Mikaela
España (2024) *
Género: Suspense
Duración: 90 min.
Música: Carlos Jean
Fotografía: Tommie Ferreras
Guion: Arturo Ruiz Serrano
Dirección: Daniel Calparsoro
Intérpretes: Antonio Resines (Leo Font), Natalia Azahara (Mikaela), Roger Casamajor (Jon), Pavel Anton (Erik), Cristina Kovani (Ivana), Adriana Torrebejano (Alicia), Javier Albalá (Carlos), Patricia Vico (Laura), Richard Holmes (Cobo), Peter Nikolas (Roman), Oleg Kricunova (Pavel).
Una tremenda tormenta seguida de una nevada cae sobre la ciudad.
Un hombre acude a una tienda para comprar un móvil. Pide sin dudar el L10 que dice, va a pagar con dinero, aunque cuando le dicen cuesta 700 euros pide que le den uno que no pase de 200 euros.
Al ir a recoger su coche se encuentra una multa, que guarda en la guantera donde acumula docenas más, junto con su pistola policial.
Una familia va a entregar la llave de su habitación al dejar su habitación en el hotel El Espinar y les dicen que tienen un recargo por el garaje, aunque la mujer, Laura, indica a la recepcionista que dejaron el coche fuera toda la semana. Que un compañero de ella les permitió entrar por el garaje para descargar el equipaje, pero lo sacaron luego y no entiende que la recepcionista lo ponga en duda, por lo que se enfada, aunque entonces Carlos, su marido pregunta de cuánto es el recargo y, cuando le dicen que de 20 euros dice que los pagará, provocando un enfado mayor de Laura, que le reprocha que eduque así a sus hijos, agachando la cabeza.
Alicia llega al Centro de Control de Carreteras muy enfadada, pues le toca sustituir, por tercera vez a su compañero Víctor justo en la noche de Reyes. Aunque lleva su roscón.
Y además les espera una tormenta con nombre. Mikaela.
Un grupo de atracadores logra abrir una caja fuerte donde solo encuentran una figura sin valor de la Pantera Rosa tocando el saxofón.
Leo, el policía que compró el móvil recibe una llamada del comisario, que es además su amigo mientras va camino de Segovia y le pregunta si leyó su correo. Como responde que no le informan que le van a abrir un procedimiento disciplinario a solo dos años de la jubilación, por lo que le recomienda que hable con el abogado del sindicato, aunque él dice que deberá coger uno particular que cuesta mucho.
El jefe, Felipe, le dice que se informará de cómo está la cosa y le pregunta cómo va con Marta, pues su mujer le contó que está con su hija en la casa de campo de sus padres, aunque él le dice que es temporal, por vacaciones, y le pide que no deje que se entere de lo del procedimiento, pues entonces no lo perdonará.
Lo llama tras ello la propia Marta desde la casa de la sierra y le dice que ya debería estar allí, aunque él dice que se va a retrasar por cómo está la carretera.
De hecho, los coches se paran y se produce un enorme atasco.
Dentro del atasco están también Laura y Carlos con sus hijos. Él coloca las cadenas, aunque su mujer le advierte, todavía enfadada, que les queda poca gasolina.
En una caravana, los rusos, que vieron su atraco frustrado se plantean qué pasó, y uno de ellos indica que los serbios se les adelantaron porque alguien se fue de la lengua, y uno de los jóvenes, Erik, se enfada por la insinuación y se baja. Tras él lo hace Ivana y caminan entre los coches atascados.
Cuando ven un furgón blindado regresan y proponen asaltarlo, pues nadie se lo espera allí, y aunque los vean, nadie hará nada. No se jugarán la vida por un dinero ajeno.
Alicia da indicaciones de que abran otro túnel desde el sur y que limpien la salida norte para ir evacuando coches.
Los atracadores disparan a una de las ruedas del furgón, y, cuando uno de los guardias de seguridad sale le disparan y consiguen así entrar en el furgón.
Otro de los vigilantes llama para avisar del atraco y para que llamen a la policía.
Matan al conductor, y lo meten adentro.
En ese momento, Carlos parado tras el furgón enciende el coche para aliviar el frío y se encienden las luces. Laura le advierte que deben ahorrar gasolina.
Enseguida comienza una discusión en el coche cuando Carlos regaña a sus hijos y Laura le dice que con ellos sí se atreve, hasta que el hijo se fija en lo que pasa delante y Laura pide a sus hijos que se agachen.
Dentro del furgón lanzan una bomba de humo para eliminar a otro guardia.
Llega otro de los atracadores, Roman que, con un soplete abre acceso a la parte trasera.
Leo recibe una llamada de su jefe. Le indica que dieron la voz de alarma por un atraco en un furgón en el kilómetro 52 sentido de Madrid y él es el único agente que tienen allí, por lo que le pide que salga a echar un vistazo, pues le conviene un gesto positivo.
Sale y ve, en efecto el furgón.
En este, cuando consiguen abrir la parte trasera el guardia de seguridad trata de escapar, mientras dispara hacia los atracadores, que acaban con él, aunque Leo, que es testigo del tiroteo dispara también y alcanza a Roman.
Mientras, este, a pesar de la herida sigue disparando, en el furgón se hacen con el dinero, y Erik comienza luego a disparar con su ametralladora para huir.
Él e Ivana cargan con las bolsas del dinero y abren el coche de detrás, del que sacan a Carlos, que pierde las gafas, y al que obligan a cargar con una de las bolsas.
Leo se acerca al furgón para comprobar que todos guardias de seguridad están muertos, aunque en la parte trasera quedan algunos fajos y Leo se guarda varios.
Se acerca entonces una joven que apunta con su arma a Leo, que se revuelve con la suya. La chica le dice que es guardia civil, por lo que le pide que le muestre la placa, y ella le dice que acaba de salir de la academia y va a empezar las prácticas.
Al verlos, Laura sale para denunciar el secuestro de su marido.
Leo llama para informar del atraco, de los tres muertos y de que se llevaron un rehén y el comisario le dice que ya avisaron a la guardia civil, pero que debe seguir allí, pues es el único agente del orden.
Recibe poco después una llamada del teniente Arana de la UCO, que le dice que ellos van al Centro de Control y enviaron a dos agentes del GAR y le pide que localice a los atracadores y espere a que lleguen ellos.
En el Centro de Control, Arana se presenta a Alicia, en ese momento con la boca manchada de la nata del roscón.
Con Arana van también el agente Lozano, de la UCO y el teniente Cobo de los GAR.
Desde allí pueden ver, a través de las cámaras todo el tráfico de la zona.
En su caravana, los atracadores atienden a Roman y Carlos les suplica que le permitan regresar con su familia.
Roman le indica a Erik que el hombre que le disparó debía ser policía y que llegarán más, por lo que debe empezar a tomar decisiones. Y Erik le coge su medalla y se la coloca él en el cuello.
El policía y la guardia salen con las bolsas que quedaron de dinero y Leo recibe una llamada de Marta a la que trata de convencer que esta vez no es una excusa y le cuenta a su hija que está en una misión muy importante, pero que por la mañana estará para abrir con ella los regalos.
Guardan el dinero en el maletero de él, que devuelve los fajos que se guardó.
Cogen el chaleco antibalas de él y la linterna y regresan al furgón por si regresan para buscar el dinero que se dejaron.
En el Centro de Control buscan vehículos grandes, pues eran varios atracadores y con herramientas, y logran localizar entre las matrículas, la de una autocaravana robada esa misma tarde en Aravaca.
Leo decide que no tiene sentido que sigan vigilando el furgón, pues no parece que vayan a volver y la guardia civil debe aclararle ante sus comentarios que, aunque su familia es colombiana ella ya nació en Ávila.
Arana llama a Leo para indicarle que los atracadores están en una autocaravana y le piden que la busque y compruebe si hay alguien dentro.
Se acercan y la abren, pero dentro solo encuentran a Roman, aparentemente muerto, aunque aún con fuerzas para disparar a Leo, que se salva gracias al chaleco.
En el Centro se plantean que pudieran huir andando por lo que Leo y la guardia salen de la carretera y encuentran una bolsa con herramientas y la chica decide seguirlos para no perderlos, aunque Leo prefiere esperar a los GAR, indicando la guardia civil que para cuando lleguen las huellas se habrán borrado, y él se ve obligado a acompañarla.
Avanzan con escasa visibilidad. Ven unas sombras y Leo dispara, aunque ven que se trata de animales.
Se dan cuenta de que trataron de despistarlos con la bolsa y que deben ir hacia el norte.
En efecto, los atracadores y Carlos avanzan por el túnel al que llegan los motoristas a los que Leo hace entrega del dinero recuperado y les informa de la situación.
Los atracadores avanzan a pie y el más mayor, Pavel se queja ante Erik, pues no cree que su tío tuviera autoridad para ponerle a él al mando pese a que no sabe cómo sacarlos de allí, ante lo que Erik le invita a marcharse con su parte, aunque él les recuerda que ellos tienen una bolsa más, que el joven dice, es la de su tío.
Pavel decide, en efecto marcharse por su cuenta.
Laura le deja a Leo las botas de su marido y le cuenta que acababan de discutir justo antes del secuestro y que todo cambió en un segundo y le gustaría pedirle perdón y decirle que lo necesitan.
Laura sugiere a Leo y a la guardia civil que busquen ellos a su marido aprovechando una moto que dejaron los GAR.
Salen en efecto en la moto, aunque Leo reconoce que no tienen ningún plan.
Pero descubren a Pavel tratando de subir a un camión y se acercan. El ruso les dispara con su metralleta y deben ocultarse, aunque Leo responde luego con su pistola y acaba con él y coge su bolsa de dinero.
Descubre entonces que la chica está herida, pues la alcanzó una bala y decide llevarla al hospital.
Entretanto, y en el Centro de Control descubren a los otros tres, y ven dónde están. A poco más de un kilómetro de allí, por lo que sale Arana con Lozano y deja con las pantallas a Cobo.
Alicia, que se ha fijado en Arana le pide que tenga cuidado y le dice a Cobo que el teniente parece majo, y le pregunta si es gay, aunque Cobo le pide que se centre.
Alicia se da cuenta de que los atracadores se dirigen a la estación del tren e informan a sus compañeros.
Agotado, Carlos cae en medio del túnel, aunque lo obligan a seguir, y cuando llegan a la estación observan que los están esperando, por lo que deben regresar.
Ivana indica que deberán dejar las bolsas y las armas para poder escapar, aunque Erik dice que le aseguró a su tío que lo lograrían y van a seguir.
Leo consigue llegar con la guardia hasta una máquina quitanieves.
En el Centro siguen los pasos de los atracadores en uno de los túneles y los agentes avanzan con sus armas en su búsqueda.
Cuando entran en contacto se inicia un tiroteo en el túnel entre las fuerzas del orden y los atracadores, y algunas de sus balas impactan en los coches atascados, aunque deben pedir el alto el fuego al ver al rehén.
Los rusos salen por una de las puertas de seguridad, aunque Ivana no llega a entrar, por lo que se oculta bajo el toldo de uno de los camiones.
Erik huye solo y los policías consiguen llegar a Carlos, que respira por fin, aliviado.
Avisan desde la máquina quitanieves de que llevan a la guardia civil herida al hospital.
La chica le pregunta a Leo qué hizo para que quieran echarlo, y, aunque en principio se niega a contarlo, cuando la chica le dice que puede ser lo último que escuche en esa vida, le cuenta que en una investigación miró para otro lado. Aceptó un regalo.
Ella le reprocha que optara por dejarse llevar por lo fácil.
Guiados por Cobo persiguen a Erik que ven que va de una a otra galería hasta que le pierden de vista, por lo que creen que debió salir al exterior por el conducto de ventilación.
Llaman a la quitanieves preguntando por Font, y Cobo le dice que el sospechoso se dirige a la torre de ventilación, a unos 100 metros de su localización, por lo que lo necesitan, aunque él dice que no podrá ser.
Pero la guardia le dice que no lo necesita, pues la llevará el chico y le dice que aunque le cueste reconocerlo es un buen policía y esa noche lo está demostrando.
Justo en ese momento él le pregunta cómo se llama y dice que Mikaela, como la tormenta.
Y Leo vuelve a llamar tras ello para decir que les ayudará, y se baja de la quitanieves.
El atracador sale, en efecto al exterior, armado.
Leo, por su parte, avanza despacio, con su linterna por el bosque hasta que logra ver al atracador y le da el alto.
Pero su respuesta es dispararle, ante lo que Leo le dispara a él, que cae.
Leo avanza con cautela hacia Erik, que lo observa desde el suelo, y vuelve a dispararle.
Llega finalmente Arana en su auxilio y avanzan cada uno por un lado.
Erik avanza herido y Font vuelve a darle el alto mientras él se arranca y se deshace de la medalla de su tío.
Font vuelve a darle el alto y le pide que suba las manos y ve que, en efecto, suelta el arma, ante lo que se acerca a él, para ver que está a punto de morir.
En el Centro de Control respiran aliviados y aplauden.
Los coches comienzan a avanzar poco a poco.
En otro punto, Ivana se lanza del camión en que se había colado y avanza con su bolsa cargada de dinero.
Un coche policial lleva finalmente a Carlos junto a su familia, que lo reciben emocionados.
Terminada la operación, Arana regresa al Centro de Control.
Alicia ya salió y está fuera, y le cuenta que su coche no arranca y le cuenta que se ha despedido, y lleva una caja con sus cosas.
Arana le dice que volvió porque quería saber cómo estaba y le pregunta si la acerca a algún sitio, y ella dice que pidió un taxi ya, aunque cuando él se va a ir, una compañera la anima y dice que el taxi no puede llegar y se va con el teniente.
Ya de día, Leo vuelve a la tienda de telefonía.
En la casa de sus suegros en la sierra ven en televisión la noticia del asalto a mano armada del furgón blindado y destacan la labor del inspector Font.
Su mujer y su hija se muestran emocionadas, y justo en ese momento llega el propio Leo con su regalo de Reyes, que, es, finalmente el L10.
Muestra luego a su mujer el suyo. Un viaje para los tres a Santo Domingo.
Algún tiempo después Font acude al Retiro.
Allí se encuentra con Kamila, ya muy recuperada, aunque aún de baja.
Ella pregunta cómo sabía que estaba allí y le responde que porque es policía. Y le confirma que sigue todavía en activo, y que incluso puede que le den una medalla, aunque en realidad se la merecía ella.
Reconoce que lo que le dijo ella es verdad, y que lo difícil es cumplir.
Ella le da un beso de despedida y le pide que se cuide.