La gata sobre el tejado de zinc
Cat on a Hot Tin Roof (1958) * USA
También conocida como:
-
"Un gato sobre el tejado caliente" (México, Colombia, Uruguay)
-
"El gato sobre el tejado de zinc caliente" (Argentina)
Género: Drama
Duración: 108 min.
Música:Charles Wolcott
Fotografía: William H. Daniels
Guion: Richard Brooks, James Poe (Obra: Tenessee Williams)
Dirección: Richard Brooks
Intérpretes: Elizabeth Taylor (Margaret Pollitt / Maggie), Paul Newman (Brick Pollitt), Burl Ives (Harvey Pollitt), Judith Anderson (Ida), Jack Carson (Gooper), Madeleine Sherwood (Mae Flynn), Larry Gates (Dr. Baugh).
Brick Pollitt, completamente borracho y a las tres de la madrugada coloca las vallas en la pista de atletismo del instituto East Mississippi, donde estudió, mientras le parece escuchar los vítores de los espectadores.
Inicia tras ello una carrera de vallas y acaba en el suelo.
Al día siguiente permanece en cama en casa de sus padres con un tobillo roto.
Cuando llega Maggie, su mujer, ve en el jardín a su cuñado Gooper, su cuñada Mae, y sus cinco hijos.
Regaña a Trixie, una de sus hijas por manosear el helado preparado para la fiesta, y la muchacha, en venganza le lanza helado a las piernas, por lo que Maggie a continuación se lo restriega por la cara, pese a las protestas de Mae.
Sube luego a ver a Brick mientras se queja de esos pequeños monstruos sin cuello y del sexto que está ya en camino y a los que dice, llevaron para exhibirlos y ganar puntos y poder eliminarlo a él de la herencia de su padre.
Cree que el abuelo debe tener algo serio, pues pasó 6 semanas en el hospital, y cree que su hermano quiere internarlo en Rainbow Hill, una clínica para alcohólicos y morfinómanos. Y él les está ayudando, pues no trabaja, se ha dado a la bebida y se rompió un tobillo, aunque tienen a favor que su padre está loco por él y que no soporta a su hermano ni a su mujer y a ella también la aprecia, pues siempre la mira de arriba abajo.
Él le dice que se siente asqueado de que diga eso, aunque ella le dice que es un puritano, tras lo que se acerca insinuante, aunque él se levanta y se escabulle y le dice que ella ya no es la misma mujer.
Ella reconoce que se ha vuelto dura, colérica y cruel porque se siente muy sola pese a vivir con la persona querida.
Él le pregunta si no le gustaría vivir sola, respondiendo ella que no y que lamenta que no pierda su atractivo como otros bebedores, pues él, por el contrario tiene mejor aspecto.
Recuerda lo hermoso que era para ella saber que la quería y lo cariñoso que era con ella. Y ahora piensa que se clavaría un cuchillo en el corazón si pensara que no iba a volver a quererla nunca y le pregunta cuánto va a durar ese castigo y que se encuentra como una gata sobre un tejado de zinc recalentado por el sol.
Él le pide que salte y se divierta, aunque ella dice que solo piensa en él y continuará en ese tejado de zinc mientras lo resista.
Harvey, el abuelo, regresa de la clínica donde lo examinaron en una avioneta privada, y para recibirlo, acuden Maggie, Gooper, Mae, y sus cinco hijos que llevan instrumentos para recibirlo con música y con un ramo de flores, aunque el viejo parece molesto y apenas les hace caso, y se dirige a Maggie, que se quedó atrás y la abraza.
Entretanto Ida, la mujer les cuenta que la exploración indicó que el abuelo no tenía nada importante.
Este, pregunta por Brick y le cuentan lo de la rotura de su pierna y cómo ocurrió el suceso, saltando vallas borracho de madrugada.
Harvey decide regresar en el coche con Maggie y no con sus nietos.
Le pregunta por qué decidieron ella y Brick regresar de Nueva Orleans, a lo que le responde que para celebrar su cumpleaños, aunque él dice que también cumplió años el año anterior y los anteriores y no fueron, por lo que cree que quizá Brick pensara que iba a su entierro y no a su cumpleaños, aunque ella le dice que no debe dudar que Brick le quiere, aunque su suegro le pregunta si la quiere a ella, pues si fuera él su marido ya tendría tres hijos.
La mansión está adornada para la celebración y los nietos cantan para el abuelo.
Maggie sube para cambiarse y le dice a Brick que su padre está bien, ante lo que él le responde que entonces pueden regresar esa noche a Nueva Orleans.
Ella le pide que baje y se una a la fiesta de cumpleaños, y le propone refrescarlo dándole una fricción de alcohol o de colonia, aunque lo rechaza e insiste en que no bajará a la fiesta, aunque ella le pide que escriba unas palabras en la tarjeta del regalo de cumpleaños que compró ella, aunque él se niega a hacerlo y le recuerda las condiciones en que accedió a vivir con ella, que le responde que no vive con ella, que solo ocupan la misma jaula.
Ella le dice, tras la discusión, que es la primera vez que levanta la voz en tiempo, lo que le parece una buena señal, tras lo que cierra con llave la habitación.
Él le pregunta por qué lo hace, a lo que le responde que para tener un rato de intimidad, aunque él le pide que no cometa estupideces y que se siente incómodo.
Ella le dice que no puede vivir de ese modo y él le recuerda que aceptó esa condición, ante lo que ella le dice que no puede y lo abraza, aunque él se suelta y se encierra en el baño.
Llega entonces Ida, que insiste en hablar con Brick, que no sale del baño.
Los interrumpe uno de los hijos de Gooper, que entra haciendo ruido con un silbato.
Maggie lo echa y dice a su suegra que están mal educados, y la mujer le dice que lo que deben hacer es tener uno ellos dos y educarlo bien, en vez de meterse con los de Gooper.
Observa luego la botella y el vaso y pregunta a Maggie si Brick sigue bebiendo, para decirle luego, enfadada, que algunos hombres dejan de beber cuando se casan y otros empiezan y Brick no había bebido antes y le pregunta si le hace feliz, y ella le dice que por qué no le pregunta si Brick la hace feliz a ella.
Ida le responde que algo no va bien, pues ella no tiene hijos y Brick se emborracha y los escollos de un matrimonio son por falta de hijos, lo que ella dice es injusto.
Sube el doctor Baugh, que dice desea reconocer a Brick, que sale finalmente del baño y Maggie baja para la celebración.
Al reconocerlo, Baugh recuerda que lo del tobillo es en la misma pierna en que tuvo el esguince cuando jugaba al rugby, y recuerda que formaba una gran pareja con Skipper.
Enseguida Brick se da cuenta de que el doctor no ha subido a interesarse por su pierna y que lo hizo para hablar con él.
Le confiesa, en efecto, que lo de su padre es lo que temían y que no hay ninguna esperanza y les mintió a todos, excepto a él y a Gooper.
Escuchan cómo abajo cómo cantan los niños una canción que ensayaron para el abuelo, al que dicen que llegaron cientos de telegramas de todos los rincones del estado deseándole un feliz cumpleaños.
El abuelo se muestra molesto con tantos cantos, aunque Mae asegura que sabe que está orgulloso de ellos, pues todos son Pollitt y sabe que gracias a ellos tiene asegurada su dinastía y que ocuparán su puesto, afeándole Maggie que dijera que van a ocupar su puesto cuando todos saben que va a durar muchos años.
Terminada la cena, Maggie le sube a Brick algo para que coma, aunque lo encuentra haciendo su maleta. Le dice que se irán de inmediato, aunque si ella no quiere llevarlo hasta el aeropuerto se lo pedirá a algún criado, ante lo que ella le pregunta qué le hizo su padre para que lo odie tan intensamente.
Le pregunta también para qué subió el doctor, y él le cuenta que su padre se va a morir y es por eso por lo que quiere irse, ante lo que ella le dice que si lo hace puede perder su herencia, a lo que le responde que no quiere nada, recordándole Maggie que beber cuesta dinero, y si se van, hará que Gooper se haga con todo, pues la abuela está de su parte y ellos no tienen hijos y él es un borracho.
Ella recuerda que su familia fue pobre toda su vida y tenían que adular a personas insoportables porque tenían dinero y hasta el vestido de novia era de una prima rica y le dice que puede ser Joven sin dinero, pero no se puede ser viejo sin él, tras lo que le pregunta en qué le ha fallado ella, mientras ve cómo él sigue bebiendo.
Le dice luego que su equivocación fue tratar de hablar con Skipper, aunque él le pide que no hable de Skipper, aunque ella insiste en que debe afrontar la verdad y trata de contarle lo que ocurrió aquella noche en el hotel.
Para evitar que siga hablando, Brick llama desde el balcón a su familia, aunque ella le dice que lo contará de todos modos, haciendo que Brick se sienta violento y amenace con golpearla con la muleta.
Pero ella insiste. Dice que él la culpa de la muerte de Skipper mientras él la amenaza con la muleta, pese a lo que sigue y le dice que debe asumir que Skipper no era buena persona y ahora está muerto, pero ella, Maggie, la gata, sigue viva.
Al tratar de darle con la muleta cae al suelo, en el momento en que entra Dixie, una de sus sobrinas con una pistola de juguete y pregunta a su tío por qué saltó las vallas.
Maggie le pide que se marche, aunque antes de hacerlo le dice a su tía que su madre dice que le tiene envidia porque ella no puede tener hijos.
Le dice luego a su marido que fue en Memphis a ver a un ginecólogo y que no hay razones para que no puedan tener hijos, a lo que él le dice que cómo se le ha ocurrido que podría tener un hijo de un hombre que no la soporta y le responde que ese es un problema que debe resolver.
Suben todos, en efecto a la habitación de Brick.
Allí Ida recuerda que Harvey le pidió matrimonio cuando ella estaba embarazada de Gooper de 4 meses.
Llegan entonces los niños con la tarta y cantando el feliz cumpleaños.
Maggie trata de entregarle su regalo, pero el abuelo dice que solo quiere hablar con Brick.
Maggie le muestra de todos modos el regalo, una bata de seda natural, aunque Mae deja claro que sabe que la compró ella y no Brick, porque la dependienta que se la vendió la atendió a ella luego.
Le pregunta a su hijo por el salto de vallas de la noche anterior, y le dice que bebió porque de no hacerlo no habría podido ni saltar las más bajas.
Harvey rechaza a Ida y le dice que ha estado soportando un montón de estupideces porque pensaba que se iba a morir y ella se creció y la encontraba en todas partes y le recuerda que él es el amo de esa casa.
Ella, triste, le dice que llevan 40 años juntos y aunque él no lo creyera lo quería, incluso quería su dureza.
Se van todos dejando solos a Brick y a su padre. Maggie besa a Brick antes de salir y Harvey observa cómo se limpia los labios pese a que es más guapa y agradable que la mujer de Gooper, y le asegura que el aspecto físico es importante, aunque en otras cosas, como su inquietud son iguales, y le dice Brick que ambas son dos gatas furiosas y están esperando hacerse con la mejor parte de las tierras cuando él las suelte.
Harvey le dice que tendrán que esperar y su hijo lo anima a mantenerse firme.
El abuelo le dice que Mae es una gran coneja que tiene ya cinco niños y espera otro.
Se dirige tras ello a una de las ventanas mostrando a Mae que sabe que estaba escondida allí tratando de espiarlos y le dice que odia a los rastreros y a los espías y que ni a ella ni a Gooper les importa lo que ocurra en esa habitación entre Brick y Maggie.
Brick pone en duda que los escuchen, aunque él le dice que lo hacen y luego le cuentan a la abuela todo y le pregunta si es cierto que Maggie duerme en la cama y él en el sofá, para a continuación decirle que si no le gusta su mujer debe dejarla.
Le dice además que se ha creado un problema con la bebida y le pregunta si fue por esta por lo que dejó su puesto como locutor deportivo, a lo que responde que supone que sí.
Su padre decide compartir la bebida y le confiesa, que se siente aliviado tras las buenas noticias médicas y ahora se tomará las cosas más tranquilamente. Y, como le gusta la vida, planea divertirse y echar una cana al aire buscando una mujer distinguida.
Pero nota a su hijo muy inquieto. Y este le dice que es porque no ha llegado el clic en la cabeza que le ayuda a estar tranquilo.
Su padre le dice que es un verdadero alcohólico, y que, ahora que está bien, no dejará que se arrastre por la bebida y que tratará de arreglarlo a él.
De pronto Harvey nota que el whisky le sienta mal y debe dejarlo.
Le pregunta a su hijo por qué bebe, y se niega a darle otro vaso hasta que se lo cuente, ante lo que le responde que lo hace por asco a la mentira, ante lo que Harvey le pregunta si le miente su mujer, a lo que responde que no, que es todo.
Bajan hasta la biblioteca, donde siguen con la discusión. Allí el padre le dice que él si tiene que soportar mentiras, como el tener que fingir que quiere a su mujer a la que no aguanta, o soportar a gente que le aburre y fingir en los clubs sociales que solo quieren su dinero, y que él también tiene que aceptar la farsa de la vida, y Brick dice que lo puede vivir gracias a la bebida, aunque el padre le dice que eso no es vivir, sino evadirse y él no puede dejar sus tierras a un loco que solo piensa en beber ni desea premiar su inutilidad y corrupción.
Brick le responde que deje las tierras a Gooper y a Mae, aunque Harvey le dice que no puede soportarlos y que aún no hizo testamento ni corre ya prisa hacerlo, por lo que esperará a que él siente la cabeza.
Brick insiste en que no le importa. Que solo quiere marcharse a su casa.
Pero su padre le pide que no deje esa conversación pendiente como las otras, pues desea hablar con claridad por una vez.
Le pregunta a qué se debe su hastío y recuerda que él nunca había bebido hasta la muerte de Skipper.
De pronto estalla una tormenta.
Brick dice que Skipper y él eran dos buenos amigos desde niños, frente a una velada insinuación del padre, que hace que Brick se defienda diciendo que no hay nada sucio y que fue la única persona en quien pudo creer sinceramente y él lo menosprecia porque no tuvo amigos en su infancia y no lo entiende, y se lanza contra su padre, aunque solo consigue caer al suelo.
Rechaza la ayuda de su padre al que pregunta si él no ha necesitado a nadie en toda su vida ni ha creído en nadie, afirmando él mismo que no, porque nunca se ha fiado de nadie.
El viejo recuerda que él y Skipper jugaban juntos al rugby y combinaban muy bien sus jugadas y le pregunta si lo admiraba por eso, diciendo que podía confiar en él y era el deporte lo que les unía.
Le pregunta por los verdaderos motivos por los que se derrumbó Skipper y si era también una muleta para él, que responde que sí, que se apoyaba en él.
El abuelo le pregunta cómo se tomó Maggie esa amistad y él le pide que se lo pregunte a ella, aunque Harvey le dice que no cree que ella lo empujara desde la ventana de un décimo piso y se pregunta qué podía haber entre Skipper y Maggie.
Él insiste en que la llame a ella para preguntárselo, mientras en el salón la nieta toca el piano para el abuelo, que no la escucha porque cierran la pueta para seguir hablando.
Maggie le cuenta que Skipper no le caía bien. Que no quería que ella y Brick se casaran porque si lo hacían Brick tendría menos libertad para viajar de un sitio a otro, y ella no quería pasarse la vida en campos de rugby.
Pero Brick deseaba crear un equipo propio en vez de fichar por cualquier otro y piensa que lo creó solo para Skipper que no era lo suficientemente bueno para crear el suyo y cree que solo lo hacían por los aplausos.
Brick le dice que lo que no le gustaba es que los aplausos no fueran para ella, que dice que a ella le bastaba la admiración de él.
Brick dice que odiaba a Skipper tanto que lo emborrachó para seducirlo, y Maggie le dice que si eso sirviera ya lo habría logrado con él que siempre está borracho.
Brick sin embargo no se cree que no ocurrió nada, aunque no pudo saberlo porque aquel día estaba ingresado.
Maggie recuerda que debido a ese ingreso, Skipper jugó por vez primera sin la ayuda de Brick y fue un rotundo fracaso. Fue abucheado por todos porque en el ataque lo hizo mal y en la defensa fue un cobarde, y el Dixie Stars perdió por 47-0.
Brick insiste en preguntarle qué hacía en la habitación de Skipper y ella le cuenta que tras el fracaso se encontraba fuera de sí y enloquecido por la bebida y no quería salir de su habitación, por lo que el gerente del hotel le pidió a ella que fuera a calmarlo, pues estaba destrozando los muebles, amenazando, de lo contrario, con llamar a la policía.
Lo encontró llorando y temeroso de la reacción de Brick.
Ella le dijo que quizá era el momento de abandonar el rugby y dejarlos en paz.
Ella creía que iba a pegarle, pero en vez de ello se acercó y la besó, y, asegura, fue la primera y única vez que la tocó y ella pensó que si se acostaba con él demostraría a Brick que aquella amistad tan profunda era mentira, aunque luego pensó que a lo mejor no funcionaba y Brick la odiaría a ella en vez de a Skipper y se marchó sin que pasara nada.
Pero Brick nunca le permitió decirlo, y, aunque quería deshacerse de Skipper no quería perder a Brick, y aunque consiguió deshacerse de él, perdió a Brick de todos modos.
Harvey le pregunta si hablaron algo más antes de que se suicidara, y ella dice que no, pero que Brick sí lo hizo, pues se lo contó Skipper cuando lo llevaban a la ambulancia, y luego en ella no hacía más que repetir que por qué le colgó Brick.
Cuando Maggie sale, Brick coge una botella de whisky con intención de marcharse, pero fuera llueve abundantemente y su padre le dice que no está en condiciones de conducir.
Le cuenta a su padre que Skipper le contó que se había acostado con Maggie y él le creyó, ante lo que su padre le pregunta por qué no la echó entonces, a lo que le responde que porque fue él quien le falló, pues cuando lo llamó hablaba incoherentemente y estaba muy asustado por temor a que le regañase por el partido y empezó a gritar que lo necesitaba y a pedir que lo salvara y él no sabía cómo salvarlo, pues se estaba ahogando también.
Volvió a sonar el teléfono repetidamente como un grito de Skipper pidiendo auxilio, y él no se lo prestó y solo bebiendo consigue que su cerebro haga clic y dejar de escuchar aquel teléfono, pues sabe que pudo haber evitado su muerte.
El padre le dice que él no mató a Skipper, que se suicidó.
Brick mientras él sale fuera pese a la lluvia y sube a su descapotable con intención de marcharse, pero, sin preocuparse por la fuerte lluvia, su padre no para de hablar y le dice que la vida no es un partido de rugby ni son todo diversiones y ovaciones, y que él es un niño de 30 años y en breve será un niño de 50 que sueña con ovaciones que ya nadie le da y pasa la vida soñando y bebiendo, mientras que los héroes reales viven 24 horas y no las dos que dura un partido.
Que dice que no quiere mentiras y está inmerso en ellas, pues la verdad es dolor y sudor y pagar deudas y fingir amor cuando se ha perdido. Sueños malogrados y ver que tu nombre no aparece en los periódicos hasta que mueres.
Que él sigue siendo un chiquillo, pues los mayores se valen por sí mismos y no huyen de sus esposas ni se desentienden de la vida.
Empapados, le pregunta a su padre si puede él afrontar la vida, cuando todos le dicen al brindar que sea por muchos años cuando saben que no habrá ninguno más.
La revelación deja a su padre sin palabras, aunque de inmediato se arrepiente y le dice que es solo una tontería y le pide que le permita irse e insiste en que deje sus tierras a Gooper.
Pero él dice que no va a dejar nada, pues va a vivir más que él y le pagará el ataúd.
Ahora, arrepentido Brick le dice que sea por muchos años.
Pero sembró ya la duda y le pregunta si le están engañando, y un agudo dolor le indica que realmente está enfermo y dice que el dolor le va arrastrando hasta la muerte.
El hombre entra derrotado y empapado en la casa mientras Brick trata de huir, aunque debido a la lluvia el coche se queda encallado en el césped y además se le rompe la muleta al pillarla con la puerta al salir.
Sale Maggie a ayudarlo y él le cuenta que le ha hecho un daño irreparable a su padre.
Harvey baja al sótano totalmente derrotado y lo examina el Dr. Baugh, que le da además instrucciones para inyectarse morfina cuando el dolor sea más fuerte.
Ida se preocupa por su marido, aunque el doctor le dice que tiene solo un pequeño dolor de estómago, aunque Gooper cree que deben decirle la verdad, aunque ni ella quiere ver que está mal, ni deja que Gooper le diga nada, aunque este insiste en pedir al doctor que le diga la verdad, siendo finalmente Mae quien le cuenta que el análisis fue positivo y el doctor le confirma que está desahuciado y él lo sabe y no cabía operación.
Ida sufre un ataque de nervios y dice que quiere ver a su único hijo mientras llama a Brick y pregunta a Maggie si lo sabe este, lo que ella le confirma.
Ida le dice que no han sido nunca una familia feliz. Que nunca hubo mucha alegría en esa casa, pero creía que ahora lo serían y que Brick y ella se mudarían allí y podrían criar allí sus hijos, pero nada sale como se espera y pide a Maggie que obligue a Brick a ser como antes, pues tiene la obligación de hacerse cargo de todo.
Preguntan Mae y Gooper que llegan en ese momento a qué se refiere y les dice que a hacerse cargo de la plantación, ante lo que Gooper le dice que el abuelo nunca sería tan insensato como para poner la plantación en manos de un irresponsable y Mae le recuerda que Gooper es el primogénito y siempre ha llevado una carga mayor de responsabilidades, mientras que Brick lo único que ha llevado son copas, de rugby, o de las otras, ante lo que Ida le pregunta cuándo ha gobernado él una plantación, pues siempre ha trabajado como abogado en Memphis.
Él responde que no dejará la plantación en manos de un borracho, saliendo Maggie en su defensa indignada de que hable así de su hermano y dice que quieren hundirlo por codicia.
Mientras llora, Mae le pregunta si llora por el abuelo o por no poder tener hijos, debiendo Gooper pedirle que le deje tratar el asunto de forma delicada.
Se queja tras ello de que para su padre solo existiera Brick, por el que sentía debilidad pese a que él hizo todo lo que le pidió, hacerse abogado, casarse, tener hijos y vivir en Memphis, pese a lo que no fue tan querido, y ahora no le importa si su padre le quiere. Solo desea velar por sus intereses y pide a Mae que vaya a buscar unos documentos.
Al salir, ve que fuera estaba Brick escuchándolo todo.
Este, baja al sótano, donde está su padre, en el suelo por el dolor, aunque no deja que Brick le inyecte la morfina.
Brick le pide disculpas y le pide que no se disculpe por decir la verdad y le pide un cigarro.
Se quita finalmente la ropa mojada y se pone el batín que le compró Maggie y le pide que le dé un trago y brinda por su último cumpleaños y a la salud de los clics.
Le dice que antes de morir abrirá todas las cajas que tiene allí y que son cosas que compró durante su viaje por Europa con su madre que compró cosas que nunca abrieron y dice que tiene la suerte de ser rico, con más de 10 millones y 28.000 acres de tierras fértiles, pero no se puede comprar la propia vida.
Le dice luego que se ha dado cuenta que ha dejado de llamarlo abuelo y le pregunta por qué no acudió a él si necesitaba un padre, en vez de recurrir a Skipper.
Brick reconoce que echó de menos su cariño, pero su padre le dice que siempre le compró lo que quiso y que todo lo que tiene es para él, aunque él lo rechaza y le dice que no quiere cosas y rompe a llorar y a tirar objetos de los allí almacenados, y se ensaña especialmente con una foto suya vestido como jugador de rugby.
Su padre recuerda que es la primera vez que lo ha visto llorar.
Mientras arriba Gooper trata de mostrar a su madre un documento que redactó, y que ella se niega a mirar, abajo siguen hablando padre e hijo.
Brick le dice que no desea ninguna de las posesiones, que lo único que quería era un padre, no un amo, a lo que su padre le responde que siempre le ha querido, aunque él le responde que nunca ha querido a nadie, ni a él, ni a Gooper ni a su madre. Daba cosas, no cariño.
Harvey dice que creó un imperio de la nada, y su hijo le dice que con la ayuda de personas cuyos nombres ignora.
Pide luego a su padre que lo contemple como es. Un fracasado y un borracho. Que se conocen de toda la vida, pero son extraños.
Harvey recuerda que creó esa plantación de la nada, pues su padre era un vagabundo que a veces trabajaba como bracero y él se avergonzaba de él.
Murió mientras corrían para coger un tren, y recuerda que sonreía cuando lo hizo.
Brick dice que reía porque era feliz de tener a su hijo con él, pues lo llevaba a todas partes, y luego reconocer que le quería y que nunca ha querido tanto a nadie.
Brick le dice que no le dejó solo su vieja maleta de mimbre con su uniforme de la guerra contra los españoles, le dejó cariño.
Arriba escuchan al abuelo gritar de dolor.
Arriba, Mae y Gooper siguen tratando de convencer a Ida de que debe quedar en sus manos el legado familiar, y Mae no para de meterse con Maggie, que no llega a abofetearla por la intervención de Gooper.
Harvey se niega, pese al dolor, a que le idioticen con una droga, pues el dolor le recuerda que está vivo y desea pensar con claridad, y tiene fuerzas para morir y pregunta a Brick si él las tiene para vivir.
Arriba, Ida lanza al suelo los papeles de su hijo y dice que es su mujer, no su viuda.
Cuando sube, Harvey pregunta por qué discutían y Mae le dice que no era nada de interés, y, mirando los documentos tirados recupera algunos de los papeles y dice que huele a mendacidad
Maggie hace notar a Ida que el abuelo se puso el regalo de Brick y dice que ella no le dio todavía el suyo, pero que lo hará ahora y les cuenta que está embarazada y que ese es su regalo.
Ida, emocionada, le da las gracias aunque Mae asegura que es mentira, ante lo que el abuelo asegura que no es mentira, que esa chica tiene una vida dentro
Ordena tras ello a Gooper que haga ir a su abogado al día siguiente.
Dice luego que desea contemplar la plantación con toda la gente que hay en ella y pide a Ida que lo acompañe, saliendo juntos del brazo.
Gooper le pide a Brick que le cuente de qué hablaron abajo y él le dice que de ellos.
Mae le dice entonces a Brick que indispuso a su padre contra su hermano, aunque Gooper le dice que no cree que lo hiciera.
Mae insiste en que Maggie les toma el pelo con su embarazo, pero Brick le asegura que es cierto, aunque Mae no lo cree. Les recuerda que están en la habitación de al lado y escuchan todo y no es posible, pues escuchan cada noche las súplicas de ella y las negativas de él, aunque Brick le dice que no todo el mundo necesita hacer tanto ruido como ellos para quererse y les dice que podrán creerse su verdad.
Mae se niega a creerlos y pide a Gooper que diga algo, a lo que este solo dice: "Cállate".
Brick pide a Maggie que suba y, mientras lo hacen, Gooper asegura que es cierto, que tiene verdadera vida en su interior.
Arriba, Maggie da las gracias a Brick por no haberlo negado y haber apoyado su mentira.
Brick le dice que han acabado con las mentiras y los mentirosos en esa casa y le pide que cierre con llave, tras lo que se acerca a ella y la besa.