Círculo rojo
Le cercle rouge (1970) Francia / Italia
También conocida como:
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"El círculo rojo" (Hispanoamérica)
Género: Cine negro
Duración: 140 min.
Música:Eric Demarsan
Fotografía: Henri Decaë
Guion y Dirección: Jean-Pierre Melville
Intérpretes: Alain Delon (Corey), André Bourvil (François Mattei), Gian Maria Volonté (Vogel), Yves Montand (Jansen), Paul Crauchet (Receptor), Paul Amiot (Jefe de policía), Pierre Collet (Guardián de la prisión), André Ekyan (Rico).
Shakyamuni el Solitario o Siddhartha Gautama el Sabio, más conocido por Buda, cogió una tiza roja, trazó un círculo y dijo: "Si unos hombres, incluso aunque ellos lo ignoren deben volver a encontrarse un día, pese a lo que les haya podido suceder o a los caminos que hayan seguido, ese día, ineluctablemente serán reunidos en el círculo rojo" (Rama Krishna).
Un coche avanza a toda velocidad por la noche y se salta un semáforo para llegar a la estación de Marsella-Blancards, donde dos de sus ocupantes se bajan poco antes de que el tren con destino a París haga su entrada, debiendo los hombres correr para poder subir al mismo.
Uno de ellos, el comisario François Mattei, de la brigada criminal, lleva al otro pasajero, Vogel, esposado y una vez en el compartimento hace que Vogel suba a la litera superior y ata la esposa a su cama, tras lo que apaga la luz dejando solo la de emergencia, momento en que Vogel, que parecía dormido, abre los ojos.
En una celda de una prisión de Marsella duerme otro hombre, Corey, al que despierta un guardia que le dice que le han informado que le liberarán al día siguiente y desea proponerle un trabajo, que le asegura que carece de riesgo si se hace bien, aunque Corey le dice que no desea regresar a prisión.
Pero el guardia le dice que se lo propone porque le conoce bien y debe pensar que no le darán un trabajo con su fama y después de 5 años en la cárcel.
Le cuenta que su cuñado lleva 15 años trabajando en el mismo sitio y que cambiaron los sistemas de seguridad recientemente y es una gran oportunidad.
En el tren, Vogel saca de su solapa un pequeño alambre y cuando comienza a amanecer y Mattei se relaja, momento en que Vogel consigue abrir las esposas.
Para evitar dormirse, Mattei se incorpora y se sienta en su litera, pese a lo cual es incapaz de reaccionar cuando, de un zapatazo rompe el cristal y salta por la ventanilla con el tren en marcha.
Finalmente tira del freno de emergencia y se lanza él mismo por la ventanilla y lo sigue por el bosque, disparando contra él, pese a lo cual el prisionero consigue huir.
Desde una casa cercana llama a la gendarmería y pide que establezcan controles y envíen a los perros a la zona de Mersault-L'Hopital.
En Marsella Corey es liberado y recoge sus pertenencias a las que echa un vistazo, aunque deja allí abandonadas las fotos de una mujer que un funcionario le devuelve.
Tras tomar un café, Corey sube hasta un octavo y llama repetidamente al timbre de una casa, haciendo que se despierten su dueño y la mujer que duerme junto a él y que es la misma de las fotos.
El hombre, Rico, mira por la mirilla y tarda un poco en abrir, aunque cuando lo hace abraza a Corey y se excusa por no haber dado señales de vida en esos 5 años, pues dice que pensó que era mejor que no se vieran, ya que no salió su nombre en el juicio, y le dice que si espera a que abran los bancos le dará un cheque.
Corey le dice que basta con que le preste 200 o 300, y aunque su amigo le dice que quiere darle algo más, él le dice que solo quiere eso, y Rico le dice que no tiene tanto dinero allí.
Corey ve tras un cuadro su caja fuerte y Rico le dice que allí solo tiene 30 o 40.000, aunque Corey le dice que será suficiente, mientras, dentro, la que fuera su novia, ahora desnuda, lo escucha todo.
Cuando abre la caja Corey lo aparta para coger la pistola que escondía allí y el dinero, que dice que le devolverá, tras lo que deja en la caja fuerte las fotos de la mujer.
Esta, simula no haber escuchado nada y estar dormida cuando Rico vuelve y hace una llamada a Paul, uno de sus hombres.
Corey acude a la escuela de billar, y aunque está cerrada, con una propina le dejan entrar y juega una partida, hasta que de pronto aparecen Paul y otro matón, y el primerio le pregunta si perdió los modales para robar a Rico en su piso y le pide que devuelve lo que se llevó.
En vez de ello golpea a su compañero con el taco de billar, y además, y mientras cae recibe un balazo de Paul al desviar Corey el brazo de Paul cuando le disparaba a él.
Luego le quita el arma de las manos y se marcha con ella y arranca el cable del teléfono para que el encargado de la academia no llame a la policía.
Va luego hasta un concesionario y se hace con un coche con el que parte de viaje tras esconder sus dos armas en un maletín.
En Mersault-L'Hopital se despliega un enorme dispositivo policial, llegando varios autocares cargados de agentes que peinarán el bosque, ayudados por perros para buscar a Vogel, que avanza por el bosque mientras escucha los ladridos.
Llega hasta el río y se quita la ropa, que lanza hacia la otra orilla antes de cruzarlo, para volver a vestirse en el lado contrario.
Entre tanto, otros agentes realizan un control de carreteras y paran a Corey, que les cuenta que compró el coche esa misma mañana en Marsella y le piden que abra el maletero, aunque no llegan a abrir el maletín donde guarda sus armas.
Mattei llega en un helicóptero y le informan que perdieron la pista después del río, aunque él pide que sigan rastreando la zona.
Corey para en un restaurante de carretera para desayunar, al que poco después llega Vogel, tras atravesar un campo nevado.
Revisa coche tras coche esperando encontrar alguno abierto, encontrando finalmente el de Corey., en cuyo maletero se cuela.
Tras el desayuno, Corey continúa su camino.
Mattei informa a un compañero que seguirán con la búsqueda aunque cree que será inútil, pues no pueden poner controles en todas las carreteras.
Corey llega a un nuevo control y vuelven a solicitarle que abra el maletero, aunque él dice que no le dieron la llave del maletero al ver la cerradura de este manipulada.
Una trifulca con un camionero hace que le dejen marcharse.
Para más tarde en un descampado y enciende un cigarrillo y dice al hombre que se ocultó en el maletero que ya puede salir, pues no hay nadie.
Vogel sale con una de sus armas y le pregunta si lo vio subir, a lo que le responde que sí, y por eso le dijo que saliera, preguntando Vogel por qué se ha arriesgado tanto.
Le muestra el informe donde indican que salió en libertad provisional esa misma mañana y Vogel le pregunta qué pensó cuando lo vio subir a su coche y dice que pensó que era el hombre del que hablaba la radio y le asegura que no tuvo miedo.
Le dice luego que deben llegar a París lo antes posible y Vogel vuelve al maletero.
Al llegar a su casa, Mattei saluda a sus tres gatos a los que da de comer mientras él se prepara un baño.
Corey ve cómo se le acerca un coche a toda velocidad y lo obliga a parar, viéndose encañonado por Paul, que le obliga a ir a un descampado.
Allí le quita el dinero y le obliga a bajar y lo llevan hasta un lugar con intención de acabar con él, aunque entonces son ellos los sorprendidos por Vogel que, por detrás les pide que suban las manos y lanza a Corey el otro arma mientras él desarma a los dos matones y acaba con ellos con sus propias armas, aunque no pueden recuperar el dinero, lleno de sangre y deben huir a toda velocidad.
Mattei va a ver al Inspector General junto con el director de la policía que dice que Mattei tiene la mejor hoja de servicio en los últimos 15 años, aunque el director general dice que todos cambian en 15 años a peor.
Mattei dice que puede presentar su dimisión, aunque el director general la rechaza y le pide que siga él al frente del caso, utilizando todos los medios que necesite.
Mattei habla con varios confidentes, una camarera y con otro hombre para que le ayuden a poner un cebo a Vogel.
Entretanto llegan Corey y Vogel a París hasta el antiguo piso del primero.
Entra con cautela por si hubiera alguien esperando y con una linterna, pues no tiene luz ni teléfono y lanza a la basura un cuadro con la foto de la chica.
Mattei acude a Santi's, un club nocturno y habla con su propietario, Santi, que le pregunta si ha ido allí para que crean que es un chivato.
Le dice luego que no está al corriente de lo que se habla en su local, aunque el comisario le dice que hasta ese momento se ha olvidado de su historial, pero que puede conseguir que se arrepienta y dice que tendrá que ayudarle.
Le pide que le encuentre a Vogel, aunque Santi le dice que no lo conoce, ante lo que Mattei le muestra una foto de los dos juntos y le dice que para evitar que crean que es un chivato puede encerrarle 48 horas.
Corey le habla a Vogel sobre el trabajo que le propuso el guardia de prisiones, aunque para hacerlo necesitan un buen tirador, hablándole él de un policía corrupto, Jansen.
Este, completamente borracho, en su delirium tremens ve animales acercarse a su cama, sobresaltándole la llamada telefónica de Corey con el que queda a medianoche.
La policía encuentra los cadáveres de los dos hombres que murieron a manos de Vogel y que dejaron aparentando que se mataron entre sí por unos miles de francos, aunque ven que hay rodadura de dos vehículos.
Corey y Jansen se ven en el local de Santi, al que justamente esa noche se lleva la policía para interrogarlo sobre la desaparición de una mujer y es llevado ante Mattei, que le dice que si no colabora le seguirá llevando dos días a la semana detenido, y pide que llame a su abogado para que todos se enteren y poder salvar su reputación.
Pero Santi le dice que no llamará, pues no es un confidente, ante lo que el comisario ordena retenerlo.
Al día siguiente Corey y Jansen recogen a Vogel, que le cuenta que escapó y que le busca Mattei, comisario de la misma promoción de Jansen.
Corey les explica que solo conocen el asunto 5 personas, ellos tres, el informante y el perista, al que visitarán antes, encargando a Jansen el reconocimiento del terreno.
Va para ello a la joyería de Mauboussin con la excusa de comprar una joya, observando entre tanto cámaras y medidas de seguridad.
Les dice luego a sus compinches que todo lo que les dijo el guardia es exacto. Que las vitrinas son a prueba de balas, y las cajas fuertes pueden bloquearse electrónicamente por lo que no necesitan guardar las joyas cada noche, y existe la llave en la pared de que les habló el cuñado del guardia, que acciona todas las vitrinas y conecta las células fotoeléctricas y hay además cámaras de televisión.
Jansen va con su coche hasta el bosque para practicar el tiro mientras que Corey va a hacer una visita al perista.
Le explica a este que serán 2.000 millones de francos antiguos, aunque este le indica que tras desmontar el platino las piedras perderán buena parte de su valor, por lo que no puede esperar más de 500 millones y que necesitará la mercancía 24 horas y le pagará al día siguiente.
En la joyería dejan por la noche todos los sistemas de alarma conectados y custodiado todo por un guardia de seguridad, dejando en funcionamiento las células fotoeléctricas.
En su casa, Jansen prepara su propia munición.
En Marsella, Rico habla con el funcionario de prisiones y este lamenta que no se lo propusiera a él antes, lo que le ha supuesto perder a tres de sus mejores hombres y al verle bacilar sabe que hay algo que no le ha contado y le presiona para que lo haga.
Vogel y Corey aparcan y entran en un portal vecino al de la joyería y desde este acceden a un patio, por el que acceden a otro portal, y desde allí al tejado por una claraboya y descienden tras ello por una escalera plegable.
Entretanto, Jansen se viste de forma elegante antes de salir, llevando su arma oculta en una funda de guitarra.
Dentro de la joyería suena un zumbido y el guardia sale con su linterna a vigilar, observando la ventana del baño sin saber que ocultos a los lados de esta se encuentran los dos atracadores, que se colocan los guantes para abrir la ventana, debiendo cortar uno de los cristales que arrancan con una ventosa y se colocan máscaras para entrar.
Logran sorprender al guardia de seguridad mientras lee el periódico, y lo golpean, y, ya sin sentido, le colocan un esparadrapo en la boca y lo atan.
Encienden las luces y salen sorteando las células fotoeléctricas.
Jansen llega tras ello y accede al edificio evitando que se cierre la puerta del portal del todo con un chicle y una segunda con una chapa y sube hasta un piso superior, bajando luego hasta el de la joyería tras quitarse los zapatos para no hacer ruido.
Le abren la puerta desde dentro y saca de su maletín el trípode y el fusil, aunque una vez montado este para realizar un disparo sobre la llave que activa los sistemas de seguridad, decide disparar sin trípode, dando en el blanco y viendo cómo se abren las puertas, y, finalmente se deshabilitan los sistemas de seguridad, tras lo que empiezan a efectuar el saqueo.
Jansen saca una petaca y huele el alcohol, aunque no bebe. Luego recoge de nuevo su arma y abandona el edificio mientras sus dos compañeros siguen saqueando la joyería.
Se colocan pequeños sacos con las joyas alrededor del cuerpo antes de ponerse los abrigos con los que los ocultan.
Salen tras ello mientras el guardia de seguridad intenta incorporarse y dar la alarma con su frente.
Jansen recoge en su coche a sus compañeros.
La policía comandada por Mattei ve el atraco que grabaron las cámaras de seguridad, pero observan que los atracadores no hablan.
Los periódicos hablan del espectacular robo de joyas en la plaza Vendôme.
La policía encuentra una carta anónima hecha con recortes de periódico en que el denunciante promete que enviará una segunda misiva en que darán los nombres de los ladrones y que ven que se selló en París.
Corey va a ver al perista, que ahora le dice que es demasiado grande para él y con demasiado ruido, y no encontrará por ello un comprador para una mercancía así, por lo que tendrá que esperar unos meses antes de poder colocarla, por lo que Corey se la vuelve a llevar.
Cuando se marcha, sale del cuarto de al lado Rico, que le dice que le da las gracias y le dice que le ha hecho un gran favor.
Jansen les propone hablar con Santi, que conoce a mucha gente, y quedan, en efecto en su local.
Entretanto, la policía antidroga detiene a varios estudiantes, y entre ellos al hijo de Santi, que acude a comisaría para ver por qué lo detuvieron.
Mattei se hace el encontradizo con él en comisaría y ´cuando Santi le dice que está allí por la detención de su hijo de 16 años, Mattei pide a un compañero que se interese.
Tras el primer momento, Santi reflexiona y le dice que sabe que se trata de una estratagema para obligarle a colaborar.
Pero las cosas se complican allí, pues el muchacho trata de suicidarse tomando dos botes de aspirinas.
Mattei se enfada con su compañero de estupefacientes por el trato dado al hijo de Santi para tratar de obligarle a confesar, y deben llevarlo al hospital.
Lo que era un montaje resultó cierto y el chico estaba implicado en narcotráfico, por lo que Mattei le indica a Santi que solo él puede ayudarle y sabe cómo.
Jansen que tuvo un permio internacional interpolicial en Múnich les explica que fabricó el mismo la bala que hizo con plomo, antimonio y estaño y con poca densidad que calculó en función de la distancia y el tiempo y que luego se fusionaba antes de aplastarse sobre el fondo de la cerradura.
Le dice a Corey que él no quiere su parte, pues a ellos les hace más falta y que gracias a él se libró de los habitantes del armario, aunque le dice que no los abandonará y que le acompañará cuando vaya a ver al perista.
Se encuentra con el perista en Santi's sin saber que en realidad este es Mattei, que le dice que podrá colocar las joyas si le permite verlas y si no tiene mucha prisa, pues solo se podrá vender por partes.
Que la primera parte requerirá poco tiempo, pero luego tendrá que esperar una semana para el segundo pago. Aunque el primero será en 24 horas desde que tenga la mercancía y le dice que la entrega se efectuará en su casa de Louveciennes, y le dibuja un mapa con el camino.
Prepara luego con Vogel las joyas, aunque le cuenta que no estaban ni Santi ni Jansen.
Pero este le acompañará para la entrega, y, aunque Vogel dice que irá también él, Corey se niega y le dice que no, que lo recogerá después y dejarán París.
Va solo con Jansen, aunque una vez en la casa del supuesto perista entra él solo.
Observa que se trata de una fabulosa mansión con sirviente, que es en realidad un policía.
Él le muestra las joyas.
En ese momento se escucha un estruendo de cristales rotos y entra por la ventana Vogel, que le dice a Corey que coja la bolsa y se largue.
Cuando lo hace, Mattei pregunta a Vogel por qué no le dijo a Corey quién era, diciendo Vogel que porque entonces no se hubiera ido.
Se marcha tras ello él mismo corriendo tras Corey mientras los persigue la policía.
Un disparo acaba con Vogel, y Jansen, alertado por este trata de intervenir, pero también es alcanzado, reconociéndolo Mattei cuando está a punto de morir.
Corey sigue entretanto corriendo con el maletín, aunque también es alcanzado por un disparo, y, aunque logra incorporarse e intenta seguir, es abatido.
Mattei se reúne tras ello con el inspector general que constata que cayeron todos los hombres, entrando un grupo enorme de policías al recinto.