La felicidad
Le bonheur (1965) * Francia
Duración: 80 min.
Música: Jean-Michel Defaye
Fotografía: Jean Rabier, Claude Beausoleil
Guion y Dirección: Agnès Varda
Intérpretes: Jean-Claude Drouot (François Chevalier), Claire Drouot (Thérèse Chevalier), Marie-France Boyer (Émilie Savignard), Olivier Drouot (Pierrot Chevalier), Sandrine Drouot (Gisou Chevalier), Marc Eyraud (Joseph Chevalier), Paul Vecchiali (Paul).
Una pareja con sus dos hijos cogidos de la mano avanza por el campo.
La mujer, Thérèse, recoge luego las cosas que colocó para la merienda en el campo mientras Gisou y Pierrot duermen la siesta bajo una improvisada cabaña que creó con una mosquitera.
Una camioneta con otros excursionistas despierta a François, su marido, que también dormía y Thérèse lo felicita de nuevo, pues es el día del padre.
Se adentran luego en el bosque y cruzan el puente que les ayuda a vadear el lago en que varias personas pescan y Thérèse recoge flores del campo y hace un ramo.
Y tras ese bonito día de campo recogen las cestas y regresan hasta el coche, en cuyo costado un cartel pone "J Chevalier. Menuisier" y su dirección en Fontenay-aux-Roses.
Van tras ello a ver a sus tíos Joseph y a Madelaine, para felicitarlo también por el día del padre, pues François trabaja en su carpintería, y Thérèse le regala a Madelaine las flores que recogió en el campo, aunque la mujer le dice que puede quedárselas, pues ellos tienen muchas en el jardín.
Acuestan a sus hijos y luego ellos mismos se van a la cama.
Thérèse realiza trabajos como modista en su propia casa y recibe a varias mujeres que van a verla para encargarle un vestido de novia para la más joven, basado en un modelo que vio en "Elle".
François le cuenta a su mujer que al día siguiente tiene que ir a Vincennes por una obra nueva que les llevará varios días y su tío quiere que vaya solo para que se vaya haciendo con el negocio para cuando él se jubile.
Una vez en la ciudad acude a la oficina de correos para hacer una llamada al taller.
Lo atiende una empleada que le dice, cuando le pide que le ponga con Fontenay que ella irá pronto a trabajar a Fontenay.
El día de San Juan regresa antes al taller y avisa a sus tíos para que vayan al taller donde brindan con el resto de empleados por la fiesta con una botella de vino rosado.
Van luego al campo donde preparan una barbacoa y se llevan a sus sobrinos, los hijos de su hermano Paul, y cuando vuelven a su casa ven que les dejó una nota en que les dice que fueron a París y que esta vez nació una niña y les pide a Thérèse y François que, mientras su mujer está en el hospital, se ocupen de sus otros dos hijos.
En Vincennes regresa a la oficina de correos para llamar a su hermano a París para felicitarlo, y vuelve a atenderlo la mujer de la vez anterior.
Le pregunta luego dónde dan el mejor café por allí y va con ella al bar.
Allí le cuenta que su mujer es modista y cocina muy bien.
Ella le cuenta que le gustan el cine y el baile y que teme que Fontenay esté un poco muerto, aunque se muda allí porque le dieron una casa nueva a su hermano, que está en una fábrica de neumáticos y ella podrá quedarse en ella hasta que vuelva, y por eso pidió el traslado, aunque dice que para divertirse, los sábados irá a Vincennes.
Él le dice que también tienen un baile los sábados y dos cines.
Tras tomar el café la invita a pasear e ir a ver el castillo y ella le indica que ya que es carpintero podrá ayudarla con sus muebles.
Queda en ir a ayudarla el sábado y ella le dice que se llama Émilie Savignac y le indica la dirección, y él le dice que la quiere antes de despedirse hasta el sábado.
En casa Thérèse le cuenta que no para, pues les pidieron trajes también para los niños.
Él le cuenta que ya acabó su trabajo en Vincennes.
Ese fin de semana se celebra la boda de la mujer a la que le hizo el vestido y los invitaron a ellos a merendar, aunque él le dice que no puede ir, pues tiene trabajo.
Va al estudio de Émilie, y al verse se besan y ella le confiesa que también lo quiere y que se siente feliz y le pide a él que sea libre y feliz, pues no es el primero y le pide que la ame.
Mientras se besan él exclama "¡Qué felicidad!"
Unos días más tarde celebran una comida familiar con su hermano, su mujer y sus hijos, y entre ellos el recién nacido, y con los tíos y brindan con champán.
Luego los dos hermanos hacen una cabaña de madera para los chicos.
Gisou está feliz con su primita.
Luego en casa, François y Thérèse hacen el amor.
Vuelve a ver a Émilie en su casa con la excusa de instalarle la estantería y le dice que volverá porque le falta material y vuelven a acostarse.
Ella le dice que no sabía si volvería, pues a veces tras la primera vez ya no vuelven, perdida la novedad.
Él le cuenta que es muy feliz con su mujer y la quiere mucho y se llevan bien y están contentos con sus hijos, pero que a ella la quiere también.
Otro día va a la oficina de correos y escribe en un telegrama repetidamente P.T.T. y luego va rellenando las líneas en que pone:
"Postière très temtamte" (Empleada muy tentadora).
"Pense très tendrement" (Piensso muy tiernamente).
"Pasionément Terriblement Toi À" (Apasionadamente terriblemente en ti).
"Près te Toi" (Cerca de ti).
"Pour toi ton François" (Para ti tu François).
Se lo entrega a Émilie, que le dice que debe redactarlo de otra manera y escribe ella en una postal un corazón y pone su nombre.
El siguiente sábado, durante el baile del pueblo, que se celebra en la plaza, François baila con Thérèse.
También acude al baile Émilie, y baila con otros hombres, aunque se van haciendo intercambios de parejas y acaban bailando juntos y se miran tiernamente.
Sigue manteniendo esa doble vida y se acuesta con ambas.
Él le pregunta si fue feliz con algún hombre y ella le dice que sí, pero solo con uno y tres meses, hasta que se marchó, aunque no se entristeció, pues no le gusta la tristeza.
Él asegura que ahora es más él, que no puede decir que ella lo haya cambiado.
Le cuenta que conoció a su mujer en Chalon durante el servicio militar y se casó con ella cuando acabó, pero que si la hubiese conocido a ella primero viviría con ella, pero conoció antes a Thérèse y la quiere, y le dio mucha alegría, y ella le gusta y la quiere también, y la felicidad se acumula
Ella lamenta que no se vean a menudo y él dice que cuando no está puede recordarlo.
Ella le reconoce que le es desagradable pensar que está con otra mujer aunque él le dice que no le miente, que el problema es que ella llegara después, pero que la quiere.
Le pregunta si son lo mismo las dos y él le dice que es distinto, pues ella hace mejor el amor y le divierte más y es más innovadora, y aunque a Thérèse también le gusta hacer el amor es más tímida, aunque le gusta que él se divierta con ella y es tierna.
El domingo Émilie sale con sus amigos y bailan y le dicen que la ven feliz y adivinan que está enamorada, aunque ella no les cuenta nada.
Jean, un compañero le pregunta a François si le da la felicidad estar con una sola mujer toda la vida, y él le responde que la fidelidad le gusta.
Va a comer con Émilie.
Pero sale de nuevo al campo con su familia y todo parece idílico.
Les ponen de nuevo la mosquitera a los niños para que duerman la siesta.
Luego, Thérèse le pide a él que le cuente qué le hace tan feliz, y él le dice que la felicidad acumulada y que le gustaría compartirlo pero teme que no lo entienda y no desea hacerle daño, aunque ella le dice que puede contarle todo y lo entenderá, aunque él le advierte que no desea mentirle.
Le dice que ella y los niños son como un campo de manzanos. Cuadrado y definido, y que hay un manzano que creció fuera del campo y florece con ellos. Son manzanas suplementarias.
Thérèse le pregunta si hay alguien más que lo quiera tanto como ella y él le dice que no como ella, que le pregunta si está enamorado y él le dice que sí, y que le vino sin pensarlo y le hizo mucha ilusión.
Ella le pregunta si hace mucho que no están solos y él le dice que un mes, pero le pregunta a ella si ha sido diferente con ella, que le dice que no y él le asegura que no está menos enamorado, aunque ella le dice que solo le quiere a él.
Él le asegura que la ama y es como si tuviese 10 brazos para abrazarla y ella otros 10 para él y es como si tuviese más brazos fuera de ellos y no le quita nada a ella.
Le pregunta si la otra no es celosa y él le dice que no, que sabe que la quiere y no desea quitarles nada y además no quiere vivir con ella.
Thérèse le dice que es difícil y él le asegura que si está triste hará lo que ella quiera, y si le pide que no la vea más lo hará, pues quiere que sea feliz y ella es lo primero y ella lo puede querer igual, incluso más.
Ella le dice que cree que podrá soportarlo.
Al escucharla, él la abraza feliz y ella le dice que le quiere más al verlo tan feliz, tras lo que hacen el amor allí mismo, en el campo.
Más tarde se despiertan los niños y lo despiertan a él, que ve que no está allí Thérèse y sale con ellos a buscarla por el bosque, aunque no responde a sus gritos.
Baja con los niños en brazos hasta el lago y allí va preguntando a los que pescan, pero nadie parece haberla visto, aunque finalmente una mujer le dice que vio a una mujer como la que describe recogiendo flores, pero nadie más pareció verla.
Ven de pronto cómo se arremolina en la otra orilla mucha gente, frente a una barca.
Deja a los niños con una señora y corre para cruzar el puente para ver que sacan a Thérèse, que se ahogó, del lago.
La incorpora y la besa mientras la abraza, muy triste.
Tras el funeral, y mientras toman café, la madre de Thérèse dice que ella puede educar a sus nietos, pues François no podrá hacerlo solo, aunque él le dice que no puede ser, pues vive en Chalon, que está lejos de allí.
También se ofrecen su tío y su hermano y él lo prefiere, pues así podrá verlos los domingos y entre semana cada noche.
Unos días más tarde acude a correos para ver a Émilie, que le dice que lo sabe y es terrible.
Él le cuenta que se irá en agosto con los niños, que están con su hermano y su cuñada a Loire y volverá en septiembre.
Ella le dice que está allí, feliz e infeliz.
Cuando vuelven a trabajar el tío le pide permiso para poner la radio.
Vuelve a visitar a Émilie, que le dice que pensó mucho en él, y él le dice que él también pensó en ella y que todavía quiere ser feliz aunque ella le asegura que le da miedo ocupar un lugar que no es el suyo.
François le dice que las quería a las dos y echa de menos a Thérèse, pero la quiere a ella, y le pregunta si le gustaría casarse, a lo que le responde que no le importaría, aunque le dice que quiere que quiera a los niños, que ella dice que son majos.
Él le dice que la desea, pero que no puede pasar allí la noche y volverá al día siguiente después del trabajo y el domingo irán al bosque si quiere.
Lo hacen en efecto. Regresa al bosque con los niños y, esta vez, con Émilie.
Deja a sus hijos con ella un rato mientras él pasea.
Algún tiempo después es ella también quien va al colegio a recogerlos.
Pasa a ocupar el lugar de Thérèse mientras la vida continúa como antes, y como antes regresan al bosque, ahora ya en otoño y pasean los cuatro de la mano.