le dice que es el primero que va a verlo en meses y que acaban de llevarlo del centro de día, y le abre la puerta, ya que está solo y él no puede hacerlo.
Entra fijándose en cada detalle de la casa, como la botella de Brandy y las copas en la mesa del comedor, o una foto del Rubio de niño con su madre.
Entra finalmente en la habitación y lo encuentra en su cama.
Raúl le pregunta qué hace allí y le pide que no toque sus cosas, aunque sus amenazas son ahora inútiles, ya que no puede impedírselo.
Chimo le apaga la música y le pregunta qué quiere, y le dice que quiere que le pida perdón, a lo que el Rubio le pregunta por qué. si por 1º, 2º, o 3º de la ESO, o si es por la moto, o por la novia. O quizá por cada golpe que le dio. Y él le responde que por todo, a lo que le responde que no le pedirá perdón en su vida.
Chimo se da la vuelta y se va dejándole la música apagada.
Pero esa noche no consigue dormir
Va a la habitación de su madre, que tampoco puede dormir y hace crucigramas y ve televisión.
Le pregunta si ella tiene enemigos, a lo que le responde que hay gente que le ha hecho mucho daño y gente a la que se lo hizo ella, pero que no son sus enemigos.
Él le dice que es lo mismo, aunque ella le asegura que solo tiene enemigos quien quiere tenerlos, aunque él asegura que él no quería.
Su madre recuerda que su mejor amiga destrozó su familia y que durante mucho tiempo la odió. A ella y a su padre, e incluso pensó en vengarse, pero los tenía a él, a su hermana y al abuelo y ellos los perdieron, y ese es su castigo.
Él le dice que si puedes hacer algo y no lo haces eres un cobarde, a lo que su madre le rectifica y le dice que al contrario, y que valiente es quien pudiendo hacerlo, no lo hace, pues devolver el daño te ensucia y vivir sucio no está bien.
Rapea luego en su habitación "Agua pasá" y asegura, para sí mismo que se disculpará.
Vuelve a casa del Rubio y pide de nuevo a la vecina que le abra, aunque en esa ocasión entra tratando de no hacer ruido.
Ve una llave de la casa colgada y la coge.
Encuentra al Rubio sentado en una silla de ruedas viendo la televisión y él le dice que se van a dar una vuelta, y aunque el Rubio le asegura que no irá, él le dice que puede hacerlo vestido o desnudo. Que elija. Que si se porta bien irá vestido, y si no, desnudo.
Le dice que no quiere salir y Chimo le dice que él tampoco quería salir y tenía que hacerlo.
Lo lleva tras ello a la calle, donde el Rubio puede ver a un grupo de chicos que se acerca y Chimo le pregunta si se acuerda de ellos, a lo que le responde sin dejar de reír que no, pese a que, según le recuerda Chimo, les arruinó la vida.
Lo golpean con fuerza y luego lo tiran al suelo y lo patean.
Chimo trata luego de pararlos, pero no le hacen caso, hasta que una vecina llama a la policía y se escucha una sirena.
Les dicen a los agentes que se cayó de la silla, y entre otro chico y él lo vuelven a subir.
Pese a lo recibido el Rubio no se arredra y le pide a Chimo que le pegue él. Que se atreva por una vez en su vida, aunque en vez de pegarle le dice que lo siente y empuja su silla de regreso hacia su casa.
Mientras lo lleva, el Rubio improvisa un rap en que recuerda todas las palizas que le dio y asegura que siempre va a ser su cruz.
Ya en casa le pregunta si quiere que le acueste, aunque no tiene tiempo de hacerlo. Escucha la puerta y le dice que es su padre y le pide a Chimo que se esconda debajo de la cama.
El padre llega con una mujer, ambos muy drogados y borrachos, y le dice a la mujer que ese es su hijo, pero que es como un muñeco al que tiene que mover él y comienza a moverle las manos como si fuera una marioneta y dice que es el muñeco del "Tigre".
Luego pone en duda que sea hijo suyo y Raúl le grita que deje en paz a su madre y que no la puede tocar, ante lo que su padre reacciona de forma violenta. Le dice que su madre está muerta y que es él el que le limpia la caca y lo llama desagradecido.
El Rubio acaba llorando de impotencia y cuando se quedan solos le pide a Chimo que no lo mire y que le deje en paz, aunque luego le pide que lo deje en la cama.
Más tarde, y durante la cena, la madre le muestra una foto de cuando tenían la churrería y Chimo le dice que estuvo viendo locales para alquilar, aunque la madre le dice que la maquinaria es cara y que no hay prisa.
Lleva a su abuelo al centro de día. Allí Raúl le dice que si le cuenta lo que vio lo mata.
Más tranquilos luego, comienzan a hablar de sus raperos favoritos.
Le dice luego que si quiere puede denunciar a su padre, aunque él le pide que se vaya, pues no necesita nada, ni de él ni de nadie, aunque acto seguido le pide que lo lleve al cementerio.
En el autobús recuerda que un día su madre se sintió mal, fue al hospital y ya no volvió. Tenía cáncer, que él cree que le entró por la mala vida que le dio el Tigre.
Le pregunta luego por su hermana Lola y si tiene novio, pues recuerda que le gustaba.
Chimo le cuenta que su padre se fue con otra mujer y ya casi no se acuerda de él y le pregunta si él se acuerda de su madre, a lo que le responde que cada día.
Raúl lleva tatuado en los nudillos HATE, como el predicador de "La noche del cazador", y pide a su amigo, una vez en el cementerio, que lo deje solo frente al nicho.
En su casa, busca en sus cajones y ve que tiene un cuaderno donde escribió letras de sus canciones y le dice que son muy buenas y lo convence para que rapee una en que recuerda a su madre y la violencia que vivió en su casa.
Un día el Rubio ve cómo lo lleva hasta su barrio y le suplica que no lo lleve a su casa, aunque le dice que tiene hambre y que estará su hermana Lola.
El Rubio no puede entenderlo y le dice que así se vengan los cobardes.
La madre se sorprende al verlo, pues sabe lo que significó para él, aunque lo acoge e incluso le ayuda a comer.
Pero cuando llega Lola se indigna al ver allí al Rubio y le pregunta a su madre si sabe quién es. El que arruinó la vida de su hermano desde los 9 años.
Él asegura que no quería ir, pero Carmen le dice que Chimo invitó a comer a su amigo.
Lola le pide que le devuelva la moto, aunque Chimo le dice que la moto quedó peor que él, y cuando accede a sentarse a la mesa Raúl le dice que está muy guapa y ella se levanta enfadada y se va, lo que provoca la risa de los tres.
Le pregunta luego por el sexo y Raúl le dice que el pene no le funciona, pero tiene la cabeza.
Por la noche habla con su hermana y le dice que sabe lo que hace, aunque ella le dice que no se lo merece por lo que le hizo sufrir, aunque él le asegura que Raúl ha sufrido cien veces más que él y que está loco por ella e incluso recita versos en su honor.
Un día, mientras pasean, el Rubio le pregunta si sabe conducir y le pide que abra una
Furgoneta, la del Tigre, y van con ella hasta el lago al que él va para componer.
Le cuenta que quiere montar una churrería para que su madre deje de limpiar.
Lo lleva luego a una discoteca, donde puede ver cómo Chimo liga y se besa con una chica, y otra lo besa a él y acaban rodeándolos mientras lo mueve con ritmo.
Le pregunta luego qué deseo tiene y le dice que desaparecer.
Cuando llega luego su padre le pregunta violentamente dónde está su furgoneta y lo abofetea, y Chimo le cuenta dónde la dejó, y ve cómo el Tigre mete en casa a su amigo y le dice que van a hablar, aunque Raúl le pide que no se preocupe.
Al día siguiente ve que no lo llevaron al centro de día. Le dicen que llamó su padre para decir que iba a pasar el día con él.
Corre con la bicicleta hasta su casa y lo encuentra tirado en el suelo de su habitación, y, con dificultad, lo sube hasta la cama, le quita la ropa y lo lava.
Cuando recupera el conocimiento le pide que se vaya, pues está a punto de volver su padre, aunque él lo rechaza y le dice que se va con él, y empieza a recoger su ropa, y él le pide que coja la libreta con sus letras y una bolsa que hay escondida en el sofá y una foto con su madre.
Con todo ello, le pide perdón y luego empieza a darle puñetazos en la cara, tras lo que llama a la vecina para que vea su estado.
Poco después llega la policía y una ambulancia, y cuando llega el Tigre, pese a su arrogancia es detenido.
En el hospital, el Rubio le pide a Chimo que coja su riñonera, que ve que tiene llena de dinero y le pide que coja el dinero de la moto. 2.500 euros, y le pide luego que coja el resto del dinero menos 2.000 euros, para la churrería.
Utiliza sus 2.000 euros para comprar una silla eléctrica que puede llevar él solo.
Hacen poco después la inauguración de la churrería, a la que acuden todos los amigos y la familia y para Raúl lo mejor es que Lola le da las gracias.
Otro día lleva a Raúl a la piscina con su familia. Pero este no se encuentra a gusto. Ve cómo su amigo juega con Lola en el agua y cómo otros jóvenes se besan y recuerda que él pasaba horas en la piscina con su madre y con las chicas.
Le pide luego a Chimo que le ayude, aunque él le dice que no debe pedirle eso, pues es su amigo, aunque le responde que no es su amigo, sino el hijo de puta que le jodió la vida.
Pero Chimo le pregunta luego por qué y él le dice que si de verdad no lo entiende.
Al día siguiente Lola le dice, mientras se ducha, que el Rubio le dio un recado. Que le dijo que le perdone por todo.
Sale corriendo a la residencia de día, pero no lo ve por ninguna parte y observa que hay algunas personas arremolinadas en torno a la piscina, donde ve que está la silla de su amigo, aunque le recepcionista le aclara que está bien y que lo llevaron al hospital.
Chimo sigue yendo a entrenar y practica el boxeo, con rabia.
Le pide a su hermana que recoja ella esa tarde al abuelo y va a esperar a su amigo al hospital con la furgoneta del Tigre.
Lo lleva hasta la laguna e infla una colchoneta, y tras inyectarle algo en el cuello, que le hace perder poco a poco la consciencia lo pone sobre ella, y su amigo le da las gracias.
Lleva la colchoneta hasta el agua y una vez dentro la pincha por varios sitios y la empuja hacia dentro y llora mientras la ve alejarse.
Se hunde poco a poco en el agua mientras él se dispone a marcharse, aunque en el último momento se arrepiente, baja de la furgoneta y regresa al agua y nada hasta el lugar donde se hundió su amigo, lo busca y lo saca.
Una vez fuera trata de reanimarlo, y respira aliviado cuando lo consigue.