Casablanca
Casablanca (1942) * USA
Duración: 102 min.
Música: Max Steiner
Fotografía: Arthur Edeson
Guion: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch (Obra: Joan Alison y Murray Burnett)
Dirección: Michael Curtiz
Intérpretes: Humphrey Bogart (Richard Blaine / "Rick"), Ingrid Bergman (Ilsa Lund), Paul Henreid (Victor Laszlo), Claude Rains (Louis Renault), Conrad Veidt (Heinrich Strasser), Sydney Greenstreet (Ferrari), Peter Lorre (Ugarte), S.K. Sakall (Carl), Madeleine LeBeau (Yvonne), Dooley Wilson (Sam), Joy Page (Annina).
"Con la llegada de la II Guerra Mundial la Europa prisionera volvió los ojos con esperanza o desesperación hacia la libertad de Estados Unidos.
Lisboa se convirtió en el punto de partida. Pero no todos podían llegar directamente a Lisboa.
Así nació una tortuosa ruta de refugiados. De París a Marsella y a Través del Mediterráneo hasta Orán, y desde allí en tren, coche o a pie, bordeando África, hasta Casablanca, en el Marruecos francés.
Aquí los afortunados, con dinero, influencia o suerte pueden obtener visados y salir hacia Lisboa y desde Lisboa al Nuevo Mundo. Pero los otros esperan en Casablanca. Y esperan, y esperan, y esperan..."
Un gendarme francés lee un teletipo en que informa a todos los agentes de que dos correos alemanes que transportaban documentos oficiales fueron asesinados en el tren de Orán y el asesino y posibles cómplices se dirigen a Casablanca, por lo que deben detener a todos los sospechosos y buscar los documentos robados.
Se realizan redadas por toda la ciudad.
Uno de los detenidos muestra sus papeles, caducados tres semanas atrás, intenta huir, pero es alcanzado por una bala en la espalda y cae frente a un cartel de Pétain, y descubren entre sus documentos uno con la Cruz de Lorena, al pertenecer a la Organización de Francia Libre.
Los detenidos son llevados al Palacio de Justicia, lo que llama la atención de una pareja de ingleses que están en una terraza, confusos al no entender el francés, y al que un tipo les informa de la redada de liberales y chicas guapas para Renault, el jefe de policía.
Les dice que con los refugiados llegó la escoria de Europa y algunos llevan años esperando un visado, por lo que les advierte que deben tener cuidado, y solo cuando se va, el inglés se da cuenta de que le robó la cartera.
La gente mira al cielo al escuchar un avión que sueñan les lleve a Lisboa.
Pero el de ese día lleva al mayor Heinrich Strasser, de la Gestapo, que es recibido por el capitán Renault que le dice que la Francia libre lo saluda, y el mayor se interesa por la investigación de los correos asesinados, a lo que le responde que sus hombres están arrestando a más sospechosos de lo habitual, pero saben quién es el asesino y Renault le dice que esa noche irá al Rick's. Y le explica que todo el mundo va al Rick's.
Esa noche el Rick's está rebosante de gente de diversas nacionalidades, y Sam, un pianista y cantante negro ameniza la velada con sus canciones.
Allí un hombre se muestra desesperado y afirma que cree que morirá en Casablanca, otra mujer trata de vender sus joyas, aunque les dicen que los diamantes valen poco, pues hay demasiados en la ciudad y debe aceptar un precio muy bajo.
Otros negocian una salida en barco por 15.000 francos.
En la sala de juegos, unos clientes piden a Carl, el jefe de camareros que hable con Rick para que se siente en su mesa, aunque Carl asegura que Rick nunca bebe con sus clientes, y cuando le advierten que uno de ellos era el director del segundo banco de Ámsterdam, ante lo que Carl les dice que eso no le va a impresionar, pues el primer banquero es ahora su pastelero y su padre el botones.
En su mesa, dentro de la sala de juego, y frente a un tablero de ajedrez al que juega solo, Rick atiende a algunos e indica al portero a quién debe dejar entrar y a quién no pese a que un banquero alemán, indignado por no poder pasar afirma que le denunciará.
Otro de los clientes, Guillermo Ugarte, pregunta a Rick si le desprecia, a lo que este le responde que si pensara en él lo haría y Ugarte le dice que no entiende que desapruebe lo que hace, pues proporciona visados a los refugiados y lo hace por la mitad de lo que cobra Renault, aunque él le dice que aunque sea barato es también un parásito.
Pero Ugarte le asegura que después de esa noche dejará el negocio y se irá de Casablanca y le muestra unos salvoconductos que no pueden rescindirse ni revocarse que va a vender esa noche por una gran cantidad y aunque sabe que lo desprecia, confía en él y le pide que se los guarde durante una hora.
Rick le dice que escuchó que los correos alemanes llevaban salvoconductos y reconoce que esa noche sí ha conseguido impresionarle, y esconde los documentos en el piano.
Recibe luego a Ferrari, dueño del local de la competencia, el Blue Parrot, que vuelve a recordarle que le gustaría comprarle el café, aunque Rick le dice que no está en venta, y ni siquiera quiere escuchar su oferta, ante lo que Ferrari le dice que le compra a Sam, aunque le responde que no vende a seres humanos, aunque Ferrari le dice que esa es la principal mercancía de Casablanca y que podrían hacer una fortuna con los refugiados, en el mercado negro, aunque Rick le dice que le deje dirigir su negocio.
Ferrari propone preguntar directamente a Sam, que asegura que allí está bien y que aunque le pagara el doble no tiene tiempo de gastarlo.
En la barra una joven, Yvonne, pregunta a Rick dónde estuvo la noche anterior a lo que le responde que hace tanto tiempo que no lo recuerda. Y le pregunta si lo verá esa noche, a lo que le responde que no hace planes con tanta antelación, tras lo que le pide a Sascha el camarero, que no le sirva más copas y que llame un taxi y que se asegure que llega a su casa.
Fuera ve a Renault, sentado en la terraza y le dice que a lo mejor ahora consigue a Yvonne de rebote mientras observan el avión que parte hacia Lisboa y Renault le pregunta si le gustaría ir en él, y si no regresa a América, porque robó o mató a alguien.
Le pregunta luego qué le llevó a Casablanca a lo que le responde que su salud, que fue por las aguas, aunque Renault le recuerda que están en el desierto, a lo que le responde que le informaron mal.
Renault le advierte que esa noche será emocionante, pues habrá la detención en su café de un asesino y le pide que no lo avise, ante lo que él le asegura que no se arriesgará por nadie y Renault le dice que podrían haberlo detenido en el Blue Parrot, pero como le estima lo harán allí, pues amenizará la velada.
Le dice también que esa noche habrá un huésped importante, el mayor Strasser, del Tercer Reich y quieren que vea el arresto para mostrarle su eficacia.
Renault le dice que sabe que allí se venden visados, pero que él no vendió ninguno y por eso le permite seguir abierto, aunque Rick le dice que también es porque le deja ganar a la ruleta.
Saben que llegó un hombre de camino a América dispuesto a ofrecer una fortuna a quien le consiga un visado, Victor Laszlo. Y al escuchar su nombre a Rick le cambia la cara, y Renault le dice que es la primera vez que le ve impresionado, y le responde que impresionó a medio mundo y será interesante ver su huida cómo cuando escapó de un campo de concentración.
Renault asegura que no volverá a escapar y Rick le dice que apuesta 20.000 francos a que vuelve a escapar, y Renault le pide dejarlo en 10.000, pues es corrupto, pero pobre.
Le dice que Laszlo necesitará dos visados, pues viaja con una mujer a la que no dejará.
Le pregunta qué le hizo pensar que le ayudaría, y le dice que piensa que bajo su aspecto de persona cínica se esconde un sentimental.
Sabe que en 1935 llevó armas a Etiopía y en 1936 luchó en España con los republicanos, aunque Rick le dice que le pagaron bien en ambas ocasiones, aunque Renault le dice que el bando ganador le habría pagado mejor.
Rick le dice que lo de Laszlo lo hace para quedar bien con la Gestapo, aunque lo niega. Pero cuando llega, le dice a Strasser, al que le cuenta que va a ser testigo del arresto del asesino de los correos, y desde su mesa ven cómo dos gendarmes se dirigen a Ugarte, que pide que le permitan cambiar sus fichas, aunque mientras lo hace observa el despliegue policial, pese a lo cual trata de huir y dispara a varios con una pistola
Pide ayuda a Rick, que le advierte que no podrá escapar, y ve, en efecto cómo se lo llevan y Rick asegura que él no se juega el cuello por nadie.
Renault le presenta a Strasser y se sienta con ellos.
Strasser le pregunta por su nacionalidad y él afirma que borracho, aunque le dice luego que nació en Nueva York.
Strasser le muestra que se ha informado y sabe que fue a Casablanca desde París durante la ocupación y le pregunta si es que no se imagina su querido París invadido por los alemanes, ante lo que él niega que sea su querido París.
Le pregunta tras ello quién cree que ganará la guerra y asegura que no tiene ni idea, subrayando Renault que Rick es neutral en todo, incluidas las mujeres, aunque Strasser sabe que no siempre fue tan neutral, y dice tener todo su expediente. Que es Richard Blaine y que tiene 37 años y no puede regresar a su país, aunque no saben por qué.
Strasser le dice que hay un enemigo del Reich allí en Casablanca y recuerda que Laszlo publicó mentiras en la prensa de Praga sobre los alemanes hasta que entraron y siguió después imprimiendo panfletos en un sótano, y, tras escapárseles tres veces siguió su actividad en París.
Justo en ese momento llega Victor Laszlo, y al verse Sam y la mujer que lo acompaña tratan de disimular su sorpresa.
Cuando se sientan, Victor le comenta a esta, Ilsa Lund, que no ha visto a nadie parecido a Ugarte y ella le dice que cree que no deberían quedarse allí, aunque él le dice que si se van tan pronto llamarían la atención.
Pero ya lo hicieron. En la mesa de Strasser, Renault y Rick los observan.
Un hombre se acerca a ellos y les ofrece un anillo que debe vender porque ellos podrán venderlo en América, aunque al abrirlo ven que dentro tiene una Cruz de Lorena.
Se presenta como Berger, y le dice que es noruego y está a su servicio.
Al ver que les observan, Laszlo le dice que no puede comprarlo, y aparece Renault, que le da la bienvenida, pues dice, pocas veces tienen personajes tan distinguidos, y cuando le presenta a Ilsa asegura que es más bella de lo que le habían contado y lo invitan a sentarse con ellos, que, a su vez los invita a un champán que sabe que no pagará.
Ilsa le dice que vio en alguna parte al pianista, y Renault le cuenta que llegó de París con Rick, el dueño del local.
Les presenta luego a Strasser que asegura que es un placer largo tiempo esperado, aunque Laszlo no se levanta y le dice que lamenta no sentir lo mismo, pues es checo, aunque Strasser le dice que lo era, que ahora es súbdito del Reich, ante lo que Victor asegura que nunca ha aceptado ese privilegio y que ahora está en suelo francés.
Strasser le dice que se verán a las 10 del día siguiente en la prefectura con la señorita, aunque Laszlo ignora la autoridad de Strasser y pregunta a Renault si lo ordena así, y este le dice que lo vea como una petición.
Va al bar y habla con Berger, que le informa que Ugarte fue detenido y acusado de asesinato, pero que la Resistencia está organizada y se reunirán en el Café du Roi.
Ilsa, ahora sola, sonríe a Sam y pide al camarero que lo llame.
Este le dice que no esperaba volver a verla y ella le dice que ha pasado mucho tiempo y le pide que toque una vieja canción.
Le pregunta dónde está Rick, pero dice que no lo vio en toda la noche y no volverá ya y le dice que tiene una chica en el Blue Parrot, y ella le dice que mentía mejor antes.
Él le pide que lo deje en paz, pues le trae mala suerte.
Ella le pide que la toque para recordar viejos tiempos y él simula no saber qué le pide, aunque ella insiste en pedirle que toque "As Time Goes By", y Sam insiste en que no recuerda la melodía, ante lo que decide tarareársela.
Sam comienza a tocarla y ella le pide que se la cante y sus ojos se humedecen.
Entra entonces Rick que enfadado le recuerda a Sam que le había dicho que nunca la volviera tocar, ante lo que Sam dirige su mirada hacia Ilsa.
Entran en ese momento Victor y Renault, que se apresta a presentarle a Rick, aunque entonces él dice "Hola, Ilsa", y ella responde "Hola, Rick", y Renault comprende que se conocen ya, y ella le presenta a Laszlo, que dice que todos conocen a Rick en Casablanca a lo que este responde que a Victor Laszlo lo conocen en todas partes.
Laszlo lo invita a sentarse con ellos y Renault comprueba cómo Rick, por vez primera se sienta con unos clientes e indica que ha roto un precedente.
Felicita a Laszlo por su lucha.
Ella dice que la última vez se vieron…, y remata él, en "La Belle Aurore", y ella sonríe al ver que no lo olvidó, y recuerda que fue el día que Los alemanes entraron en París, y él recuerda que los alemanes iban de gris y ella de azul.
Ella dice que guardó ese vestido y cuando se vayan los alemanes se lo pondrá de nuevo.
Laszlo apunta que se ha hecho tarde y Renault recuerda que hay toque de queda.
Les llevan la cuenta, pero Rick dice que invita él, lo que Renault dice es un nuevo precedente, y al marcharse ella le pide que lo despida de Sam y recuerda que no hay nadie que toque "As Time Goes By" como él, pese a que, según recuerda él, no la había tocado en mucho tiempo.
A la salida Victor le dice a Ilsa que no termina de ver qué tipo de persona es Rick, y ella recuerda que lo vio a menudo en París.
En el café, ya cerrado, Rick bebe a solas y Sam le pide que se vaya a dormir, aunque le asegura que no tiene sueño, ante lo que Sam le dice que él tampoco, y aunque le insiste en que se vaya, él le dice que está esperando a una dama, y Sam le dice que eso solo le va a generar problemas, aunque él le dice que sabe que volverá.
Sam le anima a coger el coche e ir a la aventura hasta que ella se haya ido.
Le pregunta a Sam, qué hora es en Nueva York si están en diciembre de 1941. Y piensa que seguro que duermen en toda América, tras lo que da puñetazo en la mesa y dice que "de todos los garitos de todas las ciudades del mundo, ella entró en el mío".
Le ordena luego a Sam que toque para él la canción que tocó antes para ella, y le asegura que si ella la resistió, él la aguantará también.
Mientras la escucha vienen a su cabeza aquellos momentos en París, cuando recorría la ciudad con la cabeza de ella apoyada en su hombro en su descapotable por los Campos Elíseos, o en un barco en el Sena.
Brindan luego con champán en su habitación y él le pregunta quién es realmente y quién era antes, ante lo que Ilsa le recuerda que dijeron que no habría preguntas.
Van luego a bailar a una sala de fiestas y más tarde, de nuevo en la habitación Ilsa le dice que le dará un franco por lo que piensa y él le dice que piensa en por qué tuvo la suerte de encontrarla y por qué no hay otro hombre, a lo que le responde que lo había, pero está muerto.
Y mientras ellos viven su amor apasionado, los periódicos proclaman que los alemanes llegaron a las puertas de París.
También ellos leen la noticia mientras un megáfono anuncia que el ejército francés abandonó sus posiciones y los alemanes entrarán en la ciudad al día siguiente y él sabe que no estará seguro, pues ya está en su lista negra.
En La Belle Aurore, Sam toca "As Time Goes By" y los tres brindan con champán y recuerdan que el dueño dijo que prefería regar con él a que lo bebieran los alemanes.
Fuera se escuchan de nuevo los megáfonos de la Gestapo, que vuelven a anunciar la llegada de los alemanes y cómo actuar cuando suceda.
Ilsa dice "el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos".
Rick le pregunta dónde estaba diez años antes, y ella le dice que le iban a poner una férula los dientes, mientras que él recuerda que buscaba trabajo.
Se besan y oyen una explosión e Ilsa pregunta si fue un cañonazo o su corazón latiendo.
Él le dice que es el 77 alemán, y por el sonido cree que está a solo 50 kilómetros.
Sam dice que los alemanes pusieron precio a sus cabezas, por lo que deben marcharse.
En ese momento se dan cuenta de lo poco que se conocen y ella le dice que debe abandonar París, aunque él le corrige y le dice que deben hacerlo juntos.
Le dice que el tren que va a Marsella saldrá a las cinco, por lo que pasará por su hotel para recogerla a las 4,30, aunque ella le dice que se verán e la estación, y él le dice que se casarán en Marsella, aunque ella le dice que eso está demasiado lejos, y Rick bromea y le dice que podría casarlos el maquinista.
La nota preocupada y ella dice que odia esa guerra, pues en ese mundo loco todo puede pasar, por lo que le dice que si algo los separara, donde quiera que él fuera quiere que sepa… No termina la frase. Se besan apasionadamente y ella le pide que la bese como si fuera la última vez, y mientras lo hacen ella da un puñetazo en la mesa.
En un amanecer lluvioso la gente se agolpa en la estación y anuncian que quedan tres minutos para la salida e Ilsa no aparece.
Llega Sam con las maletas y le dice que no la vio, pues había dejado el hotel y llegó una nota en que escribió que no puede irse con él ni verlo nuca más y no debe preguntar por qué. Solo debe creer que le ama y le pide que se vaya y le desea buena suerte.
La lluvia hace que la tinta empiece a correrse.
Se realiza la última llamada y Sam lo empuja hacia el tren, donde hace una pelota con la carta y la laza a la vía.
En su bar, borracho y adormecido, deja caer su vaso, que recoge Sam, cuando de pronto se abre la puerta y aparece Ilsa, que le dice que tiene que hablar con él.
Rick le pregunta por qué tuvo que ir precisamente a Casablanca y ella le asegura que no habría ido de haber sabido que él estaba allí.
Él recuerda que le dijo que iría con él a cualquier sitio y ella asegura que sabe cómo se siente.
Él le pregunta cuánto tiempo tuvieron y ella le dice que no contó los días, a lo que le responde que él contó cada uno, y recuerda especialmente el último, con un hombre esperando en un andén bajo la lluvia con mirada cómica por el golpe recibido en las entrañas.
Ella le pregunta si puede contarle una historia, y él le pregunta si tiene un gran final, a lo que le responde que aún no sabe el final.
Llorosa, le cuenta el pasado del que acordaron no hablar en París, cuando era una chica recién llegada a París desde su Oslo natal, que conoció en casa de unos amigos a un hombre del que había oído hablar mucho. Grande y valiente, que le mostró un bonito mundo lleno de conocimiento e ideales y lo aprendió todo de él y lo admiraba y supuso que era amor.
Rick le pregunta por quién lo dejó, si fue por Laszlo o hubo otros en medio, o si es de las que no lo cuentan.
Ella le marcha indignada y él deja caer su cabeza sobre sus manos, destrozado.
Al día siguiente, en la prefectura, Strasser le dice a Renault que sospecha que Ugarte dejó los salvoconductos a Blaine, por lo que le sugiere que inspeccione su local, aunque Renault le dice que si los tiene, Rick no dejará que los encuentre allí.
Le indica también que quiere a Laszlo vigilado las 24 horas.
Este e Ilsa entran en ese momento y Strasser le dice a Victor que es un fugitivo del Reich que ha tenido la suerte de eludirlos, pero que su deber es que permanezca en Casablanca y Renault debe firmar todos los visados y no cree posible que lo obtenga.
Él dice que tal vez le guste estar en Casablanca.
Strasser le dice luego que podría volar al día siguiente a Lisboa con la condición de que les diga el nombre de los líderes de la resistencia en París, en Praga, Ámsterdam, Oslo, Belgrado, Atenas e incluso en Berlín.
Él responde que estuvo un año en un campo de concentración, y que si no los dio allí, donde tenían métodos más persuasivos a su alcance, no los dará ahora, y aunque los localicen y los maten a todos, se alzarán miles más y ocuparán sus puestos.
Strasser le dice que los enemigos del Reich pueden reemplazarse, pero con una excepción. Nadie podría ocupar el puesto de él si le ocurriera algo al intentar escapar, aunque Laszlo le dice que no se atreverá a entrometerse allí, pues es la Francia libre.
Renault le dice que sabe que preguntó por Ugarte, y Victor pregunta si podría hablar con él ante lo que Strasser les informa de que está muerto y Renault dice que está con el informe y todavía no decidió si se suicidó o murió al intentar escapar.
Cuando se van, un gendarme informa a Renault que ha surgido un problema de visados y Renault le dice, mientras se recoloca la corbata, que pase.
Un hombre informa a un interesado que Ferrari tiene el monopolio del mercado negro en Casablanca y que puede encontrarlo en el Blue Parrot.
Allí, Rick habla con el propio Ferrari al que pregunta por su cargamento y se queja de que nunca le llega completo, a lo que Ferrari le responde que son gastos de envío.
Ferrari le dice que le disgusta que Ugarte muriera sin que se sepa nada de los salvoconductos, pues podría ganar una fortuna con ellos y tiene un trato para quien los tenga. Que hará la transacción y asumirá los riesgos por una pequeña suma, y le dice que cree que él sabe quién los tiene, a lo que Rick le responde que Renault y Strasser también lo creen y que, de hecho ha ido allí para que puedan registrar su negocio
Al ver fuera a Victor e Ilsa, sale. Se cruza con el primero al que le dice que Ferrari es el gordo de la mesa, y él sale para ver a Ilsa, que se interesa por unos manteles.
Rick se excusa por lo de la noche anterior y le dice que no estaba en condiciones de recibirla y que su historia lo dejó confundido y le pide que le explique ahora que está sobrio por qué no fue a la estación, aunque ella le dice que no lo cree necesario y él le recuerda que lo dejó plantado con un billete de tren.
Ella le dice que la noche anterior comprendió que había cambiado. Que se lo habría dicho al Rick que conoció en París, no al que la miraba con tanto odio, pero que pronto se irá de Casablanca y no se volverán a ver.
Que no se conocían cuando se enamoraron en París, y si no se vuelven a ver quizá recordarán aquellos días y no Casablanca ni lo de la noche anterior.
Él le pregunta si lo dejó porque sabía la vida que le esperaba con él, pues estaría huyendo siempre de la policía, pero ahora, le dice, ya no huye y su vida es estable, aunque encima de un tugurio, pero si quiere ir estará esperándola, y le asegura que algún día mentirá a Laszlo y volverá, aunque ella le asegura que no lo hará, porque Victor Laszlo es su marido, y lo era ya cuando estaban en París.
Y tras decirlo se aleja hacia el Blue Parrot, donde Ferrari les dice que no puede ayudarles, pues todos conocen su situación y le costaría el cuello ayudarlo, aunque sí podría conseguir un visado para ella.
Él le dice que lo seguirá intentando, aunque Ferrari le asegura que solo un milagro podría sacarlo de allí y los alemanes prohibieron los milagros.
Ella asegura que esperarán dos visados.
Ferrari los deja para que lo discutan, y Victor trata de convencerla de que se marche ella, aunque Ilsa le recuerda que él no la abandonó cuando estuvo presa en Lille, o cuando estuvo enferma en Marsella, pese a estar ya en peligro y ella no lo hará.
Se lo dicen a Ferrari, que les desea suerte y les dice que Ugarte no llevaba los salvoconductos cuando lo detuvieron y cree que se los entregó a Rick.
En Rick's, esa noche, el propietario recibe a Renault y se queja de los destrozos de esa tarde y el policía le indica que ya advirtió a Strasser que no encontraría nada, pero lo revolvieron todo para impresionar a los alemanes.
Le pregunta luego directamente si tiene él esos salvoconductos, y él a su vez le pregunta si es pro Vichy o apoya la Francia Libre.
Ven entrar a Yvonne, ahora del brazo de un oficial alemán y Rick hace ver a Renault que se pasó al enemigo.
Un gendarme le pregunta si no le da vergüenza ir con un alemán, y se inicia una pelea entre los dos hombres, por lo que interviene Rick para separarlos y les dice que si no dejan la política tendrán que marcharse.
El mayor pregunta a Renault si tiene claro de qué lado está, y él le contesta que no tiene ninguna convicción y va con el viento y los vientos actuales provienen de Vichy.
Strasser le dice que no solo les preocupa Casablanca, sino todas las provincias francesas de África, repletas de traidores esperando una ocasión y un líder, y ha pensado que es tan peligroso dejar ir a Laszlo como permitirle que se quede.
Carl brinda con una pareja que tiene previsto partir al día siguiente hacia América.
Una joven búlgara recién casada, Annina Brandel va a hablar con Rick, que le pregunta cómo entró, pues es menor, y le dice que fue con Renault y con su marido, tras lo que le pregunta si Renault es de fiar, pues su marido está jugando a la ruleta para intentar ganar lo suficiente para los visados y está perdiendo.
Llevan casados ocho semanas y llegaron desde Bulgaria, donde la gente vive en la miseria debido a la guerra, y les costó llegar allí más de lo esperado y por eso Renault quiere ayudarlos y facilitarles los visados, aunque carecen de dinero, y, ella quiere saber si cumplirá su palabra, a lo que Rick le responde que siempre lo ha hecho.
Ella le pregunta si él perdonaría a su mujer si hiciera algo malo para conseguir hacerlo feliz, aunque él asegura que nadie lo ha amado así.
Ella le plantea la posibilidad de que su marido nunca lo sepa y él le aconseja regresar a Bulgaria, a lo que le responde que significa mucho para ellos ir a América, pero teme que Jan se entere, pues es muy joven. Y Rick le dice que a lo mejor se arregla todo.
Recibe tras ello a Victor e Ilsa y les dice que su visita es un cumplido para Sam, pues supone que le recuerda París y días más felices y que tocará "As Time Goes By".
Entretanto, en la sala de juego, Rick observa al joven Jan, que dice que no va a apostar hasta que Rick le pregunta si ha apostado al 22, y mira al crupier.
El muchacho coloca sus fichas en ese número, y, en efecto, gana, y Rick le pide que deje allí las fichas ganadas, y, gana de nuevo.
Rick le pide que cambie las fichas y que no vuelva por allí.
Mientras jugaban Carl, al ver lo que hizo Rick sonríe, y lo hace también cuando ve cómo Annina abraza agradecida a Rick, que le dice que Jan es un chico con suerte.
Los jóvenes se dirigen a Renault que les dice que los verá por la mañana y que se alegra de su suerte aunque es raro que ganara.
Carl le cuenta lo ocurrido a Sascha, el camarero, que besa a Rick.
Renault se dirige a él y le dice que es un sentimental y le pregunta por qué se entromete en sus romances y él dice que lo hace en aras del amor.
Renault le dice que por esa vez lo perdona, pero que al día siguiente irá con una rubia preciosa y le haría feliz que perdiera.
Es abordado tras ello por Laszlo que le expone la importancia de que salga de Casablanca y continúe su misión como uno de los líderes de un gran movimiento, aunque Rick le dice que no le interesa la política, que él dirige un café.
Laszlo le dice que sabe que llevó armas a Etiopía y luchó contra los fascistas en España, y le ofrece 100.000 francos, que rechaza, como lo hace también cuando sube a 200.000, y le asegura que su respuesta sería la misma aunque fueran tres millones, ante lo que le pregunta el motivo para no dárselos, y le sugiere que se lo pregunte a su esposa.
Salen al escuchar que los alemanes entonan una canción nazi, "Die Wacht am Rhein" y Laszlo se dirige a la orquesta y les pide que toquen la Marsellesa, lo que hacen tras la aquiescencia de Rick y consigue que el cántico de los franceses ahogue el canto de los alemanes, que acaban desistiendo.
Con lágrimas en los ojos Yvonne canta también a pleno pulmón mientras a Ilsa se le saltan las lágrimas, orgullosa de su marido e Yvonne grita ¡Viva Francia! Y todos aplauden.
Strasser se dirige a Renault para decirle que si la presencia de Laszlo en un café inspira esa adhesión, debe considerar el peligro que supone su estancia en Casablanca, y le pide que cierre el local aunque tenga que inventarse una excusa.
Ordena, en efecto desalojar el local, y cuando Rick le pregunta la razón, le dice que ha descubierto que allí se juega, mientras recoge el sobre con sus ganancias.
Strasser se dirige a Ilsa y le indica que después de eso no es seguro que Laszlo permanezca en Casablanca, y ella le recuerda que esa mañana le dijo que no era seguro que se fuera, a lo que le responde que puede regresar a la Francia ocupada, con un salvoconducto suyo y ella le recuerda el valor de las garantías alemanas en el pasado.
El mayor le dice que solo le quedan dos alternativas. O que encuentren un motivo para meterle en un campo de concentración, o la muerte.
Más tarde, desde el cuarto del hotel, Laszlo observa a un espía que lo vigila e Ilsa le ruega que no vaya a la reunión, pues tiene miedo tras la amenaza de Strasser y él le dice que él también tiene miedo, pero no puede vivir encerrado.
Luego le pregunta por Rick y él le dice que tiene los visados, pero no los vende. No se dejó convencer por el dinero y sugirió que le preguntara a ella.
Apagan las luces para que su vigilante piense que se fueron ya a dormir.
Le pregunta si se sentía sola en París durante su internamiento en el campo de concentración, a lo que ella le responde que sí, y él le responde que sabe lo que es sentirse solo y le pregunta si tiene algo que contarle, y ella le dice que no.
Victor le dice que la quiere y ella le dice que lo sabe y que haga lo que haga debe creerla, y él le asegura que no tiene que decirle nada, que la creerá.
Se despide tras ello con un beso en la mejilla para ir a la reunión.
Ella sale también poco después.
Rick pregunta a Carl cuánto tiempo pueden aguantar cerrados, a lo que le responde que dos semanas, o quizá tres.
Le dice que intentará el soborno, pero que entretanto todos seguirán cobrando.
Carl se queda encargado de cerrarlo todo y dice que luego irá a una reunión, aunque Rick le dice que no desea saber a dónde va.
Cuando regresa a su habitación encuentra a Ilsa.
Le dice que pensaba que volvería a verla, pero más tarde.
Ella lo llama Richard, y él le recuerda que así lo llamaba en París y le pregunta si ha ido por los salvoconductos, y comenta que parece que mientras los tenga nunca estará solo.
Elle le dice que puede pedirle lo que quiera, pero que se los dé, y él le repite lo que ya le dijo a su marido, que no había trato.
Ella le dice que sabe lo que siente pero debe dejarlo aparte por algo importante.
Él le pregunta si tiene que volver a escuchar lo importante que es la causa de su marido, y ella le dice que era también su causa, pues, a su manera, luchaba por lo mismo, aunque él asegura que solo lucha por sí mismo.
Ella le recuerda que una vez se amaron, y si esos días significaron algo…
Él la corta y le pide que no saque París, que es una mala táctica, aunque ella le dice que debería saber lo que pasó realmente, y él dice que no la creería, pues dirá lo que sea necesario para lograr sus fines.
Ella le echa en cara que con tanto en juego solo piense en sus sentimientos. Una mujer le hizo daño y se venga del resto de mundo, y lo acusa de ser un cobarde, aunque a continuación le dice que él es su última esperanza, y que si no les ayuda, Victor morirá en Casablanca.
Él le dice que él también va a morir en Casablanca y es un buen lugar para ello.
Él se gira para encender un cigarrillo y al girarse ve que ella lo apunta con una pistola y le dice que ha intentado razonar, pero quiere los salvoconductos y le pide que se los traiga, aunque él le dice que los tiene allí, pero que no se los dará.
Le dice que si Laszlo y la causa significan tanto para ella nada la detendrá y le pide que le dispare, pues le hará un favor.
Ella le dice que trató de alejarse y pensó que no volvería a verle y que estaba fuera de su vida, y comienza a llorar y se gira hacia la ventana, y cuando él se acerca a ella no puede evitar caer en sus brazos.
Ella recuerda lo mal que lo pasó cuando se fue él de París y lo que le quería, y cuánto le sigue queriendo y se besan y abrazan.
Le cuenta tras ello que Victor regresó a Checoslovaquia poco después de casarse pero la Gestapo lo estaba esperando y en el diario informaron de su detención y envío a un campo de concentración.
Esperó meses hasta que llegó la noticia de que murió de un disparo al intentar escapar.
Se sentía sola y sin esperanza y entonces lo conoció a él.
Rick le pregunta por qué mantuvo su matrimonio en secreto y ella le dice que porque así lo quiso Victor para protegerla de la Gestapo y proteger a otros colaboradores.
Él le pregunta cuándo se enteró de que vivía, y le responde que justo antes de su partida.
Lo escondieron en un camión en las afueras de París. Estaba enfermo y la necesitaba. Quiso decírselo, pero no se atrevió, pues sabía que no se marcharía y la Gestapo lo habría cogido.
Él le dice que sigue siendo una historia sin final, y le pregunta qué va a pasar y ella le dice que no lo sabe, pero que sí sabe que no podrá dejarlo de nuevo y ahora no podrá negarse a ayudar a Victor.
Ella le dice que no puede luchar más. Que una vez se fue de su lado y no puede volver a hacerlo. Que no sabe si está haciendo bien o mal, y que tiene que pensar él por los dos y él le asegura que lo hará.
Entretanto, y tras huir de una redada, Laszlo llega, acompañado por Carl, a Rick's.
Este, al oírlos apaga la luz y sale. Carl le explica que lograron escapar de la policía.
Hace subir a Carl, que se sorprende al ver allí a Ilsa y le pide que la acompañe al hotel mientras él baja, para ver que Victor tiene un pequeño corte que se hizo al huir por una ventana y le pregunta si no se pregunta alguna vez si merece la pena lo que hace, a lo que le responde que igual que si dejamos de respirar moriremos, si dejamos de luchar, el mundo morirá, a lo que Rick le responde que así dejará de sufrir.
Victor le dice que sus palabras suenan como si tratara de convencerse a sí mismo de algo en lo que no cree y le asegura que nunca logrará huir de sí mismo.
Sabe muchas cosas de él, como que está enamorado y que aman a la misma mujer.
Se dio cuenta de que había existido algo entre él e Ilsa cuando fueron por vez primera a ese café, aunque como no hubo culpables no le pide explicaciones, y entiende que no quiera darle los salvoconductos, pero espera que salve a su mujer, pues, aunque solo lo vea como líder de una causa, también es un ser humano y la quiere hasta ese punto.
Irrumpen cuatro gendarmes que piden a Laszlo que los acompañe, pues está arrestado, y cuando pregunta por los cargos le dicen que el capitán lo discutirá luego con él en comisaría.
Rick acude a comisaría y le dice al capitán que no tiene ningún cargo contra él y le recuerda que eso no es Alemania ni la Francia ocupada y que lo único que puede hacer es multarlo y arrestarlo 30 días, y es mejor que lo suelte ya.
Renault le aconseja que se olvide de Laszlo, aunque él le dice que no tiene ningún interés en ayudarlo a escapar, aunque el capitán le recuerda que apostó 10.000 francos a que escaparía y sabe que él tiene los salvoconductos.
Rick le confiesa que tiene los salvoconductos, pero desea usarlos para salir él mismo con Ilsa hacia Lisboa, por lo que no le interesa que Laszlo escape, pero teme que retengan a Ilsa, pues como esposa de Laszlo puede saber cosas.
Le propone por ello un trato.
Que, en vez de retenerlo por un cargo menor, le encuentren algo importante, por ello debe soltarlo y que vaya al café media hora antes de que salga el avión.
Laszlo acudirá a comprarle los salvoconductos y así podrá arrestarlo legalmente y podrán irse.
Renault le dice que nunca vio antes que le interesara ninguna mujer, aunque él le dice que ella es una mujer especial.
Renault le asegura que le echará de menos, pues es el único en Casablanca, que tiene aún menos escrúpulos que él.
Rick acude tras ello al Blue Parrot para acordar con Ferrari la venta de su local, aunque le recuerda que Sam debe seguir obteniendo el 25% de los beneficios y que Abdul, Carl y Sascha seguirán en sus puestos.
En Rick's, que sigue cerrado por orden judicial, Rick examina los visados cuando llama a su puerta Renault, que le dice que ya liberó a Laszlo.
Rick le indica que ya habló con Ferrari para que él cobre sus beneficios.
Le confiesa luego que ocultó los salvoconductos en el piano de Sam.
Mientras Victor paga el taxi, le dice Rick que sigue creyendo que ella se irá con él, y Rick le dice que se lo dirán en el aeropuerto, donde será más fácil.
Victor se dispone a darle el dinero, pero le dice que lo necesitará en América.
Le entrega tras ello los salvoconductos, y en ese momento aparece Renault que le dice que queda detenido como cómplice del asesinato de los correos, y al ver la cara de asombro de la pareja les dice que no debe sorprenderles lo de Rick, pues el amor triunfó sobre la virtud.
Pero al darse la vuelta, Renault ve que Rick le apunta con una pistola y le dice que nadie va a ser arrestado de momento y le pide que llame al aeropuerto, sin olvidar que le está apuntando al corazón, aunque Renault asegura que ese es su punto menos vulnerable.
Renault hace en efecto la llamada, pero no ven que no marca el número del aeropuerto, sino el de Strasser, al que indica, como si fuera el encargado del aeropuerto que habrá dos salvoconductos para Lisboa y que no desea problemas.
Strasser pide su coche y llama para pedir que vaya la policía al aeropuerto
En el hangar del aeropuerto informan que el avión a Lisboa despega en diez minutos, en medio de la niebla.
Llegan hasta allí Laszlo, Ilsa, Rick y Renault y pide a este que rellene los nombres de los salvoconductos para que parezca más oficial, y que ponga señor y señora Laszlo.
Ella le pregunta por qué su nombre, y él le dice que se irá en ese avión y él se quedará allí con Renault hasta que salga el avión.
Que la noche anterior dijeron muchas cosas, pero él tenía que pensar en los dos, y si ella se quedara allí ambos acabarían en un campo de concentración y ambos saben que su lugar está con Victor, y ella es lo que le hace seguir.
Le dice luego: "Si ese avión despega y tú no estás con él, lo lamentarás. Tal vez no ahora, tal vez ni hoy ni mañana, pero sí muy pronto, y para el resto de tu vida."
Ella le pregunta si su amor no importa, a lo que le responde "Siempre nos quedará París. No lo teníamos. Lo habíamos perdido hasta que llegaste a Casablanca, pero lo recuperamos anoche".
Ella recuerda que dijo que nunca le dejaría y Rick le dice nunca le dejará., pues también él tiene una misión y no puede seguirlo adonde va.ni ser parte de lo que hace.
Le explica que no se le da bien ser noble, pero es fácil entender que los problemas de tres pequeños seres no son gran cosa en ese loco mundo y lo comprenderá algún día, tras lo que le pide que vuelva con él
Le entrega los salvoconductos a Victor, aunque le indica que hay algo que debe saber, y aunque Laszlo le dice que no desea que le explique nada, él le cuenta que Ilsa le visitó la noche anterior para buscar los salvoconductos e hizo lo imposible por obtenerlos, e incluso trató de convencerlo de que seguía enamorada de él, pese a que eso se acabó mucho antes.
Victor recoge los salvoconductos y le da la bienvenida a la lucha y le dice que ahora sabe que vencerán.
En medio de una densa niebla ven cómo se ponen en marcha las hélices y se despiden de Rick, al que Ilsa da las gracias antes de subir con Laszlo al avión.
Renault le dice que él tenía razón. Que es un sentimental, y que ese cuento para que Ilsa se fuera con él, aunque está seguro de que se fue sabiendo que él mentía.
Rick le da las gracias por ayudarlo y Renault le dice que eso no va a ser agradable para ninguno de los dos, y especialmente para él, pues tendrá que detenerlo, aunque Rick le dice que cuando el avión despegue, pues sigue teniendo su arma.
Llega entonces Strasser, que pregunta a Renault por la llamada y le informa que Victor Laszlo está en el avión, que en ese momento se dirige hacia la pista de despegue.
Le pregunta por qué no lo detiene, y le pide que le pregunte a Rick.
Strasser se dirige al teléfono y Rick le pide que se aleje del mismo y le advierte que iba a disparar a Renault, pero le disparará a él.
Sin hacer caso de la advertencia de Rick, Strasser coge el teléfono para llamar a la torre y Rick vuelve a ordenarle que cuelgue, aunque en vez de hacerlo, Strasser saca su pistola y dispara a Rick, aunque falla, a la vez que este le dispara a él, que cae muerto.
Llega en ese momento un coche con cinco gendarmes mientras el avión rueda ya.
Los policías se ponen a las órdenes de Renault que les informa que mataron al mayor, y, tras mirar a Rick les ordena que arresten a los sospechosos habituales.
Mientras recogen el cadáver Rick esboza una sonrisa y le dice que quizá sea un buen momento para empezar, a lo que Renault le responde que es posible que sí.
El capitán se fija entonces en que la botella es de agua de Vichy, y disgustado, la tira a la papelera y la patea, para observar cómo en ese momento despega el avión.
Renault le dice luego a Rick que le convendría desaparecer de Casablanca una temporada y le informa de que hay tropas de la Francia libre en Brazzaville y se ofrece a ocuparse él del pasaje con salvoconducto.
Pero Rick le recuerda que le sigue debiendo 10.000 francos y él dice que ese dinero servirá para pagar los gastos de ambos.
Mientras se alejan en medio de la niebla, Rick le dice, "Louis, creo que este es el comienzo de una hermosa amistad".