Casa en llamas
Casa en flames (2024) * España / Italia
Género: Drama
Duración: 105 min.
Música:Maria Chiara Casà
Fotografía: Pepe Gay de Liebana
Guion: Eduard Sola
Dirección: Dani de la Orden
Intérpretes: Emma Vilarasau (Montse Codina), Enric Auquer (David Alvarado), María Rodríguez Soto (Júlia), Alberto San Juan (Carlos Alvarado), Clara Segura (Blanca), José Pérez-Ocaña (Toni), Macarena García (Marta), Filippo Contri (Ricardo).
Montse espera impaciente a que la recoja su hijo David, que llega con Marta, su nueva novia para ir a Cadaqués.
Ya en el coche, le cuenta a David que llamó a Alba, su anterior novia para felicitarla por su cumpleaños, pues recordó que él decía que era el amor de su vida.
Le pide que pare en casa de la abuela, pues la llamó una vecina para decirle que tiene la televisión muy alta desde hace días.
Montse sube y encuentra a su madre en el suelo muerta.
Trata de avisar a David desde la ventana, pero este no la escucha, por lo que llama al 112 y les dice que está fría y huele mal, y puede llevar así hasta 3 semanas, aunque cuando le piden la dirección, ella de pronto se queda callada y cuelga.
Se recompone y cuando baja al coche le dice a David que debería haber subido a darle un beso y él dice que lo hará, aunque, temiendo que su madre se quede solo con Marta dice que irá otro día a la vuelta.
Van a la casa de Cadaqués, a la que también llega su otra hija, Júlia, con Toni, su marido, y sus hijas Joana y Noa.
Júlia se escribe con alguien con quien se intercambian fotos y comentarios eróticos.
Les dice a David y a Júlia que cree que irá también su padre, pues le habló de la venta de la casa y les dice que con su parte para pagará la residencia a la abuela, aunque David le dice que no le gusta que la abuela vaya a una residencia.
En efecto, poco después llega Carlos, el padre de David y Júlia, que dice a Montse que no puede vender la casa, aunque ella le recuerda que es suya y puede hacer lo que desee, pues ya no van nunca, y él le dice que es mal momento y la malvenderá y que si piensa en venderla para castigarlo se equivoca.
Empiezan una discusión en que él habla de todo lo que ha trabajado por esa familia, mientras ella le recuerda que ha criado a dos hijos.
Carlos acaba marchándose.
En el coche lo espera su novia, Blanca, a la que llama "Xuxi", a la que dice que su ex mujer está loca y no la puede soportar, y cuando va a arrancar se le caen las llaves y, al agacharse tiene un fuerte ataque de ciática, y al salir del coche cae al suelo.
Lo encuentran así sus hijos, que se llevan la sorpresa de ver por vez primera a su novia.
Piensan en avisar a Montse para que le ayude, pues sabe hacerlo, aunque no desean que vea a Blanca, a la que le piden que se esconda, aunque esta se niega.
Cuando esta sale a recoger el sushi que pidieron ve lo que ocurre y trata de ayudarlo mientras sus hijos se colocan delante de Blanca para que no la vea, aunque inevitablemente acaba viéndola y presentándose.
Logra levantarse, pero está muy mal y deben entrar en la casa.
Mientras lo atiende Blanca, en el salón David recuerda a Júlia que tiene que ayudarle con Sara, la encargada, para que le dejen actuar en el Aerobrava, el bar del aeródromo.
Carlos escucha cómo Blanca le dice que parece que su mente quiere huir del problema, pero su cuerpo desea quedarse, y él le explica que hay un problema con las escrituras, pues la casa está a su nombre y Montse no puede venderla.
Recuerda que necesitó un aval en su bufete y la puso a su nombre, sin que ella lo supiera aunque lo firmó.
También podría vender la casa, pero si tocan el aval tendrá una inspección de Hacienda.
Blanca sale a cenar con el resto de la familia pese a la hostilidad de Júlia, que dice que no es normal que esté allí la novia de su padre con ellos y recuerda que su madre antes lloraba tras enterarse de que tenía novia.
Blanca les cuenta que conoció a Carlos hablando de Montse, pues era su psicóloga, lo que supone una sorpresa para todos que no sabían que fue a terapia.
Júlia le dice que es poco profesional salir con un paciente, y ella cuenta que cuando se enamoró de él dejaron de verse a nivel médico.
Les cuenta que es Humanista y psicóloga Gestalt que trabajan con juegos, recreando momentos.
Y Marta le pide que haga uno de esos juegos para conocerse mejor.
Les pide que cierren los ojos, y que se imaginen en un lugar donde les gustaría estar y que se visualicen en un lugar donde se sientan bien, y, de pronto hay un incendio y no pueden salir y están angustiados y entonces escuchan una voz que reconocen y aparece la persona que esperaban y les ayuda a salir de las llamas.
Luego les pide que recuerden y digan si el sitio era interior, pues eso significa que sus miedos están dentro de ellos o, si es exterior, que vienen de fuera, y que la persona que se imaginaron es la más importante de su vida y deben confiar en ella para vencer sus miedos.
David pregunta a Marta en quién pensó y ella le dice que en Guille, su mejor amigo y se muestra decepcionada.
Carlos les manda un mensaje desde la cama y les dice que podrían salir al día siguiente en el barco como hacían en el pasado.
Tras eso se retiran todos menos Montse, que se queda sola fumando.
Al día siguiente van a la playa y hay un gran oleaje.
Montse pide a su hija que cuide de sus hijas, pues las olas son fuertes, aunque ella no le hace caso y le dice que no pasa nada.
Júlia va a comprar una bolsa de hielo y se encuentra en el bar con un joven, Ricardo, al que no esperaba ver allí y le cuenta que trabaja en el aeródromo y en ese bar.
David los ve hablando y reconoce a Ricardo, el hermano de Sara de la Aerobrava, aunque David no sabía que conocía a Júlia, que dice que estaba comentándole lo del concierto y le dice que podría tocar esa misma noche, aunque Ricardo se muestra sorprendido por la sorpresa, y debe aceptar sin ganas.
Al día siguiente salen a navegar y recuerdan una canción que cantaban todos juntos, y Montse llora al escucharlos cantar juntos a todos.
Fondean el barco cerca de la cala a la que iban siempre, aunque Montse niega que sea esa y dice que no quiere nadar, por lo que dice a los demás que vayan y que ella se quedará allí leyendo, aunque David le dice que les hace chantaje emocional.
Pese a todo, se van todos menos ella hasta la cala.
Allí David le cuenta a Marta que cuando cerró los ojos pensó en ese lugar y en ella.
Ella se excusa y le dice que pensó en Guille porque es su amigo de toda la vida.
Él le dice entonces que cree que se ha enamorado de ella y Marta le dice que le hace ilusión que se lo diga, pero que no quiere que sea por competir, pero él dice que es verdad y ella le dice que está muy bien con él.
Mientras descansan luego en la cala, Carlos les dice que pueden no vender la casa y que él se compromete a pagar la residencia de la abuela, aunque David dice que él necesita el dinero para pagarse su disco y le recuerda que le mandó una maqueta y Carlos asegura que la escuchó e insiste en que es mal momento para vender y si esperan unos años triplicarán el precio.
Pero David quiere ya el disco y Júlia comprarse un terreno en la Cerdaña.
David se va preparando para el concierto y ve que su padre sigue igual, y este le dice que no puede ir por su espalda.
En el aeródromo está ahora trabajando Ricardo, que pregunta a Júlia si va bien todo, a lo que le responde que no va bien nada y le pide que no la toque delante de todos.
David le dice a Marta que volverán allí al día siguiente para hacer paracaidismo, pues toda su familia se ha tirado con él y ella debe confiar en él.
Va también Blanca para escuchar a David.
Les atiende Ricardo, al que Montse recuerda de cuando era un bebé y que les dice que tiene ya casi 22 años, no pudiendo Montse evitar fijarse en la familiaridad con que Ricardo coloca su mano en el hombro de Júlia.
Sale David a actuar y anuncia que comenzará con una canción que compuso la noche anterior y dedica a Marta, que no se muestra nada contenta, aunque disimula.
Montse escucha luego, ya en casa cómo la pareja discute.
David le pregunta si no le gustó y ella dice que no todos son tan cursis y ella dice que se sintió observada e incómoda y le dio pena por su madre.
Él le dice que está enamoradísimo de ella y ve cómo al decírselo ella se siente incómoda de nuevo, por lo que se va de la habitación afuera.
Sale tras ella Montse, que la invita a fumar frente a la piscina.
Marta le dice que no debería haber ido, pues son diferentes y ha visto que para él era más importante de lo que lo era para ella.
Montse le dice que David siempre se enamora de mujeres inteligentes y luego las agobia, y le dice que es una lástima que lo deje, aunque Marta le dice que no está pensando en hacerlo, aunque Montse insiste y le pide que lo haga de forma delicada, pues cuando lo hacen él tiene pensamientos feos porque es muy sensible.
Al día siguiente comienzan a empaquetar las cosas de la casa cuando, de pronto llegan las niñas que encontraron un condón usado.
Se preguntan todos de quién es, aunque todos aseguran que no es suyo, ante lo que Montse tercia diciendo que es suyo, aunque David ríe incrédulo, pues no cree que su madre tenga un amante, lo que hace que esta se enfade y todos se planteen el asunto, asegurando David que debió llenarlo de leche condensada para dar celos a su padre, ante lo que lo acusan de ser machista.
David y Marta van luego al aeródromo para lanzarse en paracaídas, aunque ella se muestra molesta con sus muestras de cariño y le dice que quiere que después de tirarse la lleve a la estación porque necesita un poco de espacio y hablarán en unos días.
Él dice que le está dejando, justo antes de subir y le pide que sea sincera y lo reconozca, e insiste en pedirle que lo haga una vez ya en el avión, debiendo confirmárselo ella.
Despegan, con ella muy asustada, y cuando están a punto de saltar, él le dice que le está destrozando la vida y empieza a sentir cosas horrorosas, y cuando
Cuando se lanzan ella se siente muy asustada y grita con miedo, y mientras caen él vuelve a preguntarle si lo va a dejar, asegurando ella que no, y asustada le pide que tire del cable, lo que él hace finalmente tras demorarse.
Al llegar abajo, Marta se muestra indignada. No puede entender que le dijera que se quería suicidar justo antes de saltar y le dice que le va a dejar porque es tóxico.
En casa, tras salir el primer camión cargado, Montse habla con Júlia que le pregunta cómo sabía que el preservativo era suyo, a lo que le responde que vio la mano de Ricardo en su hombro y que tuvo una llamada de Lali bullero, que era su amiga invisible de niña.
Le cuenta que llevan viéndose un año y medio.
Su madre le sugiere que dejó el condón allí aposta a sabiendas de que podrían encontrarlo, y Júlia se plantea si es una mala madre.
Le confiesa que en el juego de Blanca ella pensaba que le echaban los brazos Toni y sus hijas y ella los agarraba y los lanzaba a las llamas y que siente que no le importa que sus hijas se hagan daño, aunque su madre le dice que se le pasará.
Más tarde bajan todos menos Carlos a la playa.
Carlos cava entretanto en el jardín haciendo varios agujeros hasta tocar algo metálico.
En la playa David llora y trata de desahogarse, sin que le hagan demasiado caso.
Y entonces Júlia y Toni se dan cuenta de que no están sus hijas y comienzan a buscarlas angustiados, y ven que no está con Montse, como pensaban.
Todos, incluyendo a Blanca los ayuda a buscarlas por toda la playa.
Júlia es la que está más asustada y las busca en el agua tras las rocas, pues apareció en ella el flotador de Noa, y desde allí escucha a Blanca y a Toni decir que las encontraron y están bien, por lo que corre a abrazarlas.
Cuando llegan a casa Carlos entra triunfante con la caja metálica que encontró en el jardín y los convoca a todos.
Les explica que cuando era pequeño, David se pasó un verano grabando todo lo que hacían y luego lo enterró diciendo que era un tesoro y que debían encontrarlo año siguiente, aunque el año siguiente ya no fueron.
Ponen algunas de las grabaciones y Carlos les pregunta si de verdad quieren renunciar a eso y pregunta a Montse si quiere encerrarlos a todos en la caja metálica y enterrarlos y olvidar todo lo que vivieron juntos allí e insiste en que no venda la casa.
Pero justo en ese momento llaman al timbre los compradores y llega Blanca que le escucha pedir que no venda la casa y que le dice que tenía dos opciones, y ninguna de ellas era convencerlos con falsas promesas.
Les cuenta entonces que no se puede vender la casa porque está a nombre de Carlos y no puede venderla sin arriesgarse a una inspección de Hacienda.
Montse le pregunta si le robó la casa, a lo que él le responde que no es así, que la casa sigue siendo de ella, pero que no la puede vender.
Y David le pregunta si se ha quedado ese fin de semana solo por eso.
David le pide que venda él la casa, pero dice que no puede hacerlo, para luego decir que la venderá, pero le meterán en la cárcel.
Joana y Noa dicen entonces que tienen dinero para evitar que el abuelo vaya a la cárcel y sacan cada una un billete, y su madre les pregunta de dónde lo sacaron y confiesan que se los dio la abuela para que se escondieran en la playa.
Montse se excusa y le dice que lo hizo por ella, para demostrarle que sí quería a su familia y que las necesita.
Llega entonces Toni que le pregunta si es verdad que dijo que no quería a su familia, a lo que le responde que está muy estresada y Montse le cuenta que aunque pensara que los tiraba a las llamas, era solo una metáfora.
Tras escuchar todo eso Toni le dice que se va con las niñas y que ellas sigan con la casa y hablarán en Barcelona.
Blanca también se prepara para irse. Le dice a Carlos que creía que habían conectado, pero ha visto que no es así y se dispone a marcharse con Toni y las niñas.
Le dice a Júlia que tiene que hacer terapia y que estaba del lado de Montse pero después de lo que hizo con las niñas, fue muy fuerte, y a David le dice que es un narcisista.
Ya solos. Montse lo explica dejando ver que Júlia tiene un amante, y David entiende lo del condón.
Júlia le dice a David que canta fatal. Y cuando su madre le pide que no diga eso, Carlos le dice que deje de tratarlo como si tuviera 10 años, pues es la verdad y que por eso
Los dos hermanos se enzarzan en una pelea en la que debe intervenir Montse para separarlos y le dice a David que deje de pelearse con su hermana, pues Júlia es más fuerte que él y lleva 30 años sacándole las castañas del fuego, y que Marta hizo bien al hacerle caso y dejarlo.
Se entera así de que habló con ella y se enfada, como lo hace Júlia al ver que, al igual que con las ex novias de David, habla con un ex novio de ella.
Interrumpe la bronca una llamada de teléfono que recibe Júlia que dice que tardarán unas tres horas en llegar.
Les cuenta que era Dolores, la vecina de arriba de la abuela para informarles que esta había muerto. Que llamó a los bomberos y vieron que llevaba unos días muerta.
David se muestra extrañado, pues estuvieron allí el viernes, y Júlia dice que eso mismo le contó Dolores, que la vio salir de la casa de la abuela.
No entiende ninguno que viera a la abuela muerta y no lo dijera.
Ella les dice que ese fin de semana era importante porque hacía mucho tiempo que no se reunían y la abuela ya estaba muerta y ella solo quería pasar el fin de semana con su familia.
Les recuerda todo lo que ha hecho y lo que se ha sacrificado por ellos, incluyendo cuando acompañó a Júlia a abortar porque se quedó embarazada de Narcís, y que Carlos se iba cada domingo a hacer vela, moto, bici o tiro con arco y ella renunció a su felicidad por la de ellos, aunque Carlos le dice que nadie se lo pidió.
Ella dice que lo hizo porque quiso, pero que nadie le da las gracias y solo acudieron por el dinero de la casa y aunque lo sabía, los necesitaba.
Y por eso se hizo la tonta y fingió que no sabía nada de las escrituras, y lo hizo muy bien porque se ha estado haciendo la tonta toda la vida y ha logrado una familia que le dice que ha fracasado como madre, que es lo único que ha sido en su vida.
Júlia le dice que está completamente loca y David recuerda que se han pasado el fin de semana haciendo cajas y discutiendo, y que incluso fueron los compradores.
Ella dice que solo quería estar con ellos y sentir que aún la necesitaban.
Júlia le dice que amar es dar sin esperar nada a cambio y decide regresar a Barcelona con su hermano. Y Carlos también se va sin decir nada.
Ya sola, Montse va cerrando toda la casa.
Luego se sienta y se pone los vídeos que encontraron de cuando los niños eran pequeños, y ríe y llora al verlos.
Se le cae el cigarrillo mientras busca otras cintas en una caja donde había un sombrero de paja que comienza a arder.
Va a buscar la manquera para apagarlo, aunque cuando llega con esta se queda paralizada mientras el fuego se va extendiendo.
Llama a la funeraria y pide que las tarjetas de condolencia pongan "Siento no haber pasado más tiempo contigo", aunque luego pide que pongan "Gracias por todo lo que hiciste por nosotros", para acabar pidiendo que solo pongan "Tu familia no te olvida".
David y Júlia ven desde lejos las llamas y ella trata de llamar a su madre, pero comunica porque está hablando con la funeraria, por lo que llaman al padre y le piden que regrese.
Cuando llegan a la casa, la madre está fuera y dice que está bien. Que salió un momento y de pronto vio lo que estaba pasando y llamó a los bomberos.
Cuando llega Carlos, y mientras los cuatro observan cómo la casa arde, ella toma las manos de sus hijos y luego se abrazan los cuatro y ella muestra su cara de satisfacción.