Tiburón
Jaws (1975) * USA
Género: Suspense
Duración: 124 min.
Música:John Williams
Fotografía: Bill Butler
Guion: Peter Benchley, Carl Gottlieb (Novela: Peter Benchley)
Dirección: Steven Spielberg
Intérpretes: Roy Scheider (Martin Brody), Robert Shaw (Sam Quint), Richard Dreyfuss (Matt Hooper), Lorraine Gary (Ellen Brody), Murray Hamilton (Larry Vaughn), Carl Gottlieb (Ben Meadows), Jeffrey C. Kramer (Lenny Hendricks), Susan Backlinie (Chrissie Watkins).
Una criatura marina recorre plácidamente el fondo del mar.
Fuera, en la playa, un grupo de jóvenes se reúne frente a una hoguera para beber, cantar y fumar.
Uno de los chicos, Tom se fija en una joven que está sola y se acerca a ella, que comienza a correr mientras él la sigue y le pregunta su nombre. Le dice que es Chrissie y que van a bañarse.
La chica se va quitando toda la ropa mientras corre.
Tom, muy borracho ya, trata de hacer lo mismo, pero de forma tan torpe que se cae, y, cuando llega a la orilla
Él, muy borracho, es más torpe y se cae, y por eso tarda más en llegar al agua, desde donde ella lo llama mientras nada hacia una boya.
Pero de pronto, la chica nota que algo la muerde y la arrastra y comienza a gritar y a pedir socorro, mientras Tom continúa tratando de quitarse la ropa.
La chica grita más fuerte, pero Tom no la escucha ya. Perdió el sentido en la orilla y no escucha los últimos gritos de ella antes de hundirse definitivamente y desaparecer.
El jefe de la policía local, Martin Brody recibe, al poco de despertarse, una llamada en que le informan de la desaparición de una persona.
Camino de la playa pasa frente a un cartel donde una bañista da la bienvenida a los visitantes a la isla de Amity que va a celebrar su regata anual.
En la playa se reúne con Tom Cassidy, que piensa que la chica se pudo ahogar, aunque reconoce que nadie la vio.
El chico le cuenta que es de allí aunque estudia fuera, y el sheriff le dice que él no es de la isla, sino de Nueva York.
Mientras hablan, un agente, Hendricks los avisa con el silbato.
Lo encuentran descompuesto frente a los restos del cadáver de la chica.
En la oficina, Brody redacta su informe. Tras hablar con el forense escribe como causa de la muerte "ataque de tiburón".
Pide tras ello a su secretaria que le dé un listado con todas las actividades acuáticas planeadas ese día y pregunta por los carteles de playa cerrada, aunque Hendricks le informa que nunca los tuvieron.
Sale hacia la ferretería, viendo cómo toda la población bulle preparando la celebración del 4 de julio y en la ferretería compra pintura, pinceles, letreros y estacas que entrega a Hendricks mientras él se dirige a la Bahía April donde hay un grupo de Boy Scouts.
Pide a su colaborador que hagan letreros poniendo "Playa cerrada. Prohibido nadar, por orden del departamento de policía.
Hendricks se cruza con Larry Vaughn, el alcalde y le cuenta la orden de Brody de cerrar las playas porque esa madrugada un tiburón devoró a una chica en South Beach.
Mientras espera en el trasbordador para llegar a los Boy Scouts,
Brody coge el transbordador para sacar a los chicos del agua, y llega en ese momento llega el alcalde con el forense.
Vaughn le dice que él no tiene autoridad para cerrar las playas. Que necesita una orden judicial o una resolución del ayuntamiento.
Le dice que cree que se está precipitando y que cerrar las playas es algo muy serio y le recuerda que ese es su primer verano y no le conviene buscarse problemas.
Le recuerda luego que Amity es una ciudad turística y viven de los veraneantes, y si no pueden veranear allí se irán a otras playas como Cape Cod, Hamptons o Long Island, y además nunca tuvieron en esas aguas ese tipo de problema.
El forense le dice luego que debe modificar su informe, pues lo más probable es que la chica quedara descuartizada por culpa de las hélices de un barco, aunque Brody le recuerda que lo que puso en su informe es lo que él le contó por teléfono.
El alcalde le dice que si se habla de tiburones habrá un ataque de pánico justo al inicio de las vacaciones.
Las playas no se cierran y la gente va a disfrutar de estas, incluido el jefe Brody y su familia, no pudiendo él evitar estar muy atento a todo.
Cree ver un tiburón, aunque enseguida ve que es el gorro negro de un bañista.
Un niño, Alex Kintner se mete en el agua con una colchoneta amarilla.
Brody no quita ojo al agua pese a que algunas personas pasan a contarle sus problemas y se colocan enfrente suyo.
Al escuchar el grito de una chica en el agua, Brody se levanta alarmado, y observa cómo la chica se hunde, aunque al momento ve que estaba jugando con su novio, que la levanta en brazos.
Al observar que no hay peligro permite, finalmente, que sus hijos se bañen.
De pronto, uno de los bañistas que estaba jugando con su perro, al que lanzaba un palo al agua, echa en falta a su perro, que no regresa del agua, y todos pueden ver de pronto cómo la colchoneta de Alex Kintner se hunde y que el agua se tiñe de sangre.
Brody corre hacia el agua para pedir a la gente que salga del agua, aunque muchos padres corrieron hacia esta para sacar a sus hijos.
Una vez fuera todo el mundo la señora Kintner observa que falta su hijo, Alex.
Hasta la orilla llegan los restos de su colchoneta, a la que le falta un trozo en forma de bocado y el agua que la rodea está teñida de sangre.
Al día siguiente, la madre del muchacho coloca carteles y pone anuncios tanto en la presa local como en la del resto de Nueva Inglaterra ofreciendo una recompensa de 3.000 dólares por capturar al tiburón asesino.
El alcalde se reúne con los vecinos para abordar la crisis.
El primero en hablar es el jefe Brody, que informa de que, a partir del 4 de julio tendrán más agentes y pondrán vigilantes en las playas, que cerrarán entretanto y pedirán que acudan expertos del Instituto Oceanográfico.
El alcalde dice que cerrarán, pero solo 24 horas, en contra de la opinión de Brody.
Habla entonces Sam Quint, un pescador de tiburones que dice que él les llevará al tiburón y habrá que hacerlo rápido para que puedan ir los turistas y no tengan que cerrar los negocios, pero les pide, no 3.000, sino 10.000 dólares.
Comienzan a poner carteles prohibiendo el baño.
Por su parte, Brody estudia en su casa los tiburones hasta que se entera de que su hijo Michael está disfrutando de su regalo, que fue un bote que está amarrado al muelle, pese a lo cual le pide que salga del agua inmediatamente.
Dos vecinos de la localidad deciden tratar de conseguir los 3.000 dólares de la recompensa, para lo que van a un pequeño muelle y ponen en un gran anzuelo atado con una cadena al muelle, un enorme pedazo de carne.
Consiguen su objetivo, pues el tiburón pica y la cadena se estira con tal virulencia que arranca los gruesos pilares de madera y arrastra parte del muelle hacia el mar con uno de los pescadores, que debe nadar a toda prisa hasta lo que queda del muelle, donde su amigo le ayuda a salir antes de la llegada hacia él del tiburón.
El puerto es un hervidero de gente llegada de toda Nueva Inglaterra atraídos por la recompensa de la señora Kintner y que llevan desde un arco y flechas, hasta dinamita.
Junto con los pescadores, llega también Matt Hooper, del Instituto Oceanográfico que pide a Brody que le muestren los restos de la primera víctima.
Entretanto los cazarrecompensas salen mar adentro y comienzan a tirar carnada para atraer al tiburón o tiran dinamita.
Brody lleva a Hooper a ver al forense para que le muestre los restos de Christine Watkins, que comienza a examinar meticulosamente, y, aunque no queda ningún órgano principal, no murió por un accidente de navegación ni por un arrecife de coral.
Por los restos del brazo cree que la atacó un gran escualo - longimanus o isurus glaucus - más grande de los que normalmente están en esas aguas.
En el puerto se forma un gran revuelo cuando algunos de los pescadores llegan con un enorme ejemplar de tiburón y todos parecen satisfechos con la captura.
Hooper les aclara que es un tiburón tigre y luego le explica a Brody que la posibilidad de que ese sea el tiburón asesino es de 1 entre 100, y, aunque es un devorador de hombres, el radio de su mordedura no concuerda con las heridas de la víctima, aunque podrán comprobarlo si lo abren, pues su proceso digestivo es muy lento y lo que comió en las últimas 24 horas aún estará allí, aunque el alcalde no da su permiso.
Aparecen entonces los Kintner y la mujer, de luto riguroso, da una bofetada a Brody y le dice que se enteró de que una semana anterior murió una chica y que él sabía que había un tiburón por allí y permitió que la gente se bañara.
Hooper acude a casa de Brody con unas botellas de vino.
Cree que los tiburones siguen merodeando por la zona donde saben que hay buena comida hasta que esta se acaba, lo que Matt le dice, se llama territorialidad.
Y, pese a la falta de permiso, deciden abrir el tiburón y ver su aparato digestivo, aunque no encuentran más que pescado y algunos objetos como una matrícula de Louisiana.
Brody dice que ordenará el cierre de la playa.
Hooper piensa que el tiburón estará entre el cabo Scott y South Beach y propone a Brody ir a buscarlo en ese momento, pues es un devorador nocturno.
Parten en el barco de Hooper, dotado con varias cámaras submarinas y le explica que buena parte del equipamiento lo paga él, que reconoce que es rico de familia.
Con un enorme foco tratan de detectar al escualo, aunque lo que encuentran es la barca de Ben Gardner, el pescador que atrapó al tiburón tigre.
Hooper se pone el traje de buceo para hacer un examen de los restos del barco en cuyo casco observa un boquete. Rescate un enorme diente que pierde cuando aparecen los restos del pescador y se asusta.
Le explican al día siguiente al alcalde que es un tiburón blanco. Que es un asesino y su voracidad no tiene límites, pues ya hubo tres incidentes y dos muertos en una semana y que eso sucedió ya Playa de Jersey, en 1916, donde murieron 5 personas.
Hooper le explica que el tiburón se siente atraído por el chapoteo y la actividad, por lo que si abre las playas el 4 de julio será un festín para el animal.
Brody sugiere contratar a alguien que mate al tiburón y avisar a los guardacostas. Deben matar al animal o evitar el baño cerrando las playas.
Pero al alcalde lo único que le preocupa es no perder la temporada de verano, por lo que pide a Brody que haga todo lo que quiera para que las playas sean más seguras, pero que las abrirá ese fin de semana.
Llegan ferris con los primeros turistas de la temporada que llenan las calles.
Y el fin de semana abre la playa entre fuertes medidas de seguridad, con botes llenos de agentes armados y un helicóptero que sobrevuela las playas, que vigila también Hooper con su sónar.
La televisión local se hace eco de la apertura de la playa, en la que, pese a estar abarrotada, nadie se baña.
Vaughn, el alcalde, preocupado, pide a un amigo que se bañe. Y cuando este se mete en el agua con su familia, empiezan a animarse los demás bañistas.
Brody pide a su hijo que mejor vaya con su barca y con sus amigos al estuario, y, pese a que el niño le dice que ahí es donde se bañan las viejas, le obedece.
El alcalde habla para la televisión dando la noticia de que se cazó al tiburón asesino.
Pero cuando todo parece calmado, una mujer ve de pronto la aleta de un tiburón asomando en el agua y acercándose a dos bañistas y grita.
Hacen sonar las alarmas y piden a los bañistas que salgan, y aunque hacen un llamamiento a la calma, la gente se tropella corriendo aterrada hacia la orilla.
Pero al momento emergen dos niños vestidos con trajes de buceo que crearon una aleta de tiburón de madera para gastar una broma, y que de pronto se ven encañonados por una decena de policías, diciendo el más pequeño que el otro niño le obligó a hacerlo.
Y justo en ese momento se escucha el grito de otra persona que alerta de que hay un tiburón en el estuario.
Brody corre hacia allí, pues es donde está su hijo con sus amigos.
Ven cómo el animal se dirige a otro bote, de color rojo, en que remaba un hombre que es derribado y al que el tiburón destroza antes de alejarse, derribando la turbulencia la barca de los niños y Michael, el hijo de Brody pierde el conocimiento.
Tras recogerlo lo llevan a urgencias, donde lo dejarán esa noche en observación.
El alcalde, conmocionado, repite que lo siente y Brody le pide que firme una orden contratando a Quint. Consigue que firme finalmente la orden.
Será Brody quien negocie con él, que exige los 10.000 dólares y 200 dólares diarios.
Observan que las paredes de Quint están adornadas con las decenas de dentaduras de tiburones capturados por Quint.
Brody le pide que lleve a Hooper, aunque se niega, ante lo que Hooper le dice que cruzó a vela el Pacífico y ganó la Copa América, aunque Quint le dice que no se trata de un crucero de placer.
Accede finalmente a llevarlo, aunque se ríe de él al ver su equipamiento, entre el que hay una jaula anti tiburones y bombonas de aire comprimido.
Brody se despide de Ellen, su mujer, que lo abraza y lo ve partir con Quint y Hooper.
Ya en alta mar, encargan a Brody tirar la carnada, aunque el olor le repugna.
Sentado en una silla de pescar, Quint maneja una caña de pescar enorme, y cuando, de pronto nota que pican, se ata a la silla y pide a Hooper que dé marcha atrás y se da cuenta de que el pez está debajo del barco. Al ver que rompió el cable asegura que es algo muy gordo.
Vuelven a pedir a Brody que eche más carnada, y de pronto, y mientras lo hace asoma la gran cabeza del tiburón y al verlo asegura que necesitará un barco más grande.
Cuando pasa de nuevo junto a ellos, Hooper dice que mide 6 metros. Quint dice que cerca de 8 y que pesa tres toneladas.
Quint se prepara para disparar su arpón, que va atado a un pesado barril amarillo que esperan que lo obligue a salir a flote, y pese al cual se hunde y le pierden la pista, justo cuando comienza a ponerse el sol, por lo que Brody sugiere volver, aunque Quint no está de acuerdo, ante lo que el policía indica que deben pedir un barco más grande.
Se sientan durante un rato en la cabina mientras descansan y comen.
Durante la reunión Quint y Hooper se cuentan las historias de sus respectivas cicatrices y acaban emborrachándose y bromeando.
Quint les cuenta que iba en el Indianápolis y fueron los encargados de transportar la bomba que se lanzó en Hiroshima.
Alcanzados por un submarino japonés, al ser una misión secreta nadie acudió a salvarlos y los 1.100 marineros acabaron pasando 4 días en un agua infestada de tiburones. Solo 316 de los marineros sobrevivieron.
Mientras ellos cantan, se acerca el barril que lleva enganchado el tiburón y de pronto sienten varios fuertes topetazos que mueven el barco, por lo que deben encender los motores para que no rompa el eje.
Quint comienza a dispararle, pero sin éxito, y ven cómo, de pronto, regresa la calma.
Por la mañana tratan de arreglar los desperfectos cuando vuelve a emerger el barril.
Brody trata de llamar al guardacostas, pero Quint destroza la radio con un bate.
Enganchan un segundo barril y Brody le dispara con su pistola sin que, aparentemente el tiburón se inmute y, pese a estar herido y a tener dos barriles enganchados consigue volver a sumergirse y lo pierden de vista.
Emergen los dos barriles algo más lejos y ven cómo el tiburón se lanza hacia ellos, que atan los barriles a las cornamusas para que no se aleje, aunque ven cómo tira con tal fuerza que está a punto de hundir la embarcación y ven que muerde la cuerda, por lo que tratan de cortar las cuerdas para que no arrastre el barco, pero no consiguen desatarla, por lo que el agua va entrando en grandes cantidades en el barco.
Finalmente el tiburón consigue arrancar la cornamusa.
Pese a que consiguen enganchar un tercer barril, ven que consigue hundirlos y le pierden de vista porque se colocó debajo y mueve el barco que ven que se ladea hasta casi hundirse.
Quint decide llevarlo a aguas poco profundas y pone su barco, el Orca, a toda velocidad sin hacer caso de las objeciones de Hooper ni del humo negro que empieza a salir del motor, que acaba por explotar.
Observan que el tiburón se aleja y se hunde y hay un momento de calma.
El barco comienza a hundirse debido al agua que entró y que ya no pueden achicar.
Quint le pregunta a Hooper qué podría hacer con sus armas, y le explica que inyectarle nitrato de estricnina si consiguen acercarse lo suficiente, y para ello debe sumergirse con la jaula, aunque Brody está convencido de que el tiburón hará añicos la jaula.
Montan la jaula y prepara el rifle de dardos para tiburones.
Lo bajan al agua en la jaula con su traje de buceo y enseguida ve al tiburón que se acerca, aunque de pronto lo pierde de vista.
Y de pronto siente cómo el animal golpea la jaula por detrás, haciendo que Hooper pierda el rifle, mientras embiste una y otra vez la jaula con enorme fuerza hasta conseguir destrozarla, y Hooper aprovecha que está enredado con la jaula para huir nadando hasta ocultarse tras una roca submarina.
Quint y Brody tratan de subir la jaula, aunque se rompe el mástil al que estaba atada y deben atarla de otro, aunque cuando llega arriba está vacía y destrozada.
El tiburón se alza luego sobre la cola y golpea duramente el barco de forma repetida haciendo que comience a hundirse y Quint se desliza hacia la parte que se hunde, donde lo esperan las fauces del tiburón, y, aunque comienza a patearlo, el gran tiburón acaba por morderlo y corta su cuerpo por la mitad mientras Quint le clava un machete.
Pero el tiburón regresa poco después para buscar a Brody a través de la ventana y debe defenderse golpeando al tiburón con la bombona de aire comprimido y s la lanza a la boca, quedando entre los dientes del animal.
En el barco, casi completamente hundido ya, Brody sube por el mástil tras coger un rifle y una picana, con la que trata de defenderse primero, pero que el tiburón le arranca.
Mientras el barco se sigue hundiendo, Brody se prepara para dispararle, esperando que le muestre la botella de oxígeno, que el animal trata de masticar.
Le dispara varias veces sin éxito, pero finalmente consigue alcanzar la bombona y el tiburón vuela hecho pedazos y Brody sonríe triunfante.
Emerge entonces Hooper, que ve a Brody sujetándose a los últimos restos flotantes de la nave. Sonríe al ver a Hooper, al que creía ya muerto.
Debe contarle que Quint no sobrevivió.
Improvisan una balsa con los barriles y patean hacia la playa y Brody comenta divertido que antes odiaba el agua.